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jueves, 28 de octubre de 2010

La villa chipriota de "PERA Chorio"

(Imagen Nº1: vista de la villa de PERA Chorio, Nicosia-Chipre. Tomada de: http://www.flickr.com/photos/philphotography/5174388314/)
(Imagen Nº2: mapa de ubicación de la villa PERA Chorio, Nicosia-Chipre. Tomada de:
http://www.mlahanas.de/Cyprus/Geo/PeraChorioNisou.html)


La villa PERA Chorio se encuentra situada en las proximidades de la ciudad de Dali-Chipre, en el distrito de Nicosia, se erige a 15 kms. de la capital del distrito antes mencionado en la orilla norte del río Gialia. Su ubicación, casi en el mismo centro de Chipre, le depara una posición privilegiada para el comercio y el transporte de mercaderías, estando a pocos minutos de las ciudades capitales de los distritos de Nicosia, Limassol y Lárnaca.

Se trata de un villa de tamaño mediano, cuyo origen data de muy antiguas épocas de las que viene la idea de que todo el pueblo asemejaba ser una pequeña isla, ello debido a que tras días de lluvia el río Giala vio aumentar su caudal (que viene desde las montañas de Machairas) haciendo que PERA Chorio quedara prácticamente en el centro de un terreno rodeado por agua. De ahí que a dicha localidad se le conozca también con el nombre de PERA Chorio Nissou o "isla PERA Chorio".

La geografía del lugar es muy parecida a la de todo el distrito de Nicosia, suelo arenisco y pedregoso con una máxima elevación entre 230 y 290 m.s.n.m. siendo que es muy frecuente que esta villa reciba precipitaciones de lluvia durante todo el año.

El primer censo efectuado en la localidad, data de épocas de cuando Chipre era colonia inglesa, en 1878, año en el que se contó con poco menos que medio millar de habitantes. Algunos años después, en 1891, la población descendió a poco más de doscientos habitantes; siendo que para 1931, de un total de 376 habitantes 257 eran chipriotas de origen griego y 119 de origen chipriota turco. Para el año 1964 y tras los disturbios ocasionados por los activistas quienes estaban a favor de la anexión de Chipre a Turquía, muchos habitantes de PERA Chorio de origen chipriota turco huyeron de la villa cruzando hacia la zona norte del país, regida por los turcos. Desde el año 1976 es que comienzan a llegar refugiados que hacen que la densidad poblacional de esta villa explote de unos cuantos centenares de personas, a contar en la actualidad con cerca de 2000 habitantes.

La historia de esta villa se remonta al año 17 a.C., durante épocas del reino de Chalkanora. No obstante, el primer testimonio de la existencia de PERA Chorio se remonta a épocas del inicio del Cristianismo, cuando la villa es nombrada por el Archimandrita Cipriano en "Historia cronológica", al decir que cerca de la villa se encuentra un sarcófago de mármol que era la tumba de un santo de la localidad de quien se dife fue uno de los 70 seguidores del propio Jesucristo, Epafroditou Epafras. Lo cierto es que al noreste de PERA Chorio existe una pequeña colina en la que se erigió una iglesia con catacumbas, la que fue consagrada a San Eftithios y quien se cree, es el mencionado Epafras.

Durante el periodo de dominio bizantino de la isla de Chipre (395-1191 d.C.), no se encuentra ninguna descripción o alusión histórica a esta villa; no obstante, durante el periodo de dominio franco (o de los Cruzados) de la zona (1191-1489 d.C.) existe alguna evidencia y documentación que refiere que la existencia de una casa real en PERA Chorio. Un viajero medieval fracés, identificado como Seigneur d'Anglure (quien probablemente fuese Ogier IX d'Anglure, reconocido por el peregrinaje que realizó durante un año a la Tierra Santa), escribió en un texto a finales del siglo XIV, que en PERA Chorio existía un edificio (entiéndase posiblemente un palacete) que pertenecía al rey de Chipre, Jacques I de Lusignan. También se debe resaltar la referencia que hace el cronista chipriota Georgiou Voustroniou, quien indica que en el año 1460 la villa PERA Chorio fue concedida a Nicolao Morampit, Vizconde de Nicosia, por parte del rey Jacques II de Lusignan (apodado el Bastardo). Es así como Morampit se hace de la propiedad de la villa PERA Chorio, del río Gialia, del pueblo del Alhambra y del Pueblo de San Jorge, los que en conjunto conformaban la gran mansión del señor feudal Nicolao Morampit.

En lo concerniente a la etimología del nombre de esta villa, puedo evidenciar nuevamente, que PERA hace referencia a "más allá de" pues el vocablo griego chorio hace referencia a "pueblo", por lo que la etimología conjunta de PERA Chorio indicaría "pueblo de más allá". Aquí debo precisar que como he mencionado al inicio, PERA Chorio se ubica en la orilla norte del río Giala, por lo que si aplicamos el sentido común, el nombre el pueblo hace clara alusión a su posición geográfica respecto del río de la zona. Así, tenemos un pueblo que esta situado en la orilla norte del río Giala, por lo que, como es fácil comprender, para llegar a dicho pueblo se debe cruzar dicho río, y he ahí el porqué del nombre PERA Chorio cuya traducción e interpretación sería "el pueblo situado más allá del río Giala".

Una vez más, comprobamos que la nomenclatura PERA, o Πέρα en griego, hace referencia a "más allá de", sea en alusión a una villa, pueblo, aldea o ciudad que está geográficamente ubicada cruzando algún accidente geográfico, un monte, una colina, un río, etc. Esta es una característica que podemos encontrarla como he expresado anteriormente, en la etimología de las villas chipriotas PERA Oreinis o PERA Pedi, e incluso en la etimología de la colonia genovesa de PERA en la antigua Constantinopla, todas casos en los que el vocablo griego PERA refiere a "más allá de" o "cruzando", en referencia a la ubicación geográfica de las villas o pueblos.

Tenemos que existe entonces, otra villa más llamada PERA en Chipre, con lo que se conforman tres villas llamadas así en dicho país de lengua griega. Para mayor información, queda en el lector ahondar en esta información.

viernes, 22 de enero de 2010

La villa chipriota PERA Pedi

(Imagen Nº1: Cartel de bienvenida a la villa PERA Pedi
(Imagen Nº2 y 3: Calles de la villa PERA Pedi, fotos de Augusta Stylianou http://www.mlahanas.de/Cyprus/Geo/PeraPedi.html)

La villa chipriota PERA Pedi, se encuentra localizada en el distrito de Limassol, a escasos treinta y cinco kilometros al noroeste de la ciudad capital de dicho distrito; la misma se levanta sobre un terreno rodeado por montañas y es cruzada por el río Krios, situándose a 770 m.s.n.m. Es una típica ciudad mediterránea, productora de diferentes tipos de vid, manzanas, peras, así como toda clase de frutos que hayan en dicha conformación geológica, el mejor lugar donde florecer.

Históricamente, la villa PERA Pedi tiene mucho que narrarnos. Su nombre deviene de uno anterior, PERA Pedion, nombre que en griego se traduce como "más allá de" y "planicie o meseta", por lo que el nombre de este pueblo podría traducirse como "más allá de la meseta" o "cruzando la planicie". La contracción del vocablo pedion a pedi, según los expertos se debe posiblemente a la influencia del latín, dada durante el periodo de hegemonía del Imperio Bizantino. Como ya he mencionado, el terreno sobre el que se asienta esta villa es rocoso, por lo que otra hipótesis que explica la nomenclatura PERA, es que derive del griego πετρos (en castellano, piedra) por lo que en dicho caso, el nombre de la villa podría traducirse a la planicie o meseta de piedra, que casualmente refiere expresamente la geografía sobre la que se asienta.

Algunos edificios importantes, son la fábrica de vino construída al pie de la colina Pirkovouno, así como el tradicional molino de agua que operó hasta la década de 1940, tiempo desde el cual ha sido declarado monumento de la villa, siendo restaurado. También está la histórica iglesia de Agios Nikolaos (San Nicolás), que data de finales del siglo XVIII, y que contiene dos íconos cristianos bajo su custodia: uno de la Virgen María y otro de San Juan evangelista (ambos del siglo XVI).

La calidez de su clima, y la belleza de su infraestructura (la misma que combina lo antiguo con lo moderno) han hecho de esta pequeña villa, un destino turístico importante, aunque la reciente elección de autoridades y la creación de un municipio propio, han hecho que la villa de PERA Pedi vea con entusiasmo el futuro, donde se puedan aprovechar las riquezas de su suelo, y la belleza de su paisaje.

