Mostrando entradas con la etiqueta Heráldica y blasones del apellido PERA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Heráldica y blasones del apellido PERA. Mostrar todas las entradas

sábado, 25 de abril de 2009

Algunos blasones del apellido Pera

(Imágenes de tres blasones distintos de familias de apellido PERA; tomados de la web: http://www.armoria.info/libro_de_armoria/PERA.html)

Es muy frecuente encontrar en la actualidad, un sinfín de ofrecimientos vía internet respecto al envío (previo pago de una cantidad dineraria normalmente poco módica) del blasón familiar, o lo que popularmente se conoce como el escudo de familia. Hasta hace algunos años, y cuando el internet aún no gozaba del furor que tiene en la actualidad, este servicio también se brindaba en persona; es decir, en tiendas "especializadas" a las que cualquiera podía acudir y con sólo dar unos cuantos billetes y deletrear el apellido propio, en menos de 15 segundos tenía ubicado ya un blasón familiar, incluida la "explicación" de su procedencia, etimología lingüística y personajes célebres que portaron dicho apellido, como si en la mayoría de los casos tuvieren ciertamente algo que ver con la familia adquiriente, cosa normalmente descabellada. Ante tales afirmaciones, pues me resultaba -y aún resulta- bastante risible dicha idea, esto porque obviamente la gran mayoría de aquellos "blasones" que se ofrecen al mejor postor, no son sino únicamente creaciones de alucinados personajes que ven en ello una posibilidad de lucrar, a través del ensalzamiento del sentimiento de egolatría o egocentrismo que el común de las personas suele "encontrar" en el supuesto escudo familiar. En mi opinión, huelga decir que en el 99.999999% (periódico puro) de los casos, dichos escudos nada -absolutamente nada- tienen que ver con la real procedencia del sujeto que lo adquiere. Es una situación tan disparatada como creer que una persona de apellido Smith, Domínguez, Rossi, Dupont, Silva, Kovacs, Van der Meer, Gustavson, Jürgensen, Von Hausen, Papadopoulos, Petrovic o Petrovich, Aleksandrov, etc. acudiesen a solicitar dicho escudo pretendiendo, que el mismo le correponda a todos quienes portan ese apellido en el mundo. Obviamente, en lo que concierne a cada apellido que he mencionado (perteneciente a varias culturas del Occidente Europeo) estos son tan comunes, que si bien dicho apellido lo podría estar utilizando efectivamente aquel cuya familia goza desde antaño (o desde épocas mas modernas) de dicho blasón, también lo podría estar usurpando una persona que nada tiene que ver (en lo absoluto) con aquella familia que lo porta, sino que por una mera coincidencia ostentan el mismo apellido. Ello sin mencionar además, la gran cantidad de blasones que cual actual "delivery" fueron mandados a hacer por los burgueses con ánimos de ascensión social, tanto en épocas post Edad Media, como en los tiempos modernos. Tras todo ello, solo podemos ver que una cosa es cierta, dichos negocios que ofrecen otorgar al cliente el escudo de su apellido, y una breve y concisa explicación del surgimiento histórico filológico el mismo, son a mi entender una completa patraña, de cabo a rabo una total mentira, cuyo único afán es el lucro indiscriminado apelando a ese "ego" que todos sentimos, al intentar ensalzar nuestros verdaderos orígenes, que la mayoría -como los míos- son siempre de procedencia "clase trabajadora". En mi caso en particular, he podido hallar dos blasones del apellido PERA, uno de procedencia pseudo española, y otro de origen pseudo italiano. A mi parecer, de mas está mencionar que con solo verlos me reí, no únicamente por la opinión que aquí estoy virtiendo, sino además porque habiendo estudiado digamos que bastante a fondo -en los últimos 10 años de mi vida- los orígenes ancestrales de mi familia paterna, así como el posible orígen histórico lingüístico de mi apellido (PERA) en lo que a mi rama concierne, me consta de primera mano que mi familia, al menos desde el año 1700 en adelante, nunca tuvieron un blasón o escudo familiar; se trató de una simple familia cuyo sustento siempre fue el comercio de ultramar; y en ello, se basó toda su "hidalguía", en vivir de su trabajo sin hacerse de nada que no le fuera suyo por propio derecho y por trabajo realizado, nunca hubo Condes, Condesas, Marqueses, Duques u otros Títulos nobiliarios, al menos que yo sepa. Mi familia es entonces, de la mas pura raigambre popular; y sé que algunas tías y tías-abuelas se escandalizarán al leer esto, más es la cruda realidad, no todos somos de la nobleza como la gran mayoría de personas pretende creer, juego al que apelan aquellas webs que venden blasones inexistentes o que no le pertenecen a sus adquirientes.
Tampoco es que quiera aquí menospreciar a aquellos que movidos por el deseo de tener un documento que refrende su "pedigree", compraron o fabricaron su propio blasón, no. Cada uno es libre de hacer lo que mejor le plazca en ese aspecto, y en casi todos creo; pero en cuanto a ello sí debo decir que personalmente juzgo aquel acto como uno de menosprecio y otorgamiento de poca valía al verdadero origen familiar. Obviamente, todos quisieramos descender de cuna noble, con archifamosos personajes que nos hayan legado un apellido de rancio abolengo y reconocida estirpe, todo ello porque el ser humano siempre quiere ensalzar sus orígenes, y en ese objeto tergiversamos algunas cuantas verdades incómodas y las retocamos, para que sean socialmente aceptables, y ser así, a los ojos de los demás, la mejor familia que se pueda ser socialmente. Ese es un deseo tan natural en los seres humanos, que es innegable y por lo mismo tal ves hasta justificable. Si te sientes bien observando un blasón familiar comprado o hecho "Prêt-à-porter" (en la actualidad gracias al internet y en pleno delivery), quiénes somos nosotros para objetarlo; así tengamos la plena convicción que dicho blasón aún siendo cierto que existe y consta inscrito en la Real Maestranza correspondiente, no pertenece a la familia que lo ubica tras un vidrio protector en medio del muro de su sala, donde mejor se luce ante los invitados ocasionales de la familia. En ese sentido, cada uno es libre de ubicar dicho blasón como un "adorno más" de la casa, o como "el adorno" de la casa y la familia. En suma, ya corresponde a cada cual darle valor o no a aquello que fácilmente se adquiere, sea en una tienda en un mall concurrido, o en una página web muy visitada. O quizás al blasón propio que por siglos la familia atesora, estoy seguro, en la mínima cantidad de casos. Yo particularmente no he conocido ninguno de este último tipo.

