jueves, 29 de mayo de 2008

La histórica Villa CapdePERA


La segunda localidad española a la que hice alusión en la "entrada" anterior, es la antigua Villa CapdePERA. CapdePERA es una villa de la isla Balear de Mallorca, y se ubica dentro de la comarca de Llevant; su territorio muestra un relieve muy recortado por numerosas calas o ensenadas que albergan actualmente a reconocidos centros turísticos, tales como: Cala Ratjada, Cala Mesquida, Cañamel y Font de Sa Cala. Sin duda, quizás el lugar más emblemático de CapdePERA es su Castillo, situado en la cima del pueblo. La prehistoria de la Villa CapdePERA, se encuentra bien documentada, ello se debe a la existencia de cerca de cuarenta y un yacimientos arqueológicos cuya data ha sido ubicada entre los Siglos X a II a.C., dentro de los periodos pre talayótico y talayótico, tales como: "Sos Satres", "Son Barbassa", "Puig de S'Hort", el "Claper des Gegant", o "Son Favar" (Guerreros de "Son Favar"). A la llegada de los musulmanes, y al tomar éstos el poder en las islas Baleares, pusieron como nombre a la comarca de Llevant: Distrito de Yartán, el cual comprendía los territorios de Artà (dicho nombre deriva de la nomenclatura musulmana Yartán), Son Servera y CapdePERA.