Encontramos entonces, una nueva toponímia PERA en Chipre, antiguo bastión cristiano. Ello abre una nueva posibilidad de fuente etimológica, en tanto también corrobora el uso del vocablo PERA en griego, para deisgnar una tierra que se ubica "más allá de" o "cruzando". Queda en el lector, ahondar la investigación.

jueves, 20 de agosto de 2009

Sobre una hipótesis de un origen cripto-judío del apellido PERA - Parte II: Se comprueba la falsedad de esta suposición

(Imagen Nº 1 tomada de: http://www.turismoporespana.com.ar/wp-content/uploads/2008/10/rollo-museo-sefardi.jpg)

Luego de haber repasado algunos aspectos importantes de la historia del pueblo judío de origen sefardí, y principalmente, de su cultura, tradiciones y migraciones a lo largo de los siglos como pueblo, es que puedo pasar a ofrecer al lector, aquellos elementos que en lo personal me hacen concluir que el apellido PERA en nada tiene mayor relación respecto a esta comunidad, salvo alguno que otro elemento que en suma, es también compartido por otras naciones y que es por lo tanto común no solo a los pueblos de origen semítico o arábigo, sino común a una buena cantidad de otras naciones europeas, africanas, asiáticas o americanas, debido al influjo del devenir histórico de la cultura de la humanidad. Varios son los elementos que algunas personas toman en referencia a la cultura sefardí y que relacionan luego con el apellido PERA, para así crear en mi opinión, un lazo erróneo de relación entre esta nación y este apellido, basándose en información que puede encontrarse incompleta o ser del todo poco ajustada a la verdad histórica.

Pasaré entonces a dilucidar cada uno de estos elementos uno por uno, según la información que al respecto he podido indagar y profundizar, para en base a los mismos, poder fundamentar clara y contundentemente, mi hipótesis personal respecto a la inexistente relación entre el origen del apellido PERA y su supuesta utilización por parte de judíos de origen sefardí, askenazí o de familias de judíos conversos de Europa.

a. Fuentes de creación de los apellidos utilizados por la comunidad Sefardí.

El primer tema a dilucidar aquí, es que la gran tradición onomástica hebrea (y que se ha mostrado predominantemente en la nación sefardí) ha sido la de ubicar el nombre propio del padre del sujeto como apellido del mismo, es decir, el uso más primitivo de los llamados apellidos patronímicos. Los apellidos patronímicos son una de las fuentes más antiguas de apellidos, tanto para Europa como principalmente para las naciones de procedencia histórica arábigo-semítica. Siendo así, se ha comprobado a través de la investigación onomástica tanto en España como en diversos países de Europa, que históricamente esta fuente de creación de apellidos (la patronímica) al ser de tan antigua usanza en la cultura judía, la misma influenció luego sobre las demás culturas europeas para la creación (a partir de nombres propios en la lengua autóctona e histórica de cada pueblo) de patronímicos, y en ese sentido se explica el florecimiento de la fuente patronímica de los apellidos, como una de las mayores formas de construcción lingüística de apellidos en el mundo europeo.

Tal es así, que al llegar los judíos al territorio geográfico europeo, y al diseminarse por el mismo, influenciaron en las formas de identificación de los sujetos (no debemos pasar por alto que históricamente las culturas que tuvieron y desarrollaron un mayor estadio cultural, con todo lo que esto implica, pero para el caso presente específicamente el lingüístico, fueron aquellas que se desarrollaron en el Medio Oriente, como los Sumerios, Babilonios, Asirios, Seléucidas, Egipcios, etc. todas las que influenciaron históricamente al pueblo que finalmente se conocería como judío) de las naciones allí presentes, a las que llevaron no solo nuevas formas de expresión artística, religiosa o científica, sino además nuevas expresiones en su lengua nativa, procedente de la ancestral mixtura forjada en la península arábiga. Históricamente, se habla de un influjo Visigodo en la formación de los apellidos patronímicos de la proto-España, allá por finales del siglo V d.C., cuando dicho pueblo conquistó la península ibérica, donde por cierto ya existían asentamientos judíos sefardíes así como romanos -quienes dominaron y repoblaron la zona bajo sus costumbres desde el siglo I d.C.-, por lo que de dicha investigación se puede concluir que probablemente los Visigodos hallan creado apellidos patronímicos con nombres propios de su lengua a semejanza de los patronímicos utilizados por los sefardíes y los romanos (estos últimos quienes también vieron influenciada la creación de su Tria Nomine, por los pueblos arábigos-semíticos que antes de la era cristiana ya habían conquistado). Era común entonces, que para el año 1563 en que finalizó el Concilio de Trento -asamblea religiosa en la que la Iglesia Católica por actuación del Cardenal español Francisco Jiménez de Cisneros aportó la idea de la obligatoriedad de inscribir a los recién nacidos bajo la fe cristiana católica en un registro bautismal con nombre propio y apellido único hereditario-, muchas familias del rito religioso católico-apostólico-romano tuviesen apellidos con base en la fuente patronímica, que mas tarde plasmarían en sus registros bautismales.

Por ello, se sabe que desde el siglo XI d.C., proliferaron en buena parte del territorio europeo, y específicamente en los dominios hispanos, los apellidos patronímicos con origen en nombres propios visigodos o de influencia anterior romana, tales como Rodríguez (derivado de Rodrigo, que a su vez se origina en el nombre propio godo Hrodric que significa "caudillo famoso"); Fernández (derivado de Fernando, originado en el nombre propio godo Firthunands que significa "el audaz que mantiene la paz"); González (derivado de Gonzalo, que se origina en el nombre propio godo Gundhinallf que significa "preparado para luchar"); o Enríquez (derivado de Enrique, que se origina en el nombre propio godo Heinrich que significa "el señor de la casa"), entre otros. Como se aprecia, estos patronímicos se construyeron a partir de nombres en lengua goda unidos al sufijo -ez, para algunos de origen latino y para otros de origen euskera. En todo caso, lo que se aprecia es que tal como los sefardíes y los árabes de Hispania utilizaban los patronímicos con los prefijos: Aben-, Bar-, Ben- o Ibn- para indicar "hijo de" (ejemplos son los apellidos Aben Ezra, Bar Zohar, Ben Yusef, Ibn Malka, Benchimol, Bar Nathan, Abenader, Ibn Shaprut), los hispanos de orígenes romanos o visigodos asentados en dicha zona geográfica crearon sus apellidos patronímicos utilizando una terminación lingüística que los distinguiera, a la misma usanza que los sefardíes y los árabes musulmanes que dominarían su tierra, y esta fue lógicamente el -ez.

Otra de las mayores fuentes de apellidos sefardíes, son los llamados apellidos toponímicos mayores, en sencillo, los apellidos tomados del nombre de la ciudad, pueblo, puntos cardinales o país al que pertenece el sujeto. Esta fue una gran fuente para la construcción de apellidos empleada por los sefardíes, y puesto que estos habitaban desde tiempos antiguos Hispania, tomaron los nombres de sus ciudades o pueblos para identificarse. Por ello, es común hallar apellidos sefardíes tales como: Toledo, Toledano, Alfasí (de la ciudad marroquí de Fez), Mizrahi (aquel que proviene del Este), Levanti (aquel que proviene del Este o Levante), Ávila, Córdoba, Franco, Capuano (de Capua), Israel, Alemán, Gallego, Girona, Alicante, Barcelona, Medina (Ciudad), Romano, Sevilla, Sevillano, Soriano (de Soria), Huesca, Jaen, España, Español, Ruso, Valladolid, Catalán, etc.

Aparte de estas dos fuentes mayores de creación de apellidos sefardíes, están otras fuentes menores tomadas de nombres propios, llamados Homonímicos, tales como: Alonso, Daniel, Zacarias, Guadalupe, Baltasar, David, Benito, Bermudo, Thomas, Hernando, Domingo, Abraham, Simón, Ximeno, Francesc, Yñigo, Costanza, Francisco, Tobías, Agusti, Suero, Abel, Franco, Álvaro, Susana; del nombre de oficios tales como: Kantor (Cantor), Cohen (Sacerdote), Candelero, Salador, Cordelero, Vaquero, Ballestero, Tejedor, Balsero, Maestro o Herrador; o derivados de palabras en su propia lengua ancestral como: Dayán, Serfaty, Levy, Sabach, Shetrit, Barcilay, Caim, Ezra, Baruch, Hamid, Ha-levi, Jacob, Mordecai, Shalom (paz).

Para mayor información respecto a los apellidos sefardíes, pueden revisar las siguientes páginas web que he encontrado con bases de datos bastante completas y principalmente, creíbles:
-http://www.tarbutsefarad.com/index.php?option=com_content&task=blogcategory&id=23&Itemid=57
- http://www.avotsefarad.net/busqueda.html
- http://www.sefarad.as/apell/apea.htm
- http://www.geocities.com/comjudiahonduras/origen.htm
- http://sefarad.rediris.es/

De este primer punto, puedo concluir que las mayores fuentes de apellidos sefardíes son la patronímica, toponímica, homonímica, la basada en oficios o trabajos y la basada en términos provenientes de la lengua ancestral hebrea, ya sea en puridad o con algunos cambios mínimos, como se puede apreciar en las diversas fuentes que he citado en el párrafo precedente.

b. La relación apellido con supuesto origen en el nombre de una fruta y los sefardíes.