Pasando al ámbito científico, dentro de la ciencia heráldica, que encierra el estudio profesional de las armas o armerías y cuyo principal desarrollo se dio en épocas de la Edad Media en toda Europa, uno de los elementos mas investigados es el blasón. El origen histórico etimológico de dicha palabra aún es incierto, puesto que los lingüísticas debaten respecto a un probable origen ya sea de la lengua franconia: blasjan (en castellano, antorcha o tor encendida), o del latín blasus (en castellano, arma de guerra). Teniendo en consideración ambas definiciones, particularmente me inclino por la segunda, ello en virtud de la mayor similitud lingüísitica, así como de la mayor cercanía en cuanto al concepto que encierra dicho término. En ese sentido, la acción de blasonar, es aquella por la que se describe la armería utilizando las reglas establecidas por la ciencia de la heráldica, sea ello de manera oral, o preferiblemente escrita. No obstante las correspondencias, aún existen ciertas diferencias entre las armas y el escudo dentro de la heráldica. Las armas se refieren al conjunto de emblemas o símbolos que se ubican en un escudo, deben ser posibles de describirse y expresan las características de quien lo porta, por lo que a través de las mismas se tiene que poder identificar heráldicamente a su dueño. Mientras que el escudo, es aquel elemento primordial dentro de la armería en base al cual se soporta a esta última. Así, los escudos representan a una o mas armas, incluso existen escudos que denotan la unión matrimonial a través de mostrar en conjunción las armas de cada familia.