El primer documento en el que aparece el nombre de CapdePERA aún de modo distendido como “Cap de la PERA” (en latín figuraba como Capus Petrae) es en el Llibre dels Feyts, que detallaremos mas adelante. Debo indicar aquí, que el vocablo Cap en catalán tiene múltiples significados según la materia a la que se le asocie; tenemos así, que Cap puede traducirse al castellano en referencia a la autoridad como Jefe, en referencia a la anatomía como Cabeza o en referencia a una zona de tierra como Cabo. A instancias que nos encontramos esclareciendo el posible origen del nombre de un territorio, obviamente es esta última traducción la que nos interesa, por ser la que se adecúa al objeto de estudio. Es por ello, que debemos tomar como correcta traducción del término catalán Cap, el término castellano Cabo (considerando además que el término latino Capus indica la misma traducción). Yendo ahora hacia el otro extremo del nombre, se debe considerar la traducción del término catalán PERA, como anteriormente se ha indicado en la "entrada" referida a la comarca de La PERA, en cuanto a que aquel es un vocablo catalán derivado del latín Petra, en castellano Piedra; debemos destacar en este punto, que hasta la actualidad existe en la Isla de Mallorca, en la Comarca Pla, el Municipio de Petra, que físicamente se encuentra muy próximo a la Villa de CapdePERA, por lo que se puede observar que en las islas Baleares es muy recurrente el observar que su toponímia (nomenclatura de sus localidades) se encuentra íntimamente vinculada a la conformación geológica de la zona, siendo el mismo un territorio pétreo o pedregoso por excelencia, he ahí el por qué tanta alusión a la piedra en los nombres de sus localidades.
Un detalle importante, deriva del apreciar que en el blasón o escudo de la Villa de CapdePERA, sólo se observa una roca empinada como saliente del mar, y tras de ella un castillo en alusión directa al castillo de CapdePERA. Ello evidentemente nos dirige a pensar, que mas allá de la nomenclatura PERA y su significancia normalmente utilizada sólo como fruto, los habitantes de dicha villa y en particular quienes formularon dicho blasón, tienen muy claro que el término PERA dentro del nombre completo de su Villa, está referido expresamente a la derivación del vocablo latino Petra, que derivó al catalán PERA, por lo que optaron por ubicar una saliente rocosa (piedra), y no una PERA (fruto). Caso distinto sucede con el blasón de la Comarca La PERA, pues en el mismo a pesar que el término PERA tampoco se debe a la fruta de dicho nombre, quienes formularon el escudo de dicha comarca aprobado en 1991, sí ubicaron dos peras (frutos) flanqueando un negro castillo. Quizás esto último se deba a que en la nomenclatura La PERA, la palabra PERA es un elemento casi único, lo que hace una alusión 100% directa al fruto, y ello es de mas fácil y evidente remembranza que el hacer todo el ejercicio mental de traducción del latín Petra al catalán o castellano PERA; mientras que en la nomenclatura CapdePERA, la palabra PERA aparece dentro de un nombre mas extenso y como un elemento no único sino en conjunto, por lo que da mayor pie a una explicación de la citada traducción.
Volviendo a la filología de CapdePERA, de la unión de ambas traducciones, podemos colegir entonces, que la traducción del nombre de la antigua Villa de CapdePERA tanto del catalán como del latín, hace referencia en castellano a Cabo de Piedra. Como he indicado, es en el libro conocido como “Llibre dels Feyts”, mas precisamente en la crónica que hace referencia a la rendición de los musulmanes en la isla de Menorca, en donde por primera vez se hace mención a la aún llamada ahí: Villa de Cap de la PERA. Haciendo una traducción histórica del primer nombre de esta villa, podemos observar que en un principio la nomenclatura de la misma se podía traducir al castellano como: Villa de Cabo de la Piedra; no obstante, al parecer dicho nombre era muy extenso, por lo que inmediatamente se optó por hacer una conjunción que abreviara el mismo e hiciese mas fácil y dinámica su pronunciación, variando así a CapdePERA, en castellano: Cabo de piedra. Esta última traducción al castellano, nos indica claramente lo que los antiguos pobladores de CapdePERA, quienes nombraron así a esta localidad, quisieron resaltar en base a la geomorfología de su territorio. Resulta pues obvio, que dicha zona obtuvo su nombre, de la forma geográfica (cabo) y de la conformación geológica (pétrea) de dicha zona. Un cabo geográficamente hablando, es un terreno accidentado, conformado por una masa de tierra que se proyecta hacia el interior del mar; y recibe dicha nomenclatura cuando ejerce una influencia determinante en el flujo de las corrientes costeras, y que genera numerosas dificultades en la navegación. Viendo la geomorfología de la isla de Mallorca (y en general de todas las Islas Baleares), podemos rápidamente evidenciar que dichas islas contienen varios cabos en su estructura geográfica; así en la Isla de Mallorca se encuentran: Cap de Ses Salines, Cap Blanc, Cap Roig, Cap de Regana, Cap de Enderrocat, Cap de Cala Figuera, Cap des Llamp, Cap de Sa Mola, CapdePERA, Cap des Llebeig, Cap de Tramuntana, Cap Gros, Cap de Catalunya, Cap de Formentor, Cap des Pinar, Cap de Menorca, Cap de Ferrutx, Cap des Freu, Cap Vernell; en la Isla de Menorca se encuentran: Cap Menorca, Cap D'Artrutx, Cap del Bisbe, Cap Faváritx, Cap de Fornells, Cap de Bajolí, Cap de Cavalleria; en la Isla de Ibiza se encuentran: Cap Roig, Cap des Llibrell, Cap Martinet, Cap de L'Esponja, Cap des Falcó, Cap Negret, Cap Blanc, Cap de S'Aguila, Cap Nunó, Cap D'Albarca, Cap de Rubió; y en la Isla de Formentera se encuentran: Cap Alt y Cap de Barbaria, etc.); de la simple lectura de tantos cabos situados en estas cuatro islas llamadas Baleares, es fácilmente comprensible por ello, que los primigenios habitantes de CapdePERA en Mallorca, hayan denominado a dicho territorio cabo de la piedra, por ser el mismo un terreno que geográficamente se define como un cabo -entre los muchos que hay en dicha isla-, y cuya característica geológica principal es la de ser un terreno rocoso.