Mucho se ha hablado respecto a la supuesta relación que existe de modo directo entre los apellidos con nomenclatura de fruta y un origen judío, concretamente sefardí; no obstante, no existe la más mínima real ligazón entre ambos conceptos de modo concluyente, ya que apellidos con nomenclatura de frutas los podemos encontrar en varias lenguas del mundo (inglés, español, portugués, alemán, francés, holandés y principalmente italiano, países históricamente cristianos), y su origen etimológico en casi total porcentaje nada tiene que ver con el pueblo hebreo, sea este de raíz askenazí o sefardí. El punto trascendental es, que apellidos cuyo origen etimológico es supuestamente el nombre de una fruta, no necesariamente se encuentran ligados a una historia de una familia judía, ya que por el contrario, la mayor cantidad de estos apellidos son portados por familias de distintos credos religiosos, y especialmente diferentes orígenes étnicos; que si hay sefardíes que los portan sí (aunque debo destacar que aquel no es el caso específico del apellido PERA), tal como una gran cantidad de sefardíes portan apellidos de neta fuente lingüística portuguesa (Pinto/pollo), española (González), italiano (Arditto), inglés (Silverman), alemán (Liebermann), francés (Pascal) o incluso árabe (Alcazar), ello debido a la mixtura que se dio en la península hispánica por casi ocho siglos, y a su diseminación luego de que fueron expulsados de iberia, y es tan simple, tal como que por dicho mismo tema (portar apellidos en lenguas ajenas a su nación) aquellas familias no dejan de tener un origen étnico judío-sefardí.

La fuente en cuanto al nombre de frutos para los apellidos sefardíes es en ese sentido, casi inexistente. Solo se encuentran unos cuantos ejemplos entre ellos y son los apellidos: Mora, Pereira, Higueras, Cereso y Piña. Respecto al apellido Mora, puedo decir que su origen se bifurca en el tiempo, ya que el mismo puede deber su origen ya sea al fruto del árbol del moral: la mora, o a un origen árabe-morisco, en tanto que fuere tomado de dicho pueblo por los sefardíes tras la invasión árabe a la península hispana en el año 711 de nuestra era; en este último caso configuraría algo así como un "gentilicio" en femenino para indicar la proveniencia de una persona, así los árabes musulmanes en territorio ibérico eran llamados por los españoles y sefardíes "moros", por lo que tal como existe el apellido Moro, también existe el apellido Mora que refiere en este caso a la mujer musulmana que vive en España. Esto último se puede corroborar al revisar la distribución actual de este apellido, que se ubica predominantemente en las provincias del centro y sur español, zonas que fueron dominadas por los moriscos y donde convivieron con los sefardíes.
(Ref. http://apellido.enfemenino.com/w/apellidos/apellido-mora.html)

Sobre el apellido Higueras, éste es un tanto más evidente en tanto al objeto en base al cual se dio su creación, ya que claramente no existe otra palabra en castellano a la cual atribuirle una posible función procreadora en este caso específico. Es así, que el apellido Higueras necesariamente tiene su origen en el árbol que produce el fruto del higo, la conocida como higuera. Respecto al apellido Cereso, el mismo mantiene un origen igual de claro que el apellido anterior, ya que debe su creación necesariamente al árbol del cerezo, del cual sale la cereza. Y finalmente, sobre el apellido Piña, puedo especificar que a su vez se le otorgan dos orígenes diversos aunque de cierto modo lingüístico relacionados entre sí; uno que habla de una derivación directa del nombre del fruto del árbol de la piña, y otro que habla de un posible muy antiguo origen derivado del término latino Pinus, más bien derivado del árbol del pino.

Aparte de los cinco apellidos utilizados por los sefardíes con relación al nombre de frutas brindados por mí como ejemplos, no se encuentra otra referencia a apellidos utilizados por judíos sefardíes derivados del nombre de árboles de frutos o frutas en sí, debiendo destacar que pese a que estos apellidos como bien he mencionado han sido utilizados por sefardíes, también los podemos encontrar en uso entre personas de religión cristiana (no conversos), los llamados "cristianos viejos", por lo que nuevamente debo efectuar la salvedad que no son apellidos netamente de origen y uso sefardí, sino compartido con españoles o portugueses de antigua raigambre, y que en absoluto tienen relación con el pueblo hebreo asentado en España.

c. Apellidos con supuesto origen en el nombre de una fruta en otras lenguas.

Es así que, también se encuentran diversos "apellidos de frutas", o cuyo onomástica aparenta deberse a una fruta en especial, en otros idiomas como ya he mencionado en párrafos precedentes, no siendo esta fuente menor de apellidos netamente de creación en lengua castellana. En inglés se encuentran los apellidos: Apple (manzana), Blueberry (arándano), Fig (higo), Lemon (Limón), Mulberry (mora), Orange (naranja), Peach (melocotón), Plum (ciruelo) y por supuesto Pear (PERA). En portugués los apellidos: Maçãs (manzanas), Cereja (cereza), Pêssego (melocotón), Romã (granada), Morango (fresa), Framboesa (frambuesa) y Pêra (PERA). En francés los apellidos: Cerise (cereza), Prune (ciruela), Framboise (frambuesa), Fraise (fresa), Figue (higo), Pomme (manzana), Mûre (mora), Raisin (uva), Banane (plátano), y asimimo Poire (PERA). En español los apellidos: Manzanero, Naranjo, Mora, Ciruelo, Cereza, Limón, Piña, Higueras y PERA, Peral, Pereda, Perales, del Peral. En alemán los apellidos: Apfel (manzana) o Apfelbaum (árbol de manzanas), Pflaume (ciruela), Erdbeere (fresa), Himbeere (frambuesa), Kirsche (cereza) o Kirshbaum (árbol de cerezas) y Birne (PERA) o Birnbaum (árbol de peras). Y sobre todo en italiano apellidos tales como: Arancia (naranja), Banana/Banano (plátano), Uva, Mela (manzana), Coco, Fico (higo), Limone (limón), Fragola (fresa), Pigna (piña), Ciliegio (cereza), Pruna (ciruela), Papaia (papaya), Mora, Pesca (melocotón) y el ya mencionado PERA.

Por lo que, como conclusión de este punto, tenemos que el uso del nombre de frutas o los árboles que las originan no es específico y único de la lengua española y en particular, de los sefardíes, sino que tal como muchas otras lenguas, estas han tomado prestado el nombre de algunas frutas para la creación de apellidos en torno a ellas en todas las culturas europeas más importantes, y en sus lenguajes, siendo por ello que la onomástica de dichos países no solo en cuanto a apellidos también se ve bastante influenciada por el nombre de algunas frutas sin por ello tener el más mínimo resquicio de ser un apellido judío per se.

d. La fiesta hebrea sefardí del Tu Bishvat.

El Tu Bishvat es una fiesta menor del calendario hebreo (su nombre viene del día de celebración de la misma, que es el décimo quinto día del Shevat), que ha sido celebrada por dicho pueblo desde hace muchos siglos. La tradición manda que se celebre esta tradicional fiesta el décimo quinto día del Shevat, pues que en ese día empieza a florecer la vegentación y entre ella florecen los almendros, lo que se celebraba con la plantación de árboles y de ahí que se le conozca a esta fiesta menos hebrea como la fiesta de la naturaleza. Es por ello que para su festejo la comunidad hebrea come en especial diversos frutos y frutas secas, para conmemorar un dñia de respeto a la naturaleza como manda la Torah. Se argumenta por algunos que en base a esta fiesta se podría pensar en una relación del apellido PERA (entendido como evocación de la fruta) respecto al pueblo hebreo que celebra un día en especial para rendir fiesta a la naturaleza y a los frutos que ella da al hombre, mas de ello solo se puede concluir que se trata de una fiesta comunitaria como muchas otras mas, en la que es elegido un tema en específico y que al mismo se le da el valor central; está la fiesta del Yom Kipur donde el tema es el ayuno, la abstinencia, la oración y no por eso vamos a creer que los judñios crearon apellidos con base en estos elementos por el respeto a esta fiesta.

e. Las frutas en la cocina sefardí.