Dentro de la amplia cantidad de escudos, existen los llamados escudos de familia (también los hay de ciudades, provincias, comunidades, naciones, países, etc.) que hacen alusión a la conjunción tan interesante de otorgarle a una familia por algún acontecimiento en particular o circunstancia especial, un escudo de armas con la característica esencial de ser hereditario. A su vez, los escudos de familia se dividen en:

a. Por sucesión: aquellos heredados sin expresar ninguna variación en su morfología, y que le devienen al sujeto como un activo mas de la herencia que le sea otorgada.

b. Por alianza: aquellos conformados por la unión entre varias familias portadoras de escudos propios, y que al enlazarse matrimonialmente, únen a su vez sus blasones para otorgarle un mayor peso a quien lo porte.

c. Por sustitución: aquellos que actuando bajo las reglas de un contrato o autorización legal correspondiente, se permite generar cambios verbi gratia emblemas, en el escudo adoptado.

d. Por conmemoración y recargo: aquellos en los que legalmente se efectúa alguna añadidura de un elemento extra al escudo heredado familiarmente; elemento añadido que a su vez puede hacer referencia a alguna nueva condición que enaltece la nobleza de la persona.

Asimismo, existen múltiples formas de escudos. Las mas usuales son:

a. Escudo francés antiguo: aquel que tiene la punta inferior en forma de ojiva, y flancos redondeados a la altura de la mitad de los mismos.

b. Escudo francés moderno: aquel con forma de cuadrilátero, de tipo estandarte pero con los ángulos inferiores redondeados con un cuarto de círculo. Igualmente, la punta inferior se conforma por la unión de dos cuartos de círculo.

c. Escudo suizo: aquel que muestra tres puntas en la parte superior.

d. Escudo inglés: aquel que es angulado con la linea superior prolongada en sus dos extremos.

e. Escudo italiano: aquel cuya forma representa la cabeza de un equino visto de frente.

f. Escudo español, portugués o flamenco (de Flandes): aquel cuyo borde inferior es redondeado.

(Fuente de ambas divisiones por características: Wikipedia)


En cuanto a los colores utilizados, estos en términos heráldicos son denominados "esmaltes". Existen dos esmaltes ligados a los metales: el oro y la plata; y a su vez existen cinco esmaltes ligados a colores comúnes: gules (rojo intenso; cuya etimología viene del francés gueule, en castellano "fauces" y esto por la similitud con el color rojizo del interior de las fauces de los animales. Su representanción en escudos en b/n es de rayas verticales paralelas); azur (azul intenso; cuya etimología viene del francés azur, en castellano "azur mar", aunque puede que devenga del término árabigo lazur que indica "color azul". Su representación en escudos en b/n es de rayas horizontales paralelas); sable (negro intenso; cuya etimología viene del alemán zobel, en castellano "marta negra o cibelina". Su representación en escudos en b/n es un entramado de rayas horizontales y verticales); sinople (verde intenso, cuya etimología se dice deviene de una tierra fangosa de color verdoso traida a Europa de la ciudad de Sinope - Asia Menor. Su representación en escudos en b/n son líneas diagonales que bajan de derecha a izquierda); púrpura (violáceo oscuro, es poco utilizado en la heráldica común pero sí entre la heráldica de los monarcas quienes lo vinculan con el color usado por los emperadores del Imperio Romano. Su representación en escudos en b/n son líneas diagonales que bajan de derecha a izquierda). A su vez, existen dos forros: Armiños y Contrarmiños (en heráldica se representa al armiño como un fondo blanco con "colillas" negras; mientras que el contraarmiño es su negativo; un fondo negro con colitas blancas); y Veros ordinarios, Contraveros, Veros en Punta o Veros en Ondas (en heráldica se representa a los veros ordinarios como copas, o campanas pequeñas alternadamente en seis filas de plata, y azur; a los contraveros cuando las bases de las campanas son tangentes las de metal a las de metal, y las de color a las de color; los veros en punta si están colocados en líneas perpendiculares, unos a otros, de suerte que la punta de uno, remate con la base de otro; y veros en ondas si las formas de los veros en sí, son redondeadas en vez de angulosas).