Volviendo a la historia de esta villa, la historia cuenta que el Rey Jaime I de Aragón (1208-1276) ordenó encender grandes hogueras en el lugar que hoy ocupa el Castillo de CapdePERA, las que eran claramente visibles desde la isla de Menorca, donde dichas hogueras fueron percibidas por los rezagos del ejército musulmán afincado ahí, como una indubitable señal de la existencia de un gran ejército ad portas de atacarlos e invadirlos. De esta manera, los musulmanes atrincherados en la isla de Menorca capitularon, y así se rubricó el Tratado de CapdePERA, por el que Menorca también pasó a ser tributaria de la Corona de Aragón. Cabe resaltarse, que la rendición de los musulmanes de la vecina Menorca, fue suscrita por el Rey Jaime I y el alguacil de dicha isla en la Torre den Nunis que se ubicó dentro del que años mas tarde sería el Castillo de CapdePERA (el mismo que se construiría recién en el año 1300 por orden del Rey Jaime III, sobre los restos de una villa musulmana). Con base en dicho tratado, a pesar que Menorca seguiría siendo regida por los musulmanes, la misma se sometía a la autoridad de Jaime I y sus descendientes, cediéndole el Rey en dicho acto a las familias Montsó y Nunis, la Villa de CapdePERA. Actualmente, en la parte mas elevada del conjunto arquitectónico, se puede apreciar el Templo dedicado a Sant Joan, en cuyo interior se conserva la imagen de Nostra Senyora de l'Esperança (Nuestra Señora de la Esperanza, Vírgen Patrona de CapdePERA, pues la Leyenda de "Sa Boira" cuenta la historia que dicha Vírgen salvó a los moradores del Castillo de un feroz ataque pirata). El mismo Jaime I, daría a las islas Baleares una estructura administrativa bastante autónoma dentro de la Corona de Aragón, al pasar a constituir éstas el denominado Reino de Mallorca (1262-1707), que llegó a ser completamente independiente por unos años de los reinos predominantes en la Península Ibérica. Tras la unión dinástica de los Reyes Católicos (Isabel y Fernando), las cuatro islas (Mallorca, Menorca, Ibiza y Formentera) fueron obligadas a integrarse, al igual que los demás reinos de la península, en la nueva unidad dinástica. Más tarde, se aplicaría un decreto prohibiendo el idioma catalán en la administración de las islas en el año 1718, ello con obvios propósitos de lograr una mayor proliferación y consolidación de la lengua castellana (proveniente del Reino de Castilla) como lengua predominante del Imperio Español. Ya entrado el Siglo XIV, el Rey Jaime II de Mallorca (1243-1311), promulgó las Ordinacións, por medio de las cuales ordenó que la creación de doce pueblos entre ellos, la Villa de CapdePERA, cuyo territorio ostentaba una singular importancia estratégica para la lucha contra naciones invasoras (romanos, vándalos, bizantinos, musulmanes, ingleses y franceses) y corsarios. La construcción de la citada Villa, también contó con la respectiva edificación de una Iglesia (el ya citado Templo de Sant Joan), con lo que se intentó conseguir que los habitantes de la zona que se encontraban dispersos, se unieran dentro de una ciudad amurallada. Dicha muralla, se terminó de construir en el año 1387; no obstante ello, gran parte de la población de CapdePERA (los llamados Gabellines) no se mostraban a favor de dejar las tierras en las que por siglos habían vivido sus familias, para pasar a habitar dentro de la ciudad fortificada que había sido construida. La población de CapdePERA fue obligada así, a servir en la defensa de la ciudad y el Castillo, es por ello que se dio la orden para que todos los habitantes durante las noches se encerrasen armados dentro del recinto fortificado, para así reforzar la defensa del Castillo. Inicialmente, se construyeron dentro de la fortificación unas cincuenta casas, y el Rey Sancho I de Mallorca (1277-1324) ofreció como ayuda la cantidad de cien sueldos a cada familia que se instalase dentro de la fortificación. Sin embargo, el pueblo siempre dependió administrativamente de la aledaña Villa de Artà, puesto que ésta última siempre tuvo una mayor cantidad de habitantes, ya que CapdePERA nunca superó las cien familias.

Durante la dinastía borbónica, en el año 1715, el pueblo gabellino fue privado de utilizar cualquier tipo de armas, y se encomendó la defensa de dicho territorio a la tropa de los Dragones, los mismos que eran soldados profesionales y que además tuvieron la labor de construir la que sería la Casa del Gobernador de CapdePERA, ubicada en medio del Castillo, así como también la Caseta de la propia tropa. En los Siglos XVI y XVIII, se amplió la Iglesia, ubicándose en su interior un Cristo tallado que data del siglo XIV ó XV, así como la imagen de estilo gótico de la mencionada Virgen de la Esperanza, Patrona de CapdePERA y figura venerada desde el siglo XVI. A partir de 1820, con la conquista de la ciudad de Argel por los franceses, la piratería y los corsarios vieron su término, así la función estratégica y defensiva que ofrecía la Villa de CapdePERA varió. Pronto los militares de la Tropa de los Dragones abandonaron la fortaleza, y los habitantes del castillo empezaron a salir del recinto amurallado para instalarse y vivir en casas más grandes y confortables fuera de la fortaleza. Todo ello generó que a finales del Siglo XVIII, únicamente quedaran veinticinco casas habitadas dentro del recinto fortificado, estando el nuevo núcleo poblacional de la localidad en las afueras de las murallas, conformando una villa de más de doscientas casas.