Es muy conocida la gran tradición en la utilización de diversas frutas en la cocina sefardí, como uno de los ingredientes principales en los deliciosos potajes de la misma. Es sabido que entre otras frutas la PERA también es utilizada para crear diversos postres sobre todo de dulce, mas así también son utilizadas otras frutas como las uvas, los plátanos, las manzanas, los duraznos, las moras, etc., es decir, no existe un uso predominante en la cocina sefardí de la PERA, por lo que creer que en por el solo uso de una fruta en una cocina de una comunidad, región o población, eso ya crea una ligazón entre la fruta y la onomástica de aquellas. Es sencillo entender que la PERA podría ser una de las frutas predilectas (aunque en honor a la verdad no lo es) en la cocina judía sefardí, y que por solo aquel hecho ello no genera que la PERA sea un elemento non plus ultra para la creación de un apellido que la evoque. Por todo esto, me parece un poco "tirado de los pelos" pretender o creer que por el solo uso de una fruta en la cocina comunitaria de un pueblo, tal como se usan otros cientos de productos, no solo frutas, y que son mucho mas "tradicionales", ya aquel producto le va a dar nombre a un apellido como una fuente de creación, es posible porque los apellidos se crean también de aquel modo, pero es un tanto poco probable.

f. Rutas de emigración del pueblo sefardí tras la expulsión de España y Portugal.

Como he mencionado en la "entrada" anterior, los sefardíes vieron ejecutada su expulsión del Reino de España, el 03 de Agosto de 1492, el mismo día en que Cristoforo Colombo (Cristobal Colón) enrumbó hacia el Océano Atlántico en búsqueda de las costas de Cipango (Japón), hallando el que luego se conocería como Nuevo Mundo, América; ello debido al Edicto de Expulsión de los reyes españoles a todos los judíos o descendientes de judíos que habitaban dentro del territorio de su reino. Siendo así, dichos sefardíes españoles emigraron en esa fecha con distintos destinos, pero el grueso se dirigió a Portugal puesto que era un reino vecino, que ya contaba con una comunidad sefardí importante y que de cierto modo era "complaciente" con los judíos. El porcentaje restante de judíos sefardíes españoles emigró a territorios de los Balcanes (Macedonia, Serbia y Bosnia), a Europa central: Bulgaria, Rumania, a la tierra prometida: Palestina, unos tantos a Italia, otros a tierras lejanas donde pensaban estaban a mayor resguardo: América, otros a tierras distantes como: Marruecos, Libia, Egipto, Grecia (principalmente a Tesalónica) y sobre todo en gran cantidad a diversas ciudades del Imperio Otomano, y entre ellas a la antigua capital del Imperio Romano de Oriente, la ciudad de Constantinopla, que desde 1453 se mantenía bajo domino otomano. Tras la expulsión de los sefardíes de los territorios portugueses en 1497, el gran conjunto del pueblo sefardí (tanto españoles como portugueses) emigraron a Francia, Holanda, Alemania, Polonia; así como nuevamente a Italia, América, Grecia, Marruecos y a la actual Turquía, donde se les acogió debido a sus conocidas artes para amasar rápidamente fortunas, y creyendo que con ello mejoraría el nivel económico y social de aquellos reinos.

Es de esta manera, que en España y Portugal, para inicios del siglo XVI se puede decir que casi la totalidad de judíos sefardíes fueron expulsados de la península ibérica, y aquellos que se quedaron, fueron obligados a convertirse al cristianismo incluso debiendo cambiar sus prácticas religiosas así como sus nombres y apellidos por unos "cristianos", cosa que algunos cumplieron cabalmente, y otros no (a estos últimos se les llamó marranos o judaizantes).

La conclusión de este punto, es que los apellidos sefardíes ya se encontraban creados y siendo utilizados por los mismos para el siglo XVI, por lo que al partir o emigrar a las nuevas tierras ante su expulsión de Hispania, los sefardíes no necesitaron crearse nuevos apellidos dado que su condición de judíos fue evidente y como tales los recibieron en los países donde ingresaron y se establecieron, por lo que la creación y uso de apellidos como el particular, PERA, no era necesaria bajo ningún punto, ya que no tenían nada que encubrir conociendo bien sus anfitriones cual era su credo. Asimismo, respecto a aquellos que se quedaron en tierras hispanas, ellos si debieron cambiar sus apellidos por unos de claro origen cristiano, y que incluso denotaba ex profesamente su anterior origen judío, su conversión como "cristianos nuevos", pasando a utilizar diversos apellidos tales como: Cruz, de la Cruz, Santafé, Santa Cruz, Santana, Cruces, Santamaría, Sanjuan, Iglesia, etc., apellidos que claramente denotaban su antiguo y real origen, por lo que es más que poco dable (casi un sin sentido) la posibilidad de adoptar o permitir por parte del párroco cristiano bautizante, la imposición de un apellido como PERA al hebreo converso, que no denota un origen sefardí y que por lo mismo era "inservible" para dichos propósitos, desde aquella época necesitados y por ello mismo, implantados por la Inquisición española.

g. El apellido PERA y su relación con el apellido Perera, Peral, Perales, Pereda, Peralta y los apellidos sefardíes Pereira y Perahia.

El apellido PERA como ya he explicado a lo largo de las "entradas" a este blog, se le atribuyen varios orígenes. Unos hablan de un origen antiguo en los picapedreros que construían las calzadas romanas, llamados los Pietraioli, quienes ante la posterior persecución sufrida por parte de las autoridades romanas, se dispersaron por todo el Imperio, trocando su apellido y sincretizándolo en el término PERA para no ser objeto de represalias, pasando a usar como apellido un derivado del vocablo Pietra=piedra. Ello también se maneja como opción múltiple en la toponímia española y portuguesa, que para algunos pueblos maneja el mismo origen, en un pueblo asentado sobre un terreno rocoso, pedregoso, sobre la piedra y un derivado de ello sería PERA, ejemplos son los pueblos de CapdePERA, La PERA, Armação de PÊRA, Vila La PÊRA, PÊRA do Moco, PÊRA Velha entre otros. Algunos -catalanes- también hablan de un posible origen del apellido en el término feminino del nombre catalán Pere/Pero traducción del nombre latino Petrus, y castellano Pedro que significa igualmente piedra. Para dicha concepción, el apellido PERA sería una traducción en lengua catalana para el término Piedra. Cabe destacarse a su vez, que en la antigua ciudad de Constantinopla, existió un distrito construido a las afueras de la misma, sobra las colinas que cruzan el Cuerno de Oro, donde se instaló la colonia genovesa afincada en esa zona, dicha colonia se llamó PERA, y estaba gobernada y administrada en todos los ámbitos (judiciales y económico-sociales) netamente por funcionarios enviados por la propia Serenísima República de Génova.

Teniendo en cuenta esto, podemos apreciar que para la mayoría de investigadores renombrados en cuanto a la investigación del origen de diversos apellidos tales como los italianos Giovanni Alessio, Angelo Bongioanni, Gutierre Tibon, el francés Jean Tosti, o el estadounidense Joseph Guerin Fucilla, indican contundentemente que el apellido PERA es un apellido toponímico, es decir, tomado del nombre de un lugar, y si bien es cierto que aquel es el origen que en su mayoría le atribuyen estos renombrados investigadores lingüísticos, cabe un resquicio menor para atribuirle un origen secundario, que vendría ser atribuido al fruto del árbol del peral, ya sea porque una familia vivía cerca a un cultivo de perales, o porque ellos mismos cultivaban esta fruta o porque comerciaban con la misma, y en ningún caso identifican a este apellido como uno de origen sefardí o siquiera judío.
(Mayor información al respecto se puede leer en: http://www.jtosti.com/noms/p3.htm)

En contraposición, estos mismos autores indican que los apellidos: Perera, Peral, Perales, Pereda entre algunos otros, hacen una alusión más precisa y directa a un origen único hallado en el árbol del peral, y en ello radica su diferenciación con el apellido en estudio: PERA, que es de origen toponímico. Así también, existen dos apellidos de este rubro: Pereira y Perahia, cuyo origen sefardí por el contrario es altamente conocido y publicitado, y que algunas personas atribuyen en el solo parecido ortográfico con dichos apellidos, un origen sefardí para el apellido PERA. El apellido Pereira, significa árbol de peras o árbol del fruto del peral, si bien es un apellido de origen español gallego, debido a la cercanía geográfica con Portugal, se ha diseminado asimismo en dicho país. Actualmente se le puede encontrar difundido en el norte y sur de España, habiendo sido un apellido utilizado (aunque no en demasía) por judíos sefardíes, como se puede corroborar en las listas ofrecidas en los enlaces de los párrafos precedentes, en ese sentido el origen de este apellido es pues evidente, y de esta manera se distancia de la fuente de creación del apellido PERA.