Las figuras que pueden contener los escudos, se dividen en dos: heráldicas y naturales. Las figuras heráldicas son aquellas que manifiestan formas geométricas, limitadas al trazo por líneas geométricas que las separan del campo y que a veces usan efectos de relieves. Tienen un lugar fijo dentro del escudo, y se extienden normalmente hasta el borde de la región que ocupan, no siendo figurativas. Algunas figuras herádicas más usadas son las siguientes: la faja, el palo, la banda, la barra, el jefe, la campaña, la cruz, el sotuer, la perla, la pila, la punta, el calzado, la capa, la bordura, el franco-cuartel, el cantón, el jirón, los gemelos, el triángulo, la vergeta, el escusón en el corazón (o en el abismo), la orla y el lambel. Las figuras heráldicas naturales por el contrario, están referidas a cualquier figura de la realidad o del imaginario que normalmente son representadas en base a alguna sugerencia particular del apellido que la ubica. Algunas de las figuras naturales mas usadas son: astros, cuadrúpedos, aves, insectos, frutas, figuras humanas (o partes del cuerpo humano), figuras artificiales o creadas por el hombre (castillos, cadenas, torres, puentes, etc.), y figuras quiméricas (dragones, grifos, unicornios, etc.).

Luego de contar con esta breve descripción, puedo pasar a explicar algunos escudos que hacen referencia a una supuesta creación y utilización por parte de personas que ostentaban el apellido PERA en España. Pasamos a blasonar:

En el blasón Nº1, se ve claramente que por su morfología se trata de un escudo de origen español, portugués o flamenco. El mismo se encuentra esmaltado con color Gules (rojo intenso) y dentro de la ciencia heráldica es claro símbolo de fortaleza, triunfo, valentía, magnificencia, aristocracia y astucia de quien lo porta; ello según refieren diversos tratados sobre heráldica. Ahora bien, dicho escudo goza además de un último elemento -sin duda el más trascendente-, y este es el situar tres PERAS, ubicada una en el flanco diestro y otra en el flanco siniestro, y finalmente una tercera PERA ubicada en el punto conocido como "ombligo" del escudo (abajo al medio). Todas estas son meras referencias de posicionamiento de los elementos principales del escudo familiar; el cual utiliza una de las llamadas "figuras naturales" (la PERA) como referencia extrema o máxima de identificación clara y precisa del escudo con la familia que lo porta. Un elemento final pero no por ello menos importante, es el color de las PERAS, las cuales son esmaltadas con el esmalte oro (también conocido como esmalte sol o topacio), el haber utilizado este color (poco usual en la naturaleza para el fruto del árbol del peral, la PERA, que usualmente se mantiene con algún matiz dentro del color verde) hace referencia a la nobleza (remarcando el tema aristocrático de la familia que lo portó), la magnanimidad (remarcando el tema de la magnificencia de la familia que lo usó), la riqueza económica, el poder, la luz, la perseverancia y el conocimiento y sabiduría en las decisiones tomadas; nuevamente, todas estas son características dadas a denotar según explican los diversos tratados que manejan el tema de significancia heráldica de los elementos utilizados.