Debido al crecimiento poblacional de la villa, en el Siglo XIX CapdePERA se constituyó como un Municipio independiente. En 1837, la Diputación Provincial de las Baleares ordenó a los Ayuntamientos de Son Servera, Artà y CapdePERA, la división de límites y separación de catastro, censos, libros y expedientes; para finalmente en 1858, hacerse la separación definitiva. En 1862 se vendió el Castillo en subasta pública, siendo adquirido por Felip Gili y Josep Quint Zaforteza i Amat (1894-1965); no obstante, luego de transcurridos unos años dicho castillo fue nuevamente abandonado, y se convirtió en refugio de gente pobre de la zona y de forasteros sin alojamiento. Durante este mismo siglo además, se produjeron diversos cambios estructurales en la sociedad gabellina y en la economía de la población de CapdePERA. Entre éstos estuvieron un fuerte crecimiento demográfico; la división territorial entre las villas de Artà y CapdePERA; la construcción en 1849 de la iglesia parroquial y un nuevo ayuntamiento en el centro del nuevo entramado urbano (estos dos nuevos edificios eran el símbolo de la independencia de la Villa frente a las aledañas villas de Son Servera y Artà); la construcción en 1861 del faro de CapdePERA; y finalmente, la construcción en 1891 de la Parroquia de Cala Ratjada. Debido a todos estos cambios producto de la modernización de la villa, la actividad portuaria de la misma se incrementó notablemente, lo que generó un crecimiento económico y demográfico significativo para la zona. Asimismo, unas cuantas familias de la villa emigraron por dichos años a América Latina en búsqueda de un futuro mejor, objetivo que algunas lograron, lo que facilitó el retorno de las mismas a CapdePERA ostentando una mejor posición económica.

Para principios del Siglo XX, algunos de los propietarios más ricos de la villa comenzaron a veranear en Cala Ratjada. Todos estos cambios implicaron innovaciones socioculturales y políticas. En 1951 se terminaron las obras del actual muelle de Cala Ratjada, por lo que sería la década de los ‘60 del siglo pasado, la que marcaría la llegada del turismo en masa a la zona, lo que transformó por completo la estructura económica de CapdePERA, el crecimiento demográfico a partir de dicha década se incrementaría también de modo importante, evidenciándose en que para 1997 la población de CapdePERA se encontraba constituída por 6,321 habitantes, y casi diez años después, para el 2006, la misma se acrecentó hasta la cifra de 11,074, casi el doble. Como último dato, en 1983, el Ayuntamiento de CapdePERA en un acto sin precedentes en aquel territorio, recuperó la propiedad del castillo y de la ciudad fortificada (amurallada) de la Villa de CapdePERA, para a través de dicho accionar, reivindicar los lazos históricos que unen tan íntimamente a dichas construcciones con la historia antigua y reciente de la villa, y de sus habitantes.
Finalmente, podemos ver que tanto en el caso de la comarca La PERA como en el caso de la villa CapdePERA, el vocablo PERA viene directamente de la traducción catalana del término latino Petra. Es así que en ninguno de ambos casos, se utiliza la palabra PERA para significar que en dicha zona crecía la Piru, o fruto del peral, la PERA; o si ésta crecía, se ha demostrado que ello no fue el motivo por el que se nombró a dichas zonas de tal manera. Al parecer, simplemente se debe a una fortuita coincidencia que en catalán, el vocablo castellano piedra se traduzca como PERA, y que a su vez, PERA para la lengua catalana signifique tanto el fruto del árbol del peral, tanto como haga alusión a la piedra; la significancia del término catalán PERA es por ello doble tanto para la lengua castellana como para el mismo catalán, pues se alude tanto a la PERA como fruta, así como a la piedra. En ambos casos por tal, se confirma que ambas localidades deben su toponímia a la calidad del suelo sobre el cual se asientan; esto pues tanto la comarca de La PERA como la villa CapdePERA se ubican sobre un terreno rocoso o pedregoso; ello genera que la posibilidad de que dicha condición territorial haya llevado a los primigenios habitantes de dichas localidades a enlazar la palabra PERA (piedra) para realzar y hacer especial énfasis en la topografía de la zona, y a partir de ello, nombrar a sus territorios como el elemento mas resaltante de la zona sea en un muy alto porcentaje posible, tal como ha sucedido en múltiples casos en todas partes del mundo, todo en pro de lograr un fácil y directo recuerdo del nombre de su localidad, frente a las características topográficas de la misma.
 

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