Respecto al apellido Perahia, este es sin duda uno de los apellidos sefardíes mas enigmáticos, ello pues su construcción gramatical no da mayores luces respecto a una posible hipótesis de formación al menos en la lengua castellana ni en otras lenguas ibéricas. No obstante ello, he hallado una posible explicación para la creación de este apellido, una fuente que como podremos ver solo comparte con la fuente del apellido PERA, en tanto a que ambas se deberían a una posible toponimia. Una primera hipótesis habla del nombre de un escritor del Talmud llamado Yehoshua Ben Perahia (Josué de Perahia), a quien se podría deber la posterior diseminación de este apellido. No obstante, encuentro más posible una segunda hipótesis, que refiere a que en griego ha existido la palabra Περαία, traducida al latín como Peræa; la cual significa "el lugar cruzando un pasaje", usualmente cruzando un mar o una ciudad, aunque se pueda referir a una multiplicidad de sitios geográficos y que traducido al castellano se escribe Peraia, término muy similar al apellido Perahia. Podemos encontrar referencias a esta toponimia en la Villa Peraía perteneciente a la actual Prefectura de Pella en Grecia (se debe notar que el acento en la letra í genera en la pronunciación una fonética muy similar a la del apellido Perahia, donde la letra h actúa fonéticamente como una letra j, típico cambio fonético del idioma hablado por los sefardíes : el ladino). Asimismo se encuentra también en Grecia, pero esta vez en la Prefectura de Tesalónica, la Villa de Peraia, como bien se sabe al ser expulsados los sefardíes de España y Portugal, emigró un extenso número de los mismos a Tesalónica en 1497, estableciendo una colonia que se asimilaría a otra de judíos llegados siglos antes, y con la que compartiría pronto, ello podría explicar el posterior uso del apellido Perahia por parte de sefardíes. En todo caso, esta es una hipótesis mía respecto al posible origen de este apellido y de este modo, su diferenciación evidente con el apellido PERA, para este caso pues solo se trata de una casualidad ortográfica que se explica en que ambas toponímias vienen del idioma griego, de la palabra Pera/Peraia con significado en castellano "cruzando ..." (puede ser un campo, un río, una colina, cualquier obstáculo geográfico). Entonces atribuir un origen sefardí a un apellido solo por un parecido ortográfico es algo completamente errado, ya que dentro de la amplísima lista de apellidos cuyo prefijo es Pera-, existen: Peracki (polaco), Peracovich (eslavo), Peradottir (islandés), Peracchi (italiano), Peradze (armenio), Peragoy (vasco), Perahouse (inglés), Perakakis (griego), Perakovic (croata), Peralsky (polaco), Peralta (español), Perarnau (catalán), Peragowitz (polaco), etc. y no por ese simple hecho le vamos a tribuir seriamente tal o cual origen al apellido en castizo PERA.

En consecuencia, tenemos como conclusión a este punto que es errado atribuir un origen sefardí al apellido PERA por el solo hecho de un parecido ortográfico con los apellidos Pereira o Perahia, pues las raíces de donde se originaron estos, se ha comprobado son disímiles.

h. Relación del distrito de PERA en Constantinopla con los sefardíes expulsados de Hispania.

Como he mencionado, al expulsar a los sefardíes de España y Portugal muchos emigraron al Imperio Otomano, el destino favorito fue la ciudad de Constantinopla, su capital y antigua "reina de las ciudades". Los sefardíes que se establecieron allí fueron en número significativo, mas se debe destacar que en ningún documento consta que se hayan instalado en el distrito de PERA. Como he mencionado muchas veces a lo largo de este blog, el distrito de PERA en Constantinopla fue uno otorgado a los mercaderes genoveses en el año 1273 por parte de Miguel XVIII Paleólogo (1225-1282) por medio del Tratado de Ninfeo, con calidad de colonia y como distrito independiente por lo que los genoveses implantaron sobre el mismo sus leyes y su administración tanto económica, como social y judicial, enviaron toda clase de funcionarios que ayudaron a la creación de una colonia autosuficiente y autónoma del Imperio Bizantino y que funcionó así por casi dos siglos, desde la que los genoveses además controlaban a las otras colonias genovesas de la zona como la de Kaffa, Trebisonda, Quíos, Jaffa, Alejandría, etc. Como también he mencionado en la "entrada" anterior, la República de Génova nunca aceptó ni permitió el asentamiento de judíos fueran de origen sefardí o askenazí en los territorios de su República, ni en ninguna de sus colonias de ultramar, por ello, existen múltiples referencias respecto a que los genoveses no recibían con buen ánimo a los viajeros de procedencia hebrea, obligándolos a retirarse de sus dominios con premura. Ello se ratifica en que el 02 de Abril de 1550 la República de Génova expulsó oficialmente por decreto a todos los judíos afincados en sus territorios (expulsión que luego se reiteró de modo definitivo y enfático en 1567), por lo que la totalidad de los judíos sefardíes y askenazíes afincados en dichas tierras se vieron obligados a emigrar a distintos lugares aledaños a los dominios genoveses. Resulta entonces inverosímil absolutamente, que los genoveses asentados en la importantísima colonia de PERA en Constantinopla, permitieran el ingreso a su colonia de individuos sefardíes, ya que: 1. siempre les negaron por todos los medios el establecimiento en tierras de su dominio; 2. obviamente mas negado les estaría aún a los sefardíes asentarse en una colonia de tanta trascendencia e importancia como lo fue PERA para todo el comercio genovés del límite entre Europa y Asia (oriente y occidente) y 3. siendo la orden de expulsión de los hebreos de tierra genovesa una directiva y decreto específico y directo, por lo que los funcionarios genoveses de PERA difícilmente se negarían a rechazar dicha disposición de su gobierno central. Al caer Constantinopla, la República de Génova envío dos cónsules quienes se encargaron de negociar con el Sultán Mehmed II la nueva situación política de las colonias genovesas ahora en tierras del Imperio Otomano, y principalmente de la colonia de PERA. Así, lograron diversas prerrogativas a cambio de pagar un alto tributo, entre las que estuvo el poder permanecer en dicha colonia por el espacio de tiempo que les tomase enajenar sus bienes para retornar a territorio genovés. Y tal fue la manera en la que ello sucedió, con el pasar de los años los genoveses regresaron a su tierra y dicho distrito de PERA pasó bajo el total dominio turco-otomano, en ninguna fuente de información se habla de que aquel territorio haya pasado a manos judías sefardíes.

Teniendo en cuenta esto se puede concluir de este punto que, los genoveses nunca vieron con buenos ojos el establecimiento de judíos sefardíes o askenazíes en sus tierras, expulsándolos de las mismas cada vez que pudieron y oficializándolo por decretos en el siglo XVI, tal que resultaría en alto grado erróneo creer que se les permitió ingresar a la colonia genovesa de PERA, por lo que pensar en una posible relación entre el apellido PERA originado en dicha colonia xeneize como fuente de un supuesto apellido PERA para su uso por familias de la comunidad sefardí, es altamente, por no decir totalmente, improbable.
i. El supuesto origen judío de los apellidos en la actualidad.

Para terminar esta enumeración de elementos, debo precisar algo, y es que luego del intenso estudio que en particular he realizado sobre numerosos apellidos a propósito de un libro sobre el origen etimológico e histórico de los mismos que vengo realizando, he podido notar una moderna preocupación por intentar hallar rastros de un origen judío sea askenazí o sefardí (aunque predominantemente este último) entre personas de apellidos hispanos. No se cuál sea el Leit Motiv de esta actitud o conducta, el pretender forzar las cosas para dirigir las investigaciones netamente a "sembrar" o atribuir un origen judío sefardí en la familia a través del apellido. No sé a ciencia cierta si se debe a algo orquestado por las propias personas que sin tener ningún indicio de este tipo pretenden por todos los medios engañar y atribuirse un origen de este tipo, o si dicha intención es más bien orquestada desde esferas sociales israelíes que pretenden hacer creer a buena parte de los que investigan los orígenes de sus apellidos, que los mismos son hebreos. Lo cierto, es que el pueblo sefardí utilizó en gran porcentaje los mismos apellidos de procedencia lingüística hispana (española o portuguesa) que los demás habitantes de la península ibérica también utilizaron, tal como los askenazitas utilizan apellidos de origen etimológico alemán, inglés, francés o eslavo; por lo que quizás la única respuesta ante ello que se me ocurre es que debido al auge de la economía y sociedad hebrea desde mediados del siglo XX con la formación del Estado de Israel, y los beneficios que para los judíos ello ha acarreado política, social y económicamente, es que tantas personas que no tienen dicho origen, hacen todo lo posible por atribuírselo, creyendo que con ello van a poder obtener ciertos beneficios.