En suma, referente a este primer escudo heráldico, podemos indicar que probablemente fue utilizado por alguna familia de apellido PERA y de origen español, portugués o flamenco (esta última opción quizás menos probable), que a través de las características esenciales de su escudo familiar quisieron dar a entender a los estudiosos del tema, y público en general, que se trataba de una familia que ensalzaba en sí, los elementos de la fortaleza, valentía, magnificencia, aristocracia y astucia; y que intentaba a través de la perseverancia, la sabiduría, el conocimiento, el poder y la prosperidad económica, lograr siempre la luz del triunfo.

En cuanto al blasón Nº2, se ve claramente que por su morfología de trata de un escudo de origen francés antiguo. El mismo se encuentra esmaltado con color sinople (verde intenso) y dentro de la ciencia heráldica es claro símbolo de esperanza y fe, amistad, voluntad de servicio y respeto; ello según refieren diversos tratados sobre heráldica. La utilización de este tipo de color en este escudo familiar, hace presumir su modernidad, ya que según indican los estudiosos, el color sinople o verde intenso tuvo una utilización ulterior al momento del descubrimiento del cómo obtener (a través de la mezcla de otros colores) dicho color. Ahora bien, dicho escudo goza además de un elemento importante, que es una bordura de ocho piezas de en sinople. El escudo remata con la utilización de una "figura natural" (la PERA) que nuevamente hace referencia directa y específica al apellido de la familia que lo portaba, ofrecida en sinople haciendo quizás mas clara referencia al color mas usual del fruto del peral. Se dice que este escudo familiar perteneció a los PERA según indica en su obra "Tractac d'Armoria" de 1638, el reconocido investigador herádico catalán Jaume Ramon Vila.

En suma, referente a este segundo escudo heráldico, podemos indicar que probablemente fue utilizado por alguna familia de apellido PERA y de origen quizás catalano-aragonés (con influencia francesa), que a través de sus características esenciales quisieron dar a entender a los estudiosos del tema, y público en general, que se trataba de una familia que ensalzaba en sí, los elementos de la esperanza, la fe (probablemente cristiana católica), una severa conciencia del valor de la amistad, una gran voluntad de servicio y respeto a las tradiciones. Asimismo, la utilizacion de borduras casi siempre denotaban una profunda fe religiosa.

Finalmente, en el blasón Nº3, se ve claramente que por su morfología se trata de un escudo también de origen francés antiguo. El mismo se encuentra esmaltado con color Azur (azul intenso) y dentro de la ciencia heráldica es claro símbolo de justicia (equidad), precaución, verdad, lealtad, compasión y belleza; ello según refieren diversos tratados sobre heráldica. Ahora bien, dicho escudo goza además de un último elemento -sin duda el más trascendente y repetido en el escudo Nº1-, y este es el situar tres PERAS, ubicada una en el flanco diestro y otra en el flanco siniestro, y finalmente una tercera PERA ubicada en el punto conocido como "ombligo" del escudo (abajo al medio). Todas estas son meras referencias de posicionamiento de los elementos principales del escudo familiar; el cual utiliza una de las llamadas "figuras naturales" (la PERA) como referencia extrema o máxima de identificación clara y precisa del escudo con la familia que lo porta. Debido a que es un escudo tallado en piedra no se puede apreciar si es que los elementos naturales que porta el escudo, las PERAS, llevaban algún esmalte que indicase algo más.

Se trata este último blasón, de uno fotografiado por el investigador heráldico José María Alós i de Dou, y descrito en su libro "La Heráldica en la Parroquial Basílica de Santa María del Mar"; Barcelona, 1925. Se hace referencia a que dicho blasón catalán perteneció a Bonnatus de Petra, y el mismo se encuentra tallado en piedra en la Iglesia de Santa María del Mar, probablemente su año de esculpido date de 1342. Es interesante resaltar además del blasón -objeto primero de esta "entrada"-, que siendo un poco mas minuciosos podemos ver que este escudo que muestra como elemento primordial a tres PERAS, perteneció comprobadamente al Sr. Bonnatus de Petra, de origen catalán, con lo que se reafirma la relación lingüística afirmada por mí en anteriores "entradas", respecto a la relación en lengua catalana y latín y la derivación directa posterior según mi planteamiento, como sigue a continuación: Petrus (latín) > Petra (lazo intermedio) > PERA (catalán)= piedra (en castellano).