No dudo que algunas personas si efectúen tal búsqueda con una verdadera conciencia de indagar en el real origen familiar teniendo a los sefardíes como una hipótesis, pero creo que estos son los menos, y que muchos solo buscan entramar las cosas, enmarañarlas para así poder decirse descendientes de la comunidad sefardí con algún interés soterrado ya sea de cierto prestigio o mejora económica. Lo cierto es que si todos los que se dicen descendientes de sefardíes lo fuesen, ello daría como resultado que más de la mitad de la población actual española, portuguesa y latinoamericana fuese descendiente de judíos, y ello es imposible ya que se estaría olvidando que los sefardíes efectivamente fueron una comunidad numerosa en Hispania, ello es cierto, pero siempre fueron una minoría respecto a la demás poblaciones afincadas ahí y cuyos orígenes eran diversos pero que compartían una misma religión: la cristiana; fueron una comunidad numerosa, pero frente al resto de comunidades (cristiana y musulmana) fue una minoría.

Conclusión.

Finalmente entonces, puedo concluir que del estudio de todos estos elementos y de su investigación profunda, el apellido PERA no es en mi concepto uno de origen o si quiera utilización por parte de individuos pertenecientes a la comunidad sefardita y menos aún, a la comunidad askenazita, el argumento de que evocando el nombre de una fruta ya se le deba atribuir un origen judío sefardí a dicho apellido, es en mi concepto una percepción y conjetura altamente desinformada, poco ajustada a la verdad y ello quizás se deba a la falta de fundamento en una correcta investigación lingüística, seria y contundente, que de luces verdaderas sobre el origen los apellidos aquí tratados. Que existen apellidos con nombre de frutas entre los sefardíes, existen, pero tal como he comprobado también lo existen en todas las demás lenguas habladas en Europa continental en sus diversas traducciones, por lo que ello implica que es un apellido de creación frecuente en dichas lenguas y no es propio siquiera de la cultura española, portuguesa y menos aún, sefardí, es simplemente una fuente mas de apellidos en todas las naciones europeas. Asimismo se ha comprobado que las fuentes mayores de creación de apellidos sefardíes ha sido la patronímica, la toponímica y la homonímica o basada en las funciones de oficio o profesión de los sujetos, siendo la fuente en nombre de frutos o árboles de frutos, una fuente evidentemente minúscula en porcentaje. En conjunto, el porcentaje de familias de origen hebreo-sefardí con apellidos que hacen referencia lingüística a frutas o árboles de frutas, es ostensiblemente menor que las otras fuentes de apellidos, como la patronímica, la toponímica, la homonímica (nombres propios), o los apellidos derivados de oficios o profesiones. Por lo que podemos observar que el nombre de frutas NO ha sido prácticamente una fuente utilizada para la creación de apellidos entre los miembros de la comunidad serfadí, tan solo cinco apellidos del total de los mas de 2000 apellidos que utilizan los miembros de esta comunidad, y mas teniendo en consideración que además son apellidos de origen lingüístico no hebreo y que son compartidos con familias de origen comprobado cristiano-católico, no hacen sino ratificar en cuanto a este elemento en particular mi posición respecto a que el apellido PERA difícilmente provenga o tenga un origen hebreo sefardí, por el solo hecho de derivar en suposición -ya que como he comprobado en anteriores "entradas" existe toponimia de varios lugares de España y Portugal con el nombre PERA- del nombre de una fruta.

A su vez, el apellido PERA comparte una raíz ortográfica con otros apellidos en distintas lenguas, y con algunos utilizados por los sefardíes, pero como se evidenció ello no implica que exista una relación necesaria entre ambos apellidos, la puede haber, pero ello no es un imperativo, tal que PERA se puede deber a una toponimia española, portuguesa o turca, y Peral simplemente al árbol del fruto de la PERA, tienen iguales significancias pero distintos orígenes. Los sefardíes fueron expulsados de Hispania y viajaron a distintos países en los que formaron colonias importantes en cuanto a su actividad económica y cultural, no obstante volvieron pronto a ser expulsados y así se mantuvo ello por varios años, en particular en cuanto a las colonias italianas estas que eran venecianas y genovesas no permitieron el asentamiento de colonos sefardíes en sus tierras. Por último, debo argumentar que como he dicho, actualmente existe una euforia por atribuir un origen sefardí a apellidos de neta raigambre hispana, los motivos me parecen netamente de obtención de cierta distinción por un mejor status socio-económico, ya que los apellidos hispanos son altamente repetidos en las repúblicas madre y sus ex-colonias, quizás se deba a un afán de diferenciamiento, lo cierto es que muy pocos de aquellos con apellidos hispanos que dicen ser descendientes de sefardíes lo son realmente, me arriesgaría a decir que el porcentaje es en ese caso mínimo, ya que como toda comunidad judía, los sefardíes también han sido como comunidad bastante cerrada, por lo que la mezcla con individuos que no profesan su religión ha sido muy escasa, y peor aún hace 500 años o más.

Por todo ello, he de concluir esta "entrada" dando mi opinión luego de investigar a profundidad varios aspectos de la hipótesis de un posible origen cripto-judío del apellido PERA, y puedo concluir que no existen fundamentos ni base sólida en la que nos podamos apoyar para sustentar dicho supuesto origen, no hay información que diga lo contrario ni existen elementos históricos ni lingüísticos que nos lleven a argumentar que el apellido PERA haya sido utilizado por familias de la comunidad judía sefardí, por lo que un origen hebreo de las familias que actualmente portan dicho apellido es en mi opinión sino absoluta, al menos altamente improbable. Pese a ello, no puedo decir que ello es algo concluyente, por lo que si usted estimado lector, conoce alguna información o tiene alguna fuente en la cual se pueda apoyar para argumentar lo contrario, le pido me la haga llegar para corroborarla, y quizás con ello deba cambiar drásticamente mi percepción y opinión al respecto.

sábado, 25 de julio de 2009

Sobre una hipótesis de un origen cripto-judío del apellido PERA - Parte I: algo de la historia sefardí

(Mapa base tomado de http://www.upcomillas.es/personal/jmmoreno/cursos/Esser/Geografia/geografia.htm)

En esta "entrada", intentaré seguir los ratros de una hipótesis de procedencia histórica del apellido PERA, la cual llegó a mí a través de un intercambio de información respecto al apellido, el mismo que realicé con la Sra. Carmen PERA, ciudadana española natural de Sevilla, Andalucía-España.

Hace poco mas de un año, pude mantener comunicación vía e-mail con la persona mencionada en el párrafo precedente. En concreto, hablamos respecto a las hipótesis de los posibles orígenes históricos-etimológicos-lingüísticos que ambos manejabamos sobre el apellido PERA, que tanto ella como yo hemos investigado. Dentro de las múltiples referencias que en aquella ocasión me efectuó la Sra. Carmen, una de ellas atrajo mi atención particularmente, puesto que nunca había barajado dicha hipótesis como una posibilidad de procedencia posible de mi apellido, ya que jamás he encontrado ningún indicio que me llevara a pensar en ello, tanto porque de modo comprobado y basándome en documentación oficial, mi familia, por la rama PERA, tengo la certeza que desde hace al menos tres siglos, ha profesado la fe cristiana, y en específico el credo católico-apostólico-romano; como también porque al menos por la información que tengo de otras familias de apellido PERA con las que he mantenido contacto, y he intercambiado información (que no han sido pocas), todas pertenecen al mismo credo religioso que la mía, el 100% sobre 100%. Por ello, ante la hipótesis de una posibilidad de origen sobre un origen sefardí y consiguientemente cripto-judío del apellido, me sentí entusiasmado por develar los misterios que esta nueva vertiente de investigación me planteaban, y de dicha indagación, profunda tanto como el acceso a bibliotecas y diversas fuentes bibliográficas me han permitido, he podido llegar a la siguiente conclusión.

Para empezar, en esta primera "entrada" sobre este tema debo definir algunos conceptos básicos para poder comprender a cabalidad la presente hipótesis. ¿Quiénes son sefardíes?, ¿qué es un cripto-judío?, ¿cuál es la historia del pueblo sefardí? Sefardíes son aquellos judíos que emigraron, según leyendas, a la península ibérica entre diez y cinco siglo antes de Cristo. Una primera versión indica que dichos judíos llegaron a las costas peninsulares españolas en barcos del mítico y último de los únicos tres reyes de las doce tribus de Israel, el Rey Salomón en el Siglo X a.C., quien incentivó el viaje de algunos comerciantes israelitas en conjunto con naves de origen fenicio, las que por motivos de comercio mantuvieron contacto directo con puertos y primitivos asentamientos localizados en las costas ahora españolas y portuguesas. La presencia de comerciantes fenicios en aquellos territorios es indiscutible, puesto que incluso fueron ellos quienes fundaron la antigua ciudad y puerto de Gadez o Gádir, actualmente Cádiz-España, mas como he referido, la presencia de viajeros proto-judíos en estas primeras épocas aún es solo una hipótesis. No obstante, según esta leyenda sería de esta manera que arribaron los primeros israelitas al territorio hispano, y con el paso de los siglos posteriores, ellos conformarían la base del pueblo judío que habitó tanto en España como en Portugal; estos judíos peninsulares fueron denominados sefardíes, haciendo alusión a que en la actual Iberia se encontraba la mítica ciudad bíblica Sefarad, denominándoseles así en diferencia a los judíos que habitaban en reinos del centro y oriente de Europa (principalmente Rusia, Polonia, Alemania, Ucrania y Francia) zona llamada por los judíos como Askenaz, por lo que los judíos de dichos territorios fueron llamados ashkenazim (askenazíes). Así a los judíos de la península ibérica se les llamó sefardíes y a los de el centro y oriente de Europa askenazíes, siendo esta diferenciación no solo en cuanto a su lugar de procedencia, sino especialmente en cuanto al tipo de ritos y costumbres que practicaban religiosamente, así como en cuanto a su lengua.
Una segunda versión de esa misma llegada es algo distinta, mas de cierto modo convalida la primera. Esta segunda teoría refiere que el primer asentamiento judío en Hispania, se dio tras la destrucción de Jerusalén por Nabucodonosor II, el mas célebre gobernante babilónico, quien según cuenta la historia fuera quien invadiría y destruiría la "ciudad santa" entre los años 586-587 a.C. dado que los ciudadanos del Reino de Judá se rebelaron contra dicho monarca, este decidió reprenderlos contra su actitud, por lo que gran parte de la población judía fue deportada a Babilonia, mas algunos lograron escapar a tiempo, y encontrar cobijo como "refugiados" en la tierra penínsular europea que siglos antes ya había sido ocupada por otros compatriotas llegados con los fenicios. Como he indicado, todo esto queda como leyendas, pues no existe ningún documento o investigación que hayan podido comprobar la veracidad de las mismas. Frente a estas dos versiones, la gran mayoría de historiadores se inclinan por pensar que la real migración judía a Hispania se dio cerca del año 70 d.C. cuando cundió la diáspora judía por tierras del Mar Mediterráneo, tras la destrucción de Jerusalén por el Emperador Romano Tito Flavio Sabino Vespasiano, y tras el inicio de la guerra del Reino de Judea contra el Imperio Romano, por lo que es de preveer que los primeros judíos hayan arribado a tierras peninsulares hispánicas en el Siglo I d.C. En consecuencia, sefardíes son todos aquellos judíos que hasta hace poco mas de cinco siglos, vivieron en el territorio del Reino de España y el Reino de Portugal; y digo poco mas de cinco siglos puesto que las comunidades judías fueron expulsadas en su totalidad de ambos reinos en los años 1492 y 1497, respectivamente. En acto similar al que ya se había dado en el año 1290 cuando Inglaterra expulsó a los judíos asentados en los dominios de su reino, hasta que estos retornaron en 1525 y de modo legal desde mediados del Siglo XVII según se ha estimado; o a la expulsión dada por el Reino de Francia, tras varios intentos, en el año de 1391.

Ahora bien, tenemos que desde el Siglo I a.C. los asentamientos judíos en la península ibérica progresaron, crecieron, se desarrollaron y como es fácil de preveer, las comunidades sefardíes cada vez tuvieron un mayor número de miembros que con el paso de los siglos se fueron asimilando progresivamente a las demás culturas con las que compartían dicho ámbito territorial, y con las que sin llegar a perder su esencia tradicional, y con un mestizaje leve, tuvieron contacto e intercambio de cultura. Tales es así que para épocas de la Edad Media y hasta los años de su expulsión, muchos judíos mantuvieron y ostentaron altos cargos ejecutivos, administrativos, comerciales y hasta gubernamentales, trabajando para los diversos monarcas de los reinos peninsulares, y con la unificación de los mismos tanto en el Reino portugués como español, pasaron a ofrecer y prestar sus servicios ampliamente conocidos en cuanto a proliferar el comercio e intercambio en ambas monarquías. Pese a ello, dicha situación era la de algunos judíos, la gran mayoría de los sefardíes se ganaban la vida desarrollando labores de algún oficio como panadero, carnicero, tejedor, tintorero, sastre, peletero, zapatero, peluquero, perfumista, orfebre, artesano vidriero, herrero, carpintero, talabartero, etc. por lo que se aprecia que el grueso de la masa sefardí si bien no ostentaban riquezas, era gente que se ganaba la vida con su trabajo diario. No obstante, pronto las artes judías para hacer dinero comenazaron a ser bien reconocidas y utilizadas por numerosos monarcas de Europa, quienes contrataban a sefardíes para llevar a cabo la acuñación de monedas, la contaduría y la administración del tesoro real, así como éstos les hacían préstamos con intereses tanto a reyes como a funcionarios reales, a miembros del clero cristiano e iglesias, a municipios y a individuos particulares. Con el mayor influjo y "cristianización" de los reinos europeos y principalmente de aquellos que en siglos anteriores habían sido parte del Imperio Romano, como ya es conocido, los monarcas de España decidieron expulsar a la comunidad judía de sus dominios territoriales, con lo que se les dio un plazo para salir de dicho reino. Posteriormente, el Reino de Portugal, que por un tiempo dio cobijo a muchos de esos sefardíes expulsados de España, también decretó la expulsión de los mismos. Así, en un lapso de cinco años, la totalidad de miembros de las comunidades sefardíes fueron expulsados por decretos reales de toda la península ibérica.

Por ello, en ambos reinos ante la inminente expulsión por su credo y nacionalidad, los sefardíes fueron "invitados" o compelidos a renunciar a su fe y convertirse así al cristianismo bautizándose (y si ello no era de su agrado, a evacuar el territorio español), y con ello comprometiéndose a reconocer a Jesucristo como el mesías, para poder permanecer en el territorio hispano. Un buen porcentaje de sefardíes accedieron de este modo al bautizo, y al cambio de religión a condición de que se les permitiera permanecer en sus hogares; muchos se convirtieron entonces de manera honesta y verdadera al cristianismo, y dejaron por completo atrás sus prácticas religiosas judaicas, y por lo tanto, también al bautizarse se vieron en la necesidad y obligación de cambiar sus nombres y apellidos judíos (casi siempre estos apellidos eran de origen patronímico como Benchimol, Benathan, Ibn Ezra, Ibn Gabirol, Ibn Nagrella, Abenabram, Abendavid) a nombres y apellidos cristianos, adoptando para tal efecto, los apellidos españoles de sus padrinos cristianos, otros que hacían referencia a su nueva creencia en la fe cristiana (como De la Cruz, Cruces, Santos, etc), o finalmente y los mas comunes, aquellos que se influenciaron por la toponímia de las ciudades, aldeas o pueblos en los que habitaban, así no era difícil hallar judíos sefardíes conversos con apellidos como Aragón, Toledo, Toledano, Sevilla, Castellano, Navarro, Évora, Lisboa, Valenciano, Segoviano, etc. Incluso, de la mixtura de las culturas judía y cristiana, se crearon apellidos únicos, que demuestran claramente dicha mezcla tales como Abengonzalez (formado de la conjunción clásica judía Aben- que significa "hijo de" y el patronímico español con sufijo -ez neto español, como lo es González formado con el nombre Gonzalo); Abenmanuel (formado de Aben- y Manuel, típico nombre español); Abensanchez (formado de Aben- y Sánchez, típico patronímico español formado por el nombre propio Sancho). Ejemplos de dichas conversiones al cristianismo para permanecer en Hispania son las de personajes famosos como Salomón Ha Levi (quien al convertirse pasó a llamarse Pablo de Santa María) rabino mayor de Castilla; el hijo del mismo quien pasó a llamarse Alfonso de Cartagena; el converso fray Alonso de Espina; o el converso alcalde del Alcázar de Segovia, Andrés Cabrera. A estos judíos sefardíes, que accedieron a abrazar la religión cristiana, se les empezó a llamar "nuevos cristianos" o "conversos" para diferenciarlos de los denominados "viejos cristianos" en referencia a aquellos que profesaban la religión cristiana desde hacía bastante tiempo atrás.

Pero así como algunos de estos "nuevos cristianos" o "conversos" lo fueron por convicción y honestamente, otros muchos también lo hicieron solo por obligación y viendo aquella conversión como una única o mas fácil salida ante la inminente expulsión, manteniendo sus costumbres y ritos religiosos judaicos en secreto. Con la instauración, de la Santa Inquisición en España en 1478 y en Portugal en 1536, las meras sospechas de los "viejos cristianos" respecto a la honestidad de las conversiones judías al cristianismo fueron llevadas a la práctica, ya que se inició una etapa en la que primero se dio paso a la búsqueda de conversos judaizantes a los cuales se les sometía a interrogatorios y si eran hallados culpables, se les condenaba a diversos castigos. Años después dichas investigaciones draconianas fueron dirigidas además no solo contra conversos sino también frente a viejos cristianos que generaban sospechas de realizar brujería o prácticas científicas reñidas con la tradición y mandatos cristianos, creándose toda una época oscura para la Iglesia Cristiana. Tenemos así, que los sefardíes de aquella turbulenta época tuvieron tres salidas ante la expulsión: a. Salir del territorio hispano con destino a otro país mas tolerante; b. Convertirse en cristianos de manera real y sincera; o c. Convertirse a cristianos pero sin descartar su fe real continuando con sus prácticas religiosas en secreto. A estos últimos, sefardíes que pese a ser conversos al cristianismo mantenían de manera oculta sus usos y prácticas religiosas, se les pasó a denominar cripto-judíos o herejes judaizantes, y de modo coloquial por el pueblo como simplemente "marranos".