Además de estos tres blasones, he encontrado referencia a otros blasones hallados por diversos investigadores heráldicos, la gran mayoría de origen catalán, y que reflejan una o mas PERAS como signo distintivo de sí, al ser aquel el apellido de la familia. Estos son:

- Blasón de plata, con una PERA tijada, de sinople; con bordura de ocho piezas de lo mismo. Encontrado por Jaume Ramon Vila, descrito en el libro antes citado.

- Blasón de plata, con una PERA de sinople; con bordura componada de dieciséis piezas: ocho de sinople y ocho de plata. Encontrado por Pedro Mártir Rigalt i Fargas, descrito en su libro "Tratado de Nobleza".

- Blasón de plata, con una PERA de sinople; con bordura componada de lo mismo. Encontrado por Francisco Alós i de Dou, descrito en la Revista: "Hidalguía", con el titulo "Armorial Catalán".

- Blasón de plata, tres PERAS tijadas y hojadas de sinople. Encontrado por Phillipe Lazerme, descrito en su libro "Noblese Catalana, La Roche-Sur-Yon"; Francia, 1976.

- Un chevron acompañado de tres PERAS. Este consta como sello del Sr. Bonanat PERA, quien ocupaba el cargo de Procurador en Cataluña, hacia el año de 1445. Encontrado por Ferran de Segarra, descrito en su libro "Sigilografia Catalana".

- Blasón de plata, con una PERA de sinople. Este fue un blasón de un linaje de infanzones aragoneses, afincada situados en la localidad de Banastón (Huesca), en el año de 1626, esto según datos proporcionados por la Real Audiencia de Aragón. Dicha familia tuvo ramas en los pueblos aragoneses de Aínsa y Boltaña (ambos ubicados en Huesca). Encontrado por Vicente de Cárdenas y Vicent, descrito en su libro "Repertorio de Blasones de la Comunidad Hispánica"; Madrid, 1966.

En suma, ha sido mi anhelo con esta "entrada" el poder ofrecer al lector una idea general de algunos de los escudos familiares o blasones de algunas familias -sobretodo de origen catalán-, sin ser mi deseo en ningún sentido pretender afirmar que estos blasones pertenezcan a todas las familias que portan el apellido PERA, menos a la mía, así sean de comprobada raigambre catalana o aragonesa. Ya queda, como siempre apelo, al deseo que cada uno tenga por desenrollar mas la madeja intrincada que es nuestro origen personal, y logre con ello la certeza de comprobar que determinado blasón perteneció a su familia.


martes, 23 de diciembre de 2008

23 de Diciembre, una fecha especial por generaciones

(Foto Nº1: don Cesare Umberto PERA Mariátegui, año apróx. 1940; Foto Nº 2: don Mario Enrico PERA Balestra, año apróx. 1988)



Cada 23 de Diciembre mi familia paterna, los PERA, recordamos un aniversario mas de los natalicios de dos de sus miembros, me refiero a mi abuelo: don CESARE UMBERTO PERA MARIÁTEGUI; y mi padre: don MARIO ENRICO PERA BALESTRA. Ambos nacieron en la misma fecha, dos días antes de la Navidad, y siendo esta una fecha sumamente especial para la Familia PERA, que siempre ha guardado una singular predilección por no sólo celebrar el natalicio de Jesús de Nazareth, al ser una familia de marcado acento religioso católico-apostólico-romano, sino porque además se rememora la fecha de nacimiento de mi padre y abuelo, de los cuales puedo decir lo siguiente.