Es así, que a lo largo de la historia podemos ir trazando una línea de emigración geográfica de los judíos sefardíes desde que fueron expulsados de la península ibérica, aunque dicha línea de emigración territorial solo podemos tomarla como referencial, teniendo en cuenta el destino que siguieron algunos grupos sefardíes fue variado, ya que los mismos no tuvieron un único destino para el total de su comunidad, sino que se diseminaron por buena parte de Europa, África, Asia y hasta inclusive a los territorios recién descubiertos de América por parte de el Imperio Español y portugués. Dicha línea de emigración nos lleva por los siguientes países y cronología:
- 1290 > Judíos sefardíes son expulsados de Inglaterra y emigran en su gran mayoría a Francia.
- 1391 > Judíos sefardíes son expulsados de Francia y emigran en mayoría a España y Portugal.
- 1492 > Judíos sefardíes son expulsados de España y emigran en gran cantidad a Portugal, a los Balcanes (Macedonia, Serbia y Bosnia), Bulgaria, Rumania, Palestina, Italia, América, Egipto, Grecia (principalmente a Tesalónica) y sobre todo en gran cantidad a diversas ciudades del Imperio Otomano, y entre ellas a la antigua capital del Imperio Romano de Oriente, Constantinopla, que había sido finalmente tomada tras un largo asedio por las huestes otomanas en el año 1453. También emigran al norte del actual territorio marroquí y a Libia.
- 1497 > Judíos sefardíes son expulsados de Portugal y emigran a Francia, Holanda, Alemania, Polonia; así como nuevamente a Italia, América, Grecia, Marruecos y a la actual Turquía.
- 1525 > Algunos judíos sefardíes y askenazitas emigran a Inglaterra.
- Siglo XIX y XX > Judíos sefardíes emigran a Estados Unidos de América.
- 1947 > Judíos sefardíes emigran al entonces recién creado por resolución de la ONU estado de Israel.

En cuanto a estos países, puedo referir que finalmente en Francia aceptaron legalmente la inmigración judía tanto sefardí como askenazí en 1550, por lo que la antigua expulsión fue dejada de lado y se pasó a una protección real que incluso llevó a que en el Siglo XVIII por decreto real se les permitiera ejercer de manera pública y libre el culto de su religión, por lo que los 40 mil judíos allí asentados, la gran mayoría de los cuales eran cripto-judíos sefardíes, pudieron a partir de esa fecha declarar su fe sin esconderse, ello claramente se dio por una idea de la realeza francesa y era la de incrementar el dinero de sus arcas en vista de la carrera imperial que dicha monarquía quería iniciar y consolidar en territorios africanos y de ultramar (en Oceanía y el Caribe), asi como por las guerras que mantenía constantemente con sus vecinos limítrofes.

En cuanto a Holanda y Alemania los centros sefarditas fueron las ciudades de Ámsterdam y Hamburgo, ambos puertos que les dieron cobijo en periodos intercalados de paz y confrontación a estos "nuevos cristianos" cuyas prácticas aún se revelaban a toda luz como cripto-judías. No obstante, por muchos siglos estas comunidades se mantuvieron como una de las mas seguras ante una nueva posible expulsión por parte de ambos países de acogida.

En cuanto a Italia, dicho país se caracterizo por no haber tenido una gran cantidad de judíos entre su población, ello quizá como fiel reflejo de haber sido por siglos el país eje y capital del Imperio Romano, primero fiel a una multi creencia religiosa y luego cristiano a ultranza. Sin embargo, tras la expulsión de los sefarditas españoles y portugueses, se vio un intenso crecimiento de la comunidad judía en este país, y principalmente en Roma y Ferrara. Para el año 1524, se conoce de la existencia en Roma de una sinagoga llamada "de los catalanes" y otra "de los castellano-aragoneses", las cuales como es evidente habían sido construidas por judíos expulsos de Hispania. Pese a esta relativa calma, con el pontificado de Pablo IV la Inquisición italiana abre un gran proceso de investigación contra cripto-judíos de Ancona. En el Siglo XVI comienzan a llegar grupos de judíos levantinos provenientes del Imperio Otomano de los cuales un elevado porcentaje era de origen ibérico, a los que pronto se les unieron otros de origen portugués. Debido a la gran apertura que mostraba la población italiana respecto a la convivencia con los judíos, la gran mayoría decidió desarrollar su accionar religioso de modo abierto y público, por lo que una importante masa de estos refugiados optó por asumir declaradamente su identidad judía. En Italia, a estos judíos llegados de Portugal se les designaba con el nombre de "ponentinos", para diferenciarlos de los "levantinos" que llegaron del oriente. Muchos pequeños reinos italianos vieron con buenos ojos la expulsión de los judíos ibéricos, dadas las conocidas artes de estos para amasar fortuna, por lo que los monarcas de Ancona, Ferrara, Florencia, Pisa y Livorno les abrieron las puertas de sus reinos y los incentivaron a instalar sus lucrativos negocios y comercios en dichos territorios, bajo el total auspicio y protección real. Y desde Ancona pudieron libremente intensificar el comercio con otras ciudades que los protegían como Ragusa, Vallona, Tesalónica y Constantinopla. Fueron aceptados además en Venecia, donde les eran atractivos sus beneficios como comerciantes por lo que además les cedieron un lugar para vivir en comunidad llamado Ghetto Nuovo, donde sólo vivían judíos sefarditas y algunos askenazitas. Venecia se convirtió indudablemente en el centro más importante de la diáspora sefardí occidental, desde finales del siglo XVI. Caso diametralmente distinto fue el de sus eternos rivales, los genoveses. La República de Génova nunca aceptó ni permitió el asentamiento de judíos fueran sefardíes o askenazíes en los territorios de su República, ni en sus amplios dominios de ultramar, por ello, los genoveses no recibían con buen ánimo a los viajeros de dicha procedencia y los invitaban a retirarse de su territorio hacia otras partes de Italia u otros países, tal es así que el 02 de Abril de 1550 la República de Génova expulsó oficialmente por decreto a todos los judíos afincados en sus territorios (expulsión que se reiteraría de modo definitivo en 1567), por lo que la totalidad de los judíos sefardíes y askenazíes afincados en dichas tierras se vieron obligados a emigrar a distintos lugares aledaños a los dominios genoveses.

En cuanto a Constantinopla, y en general a los territorios del Imperio Otomano, estos se volvieron por mucho tiempo una tierra que los acogió de buen agrado. Incluso se dice que el propio Sultán Bayaceto II recibía en el puerto de Constantinopla a aquellos sefardíes que arribaban desde España o Portugal y quienes eran transportados en naves enviadas expresamente para ello por el propio sultán. De esa manera, tanto los sefardíes expulsados en 1492 como los conversos que fueron incorporándose paulatinamente al imperio durante los Siglos XVI y XVII, poseían un nivel cultural y conocimientos técnicos y científicos bastante útiles para un imperio en crecimiento como el otomano, que se encontraba en pleno esplendor y en competencia directa con países cristianos occidentales. Se les permitió como en Italia, agruparse en comunidades alrededor de una sinagoga que por lo usual llevaba el nombre del lugar de procedencia de sus asistentes tales como de Aragón, de Castilla, de Mallorca, de Portugal, etc. El ladino asimismo, se impuso como la lengua predominante dado su alto nivel cultural, quedando el hebreo solo para los ritos religiosos. En el Siglo XVII se aprecia ya la hegemonía sefardí en la mayor parte de las ciudades de Turquía y los Balcanes, tanto grandes como pequeñas. El judaísmo en el Imperio Otomano se configuró según las formas de vida sefardíes, y su predominancia básicamente siguió tanto el esplendor como el declive del propio imperio hasta que tras la II Guerra Mundial, prácticamente la gran mayoría de los judíos sefardíes emigraron hacia América del Norte o Francia.

La presente ha sido una breve reseña respecto a la historia del pueblo judío sefardí, la cual es necesaria tener presente para poder entender cabalmente la futura entrada que versará directamente sobre la hipótesis de un origen histórico sefardí del apellido PERA. Como siempre cualquier comenatrio o sugerencia son bienvenidos.

 

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