Mi abuelo, don Cesare Umberto PERA Mariátegui nació un 23 de Diciembre de 1886 en medio del eterno compás y vaivén de las olas y las aguas del Océano Pacífico, esto pues mi bisabuelo (don Antonio PERA Piccone) y su familia, habían decidido establecer como su residencia y hogar, el barco velero de cuatro mástiles "San Remo", propiedad del mismo y en el cual navegaba junto a toda su familia nuclear, principalmente entre los diversos puertos de las costas sudamericana, africana y europea, actuando como comerciantes interoceánicos. Es así que en la mencionada fecha, mi abuelo vio por primera vez la luz en este mundo de constantes tribulaciones, siendo el segundo hijo del matrimonio constituido en el año 1883 por el ya referido don Antonio PERA Piccone (natural del puerto ligur de Sanremo, Italia) y doña Francisca Mariátegui Escrusería (natural del puerto de Tumaco, Colombia). Al haber nacido en lo que se conoce en el Derecho como "aguas internacionales", "altamar" (fue a inicios del Siglo XVII, que sustentado en principios del Derecho Romano, Hugo Grocio postuló la llamada "doctrina del mar libre" en su obra Mare Liberum -Mar Libre-. Siglos mas tarde, se establecería la denominada Convención de Derecho del Mar, que indica que el libre mar se constituye por aquellas zonas marítimas que no se encuentran incluidas ya sea en la zona económica exclusiva, en el mar territorial o en las aguas interiores de un Estado, ni en las aguas archipelágicas de los conocidos como Estados archipelágicos), por lo referido el altamar es considerado patrimonio común de la humanidad. Según manda el Art. 91º de dicha Convención, "Los buques poseerán la nacionalidad del Estado cuyo pabellón estén autorizados a enarbolar", en ese sentido al siempre haber sido un uso propio del Derecho Consuetudinario, todos aquellos sujetos (como mi abuelo) nacidos en Altamar adoptan, inmediata y automáticamente, la nacionalidad del barco o buque que los transporta. Siendo así, a mi abuelo don Cesare Umberto, nacido en Altamar en el barco velero "San Remo" de nacionalidad italiana perteneciente a mi bisabuelo, y con enarbolada bandera de idéntica procedencia, le correspondía por derecho propio, la nacionalidad italiana. No obstante ello, al haber nacido cerca a las costas colombianas del Mar Pacífico, y siendo su madre natural de San Andrés de Tumaco, el segundo puerto mas importante de Colombia en dicho mar (sólo superado por el Puerto de Buenaventura), conocido también como "la perla del Pacífico", ya que en sus playas se halló la perla mas grande encontrada hasta la actualidad, mis bisabuelos decidieron inscribir a su segundo hijo en dicha ciudad portuaria, tras lo cual mi abuelo obtuvo desde su nacimiento la doble nacionalidad, italiano-colombiana (siéndole refrendado el reconocimiento de la nacionalidad italiana, a través de la suscripción de la partida efectuada por el Cónsul de Francia en dicha localidad, quien en base a las normas del Derecho Internacional hizo las veces de funcionario extranjero acreditado en nombre de la República Italiana).


Tal como he referido en una "entrada" anterior relacionada al aniversario del natalicio de mi bisabuelo don Antonio PERA Piccone, la esposa de éste murió en Agosto de 1899 víctima de una infección puerperal, con lo que dejó huérfano de madre a mi abuelo a la escasa edad de 12 años, con el consiguiente duro golpe que para todo niño constituye el fallecimiento a edad tan temprana de su progenitora. Pese a la trágica pérdida familiar, ya desde aquellos jóvenes años y junto con su hermano mayor don Antonio Francesco PERA Mariátegui (de 14 años), el aprendiz Cesare Umberto se inició en las labores marítimas del comercio, inter regional e intercontinental, bajo la atenta batuta y dirección de su padre y hermano, por lo que pronto aprendió de la rudeza y la persistencia que debía lograr en su accionar para ser útil en el negocio familiar. Los viajes se sucedieron por varios países del mundo, y el hablar fluidamente como lenguas nativas el castellano, tanto como el italiano y genovés, y además defendiéndose muy bien en el francés e inglés, fue un factor que lo ayudó a poder rápidamente comprender la mecánica del comercio de ultramar. Quizás en compensación por la irreparable pérdida temprana de su madre, la vida lo bendijo con un padre que pese a no contar siempre con los mayores recursos económicos, trabajó incansablemente y con eterna dedicación exclusiva a sus hijos, para darles todo lo que podían necesitar básicamente. don Antonio PERA Piccone vivió hasta los 76 años de edad (algo poco frecuente para la época) lo que hizo que viéndose reflejado en su padre, don Cesare U. entendiera cuál era la labor central que le correspondería a futuro como padre de familia.

Los años pasaron, y mi abuelo se retiró junto a su padre del recio e incansable trabajo en altamar, dejándole la posta del barco velero y el negocio familiar, a su hermano don Antonio Francesco, quien desde aquel momento se convirtió en el nuevo Capitán PERA (tomando con ello la posta que le ofrecía su padre, en un acto que se había visto repetido por mas de siete generaciones de marinos mercantes y de guerra en la familia). Siendo Contador de profesión, mi abuelo pronto halló una oportunidad de un negocio bastante lucrativo naciente por aquellas épocas (primeras décadas del Siglo XX), este era el negocio del café. A inicios de la década de 1910, viajó a la ciudad de San Ramón en la Provincia de Chanchamayo, ubicada geográficamente en la zona central del Perú, llamada también "La puerta de oro de la selva central" ya que estando en la ceja de selva, sus tierras son en alto grado pródigas para el cultivo entre muchas especies, y entre ellas el privilegiado siempre fue el café. Es así que su vida empezó a transcurrir en constantes viajes entre Lima, San Ramón y La Merced, y es en este último lugar que se desposó con la inmigrante francesa de origen italiano ligur, Jeane Balestra Pastorelli (nacida en el puerto francés de Niza) con quien se casó en acto canónico celebrado por el Párroco Franciscano don Antonio Battle, un 30 de Abril de 1908 en la Iglesia de La Merced, siendo sus padrinos de boda don Andrés Gabiño (quien actuó en representación y por poder otorgado en Lima por el padre del novio, don Antonio PERA Piccone) y doña Giovanna Pastorelli Alberti, madre de la novia, para aquel momento él contaba con 21 años y ella con 15. Pronto vino el primer embarazo, lamentablemente fueron gemelos que quizás por la escasa edad de la madre, mi abuela, nacieron muertos. No obstante, ello fue superado, y en los próximos años el matrimonio PERA-BALESTRA vería el nacimiento de una profusa estirpe conformada por doce vástagos, entre ellos mi padre, quienes nacerían en diversas ciudades.

Así, don Cesare Umberto PERA Mariátegui ya siendo padre de familia y sustento principal no sólo de la misma, sino en conjunto con su hermano mayor, de su padre y hermanas solteras, fundó a mediados de la década de 1910 en sociedad con el también comerciante de origen italiano Giovanni B. Mazzi Guffanti, una empresa dedicada al comercio exclusivo del mejor café de la zona central del país, denominando a la misma como "Café Chanchamayo". A la par abrieron dos locales, uno en el centro de la ciudad capital Lima, situado en la calle Lechugal, y otro en el puerto del Callao, desde donde se ofrecía un servicio de venta al por mayor y menor de café, así como fiel al estilo de las pulperías italianas asentadas en el Perú, se dispuso dentro del mismo establecimiento un lugar que sirviese como tostaduría de café (y venta del mismo) así como una panadería en la que todos los trabajadores de la zona y público en general, pudiesen degustar de uno de los mejores y mas selectos café's del mundo entero. Estos primeros años fueron de pleno apogeo en el negocio mundial de la venta del café, por lo que prontamente la empresa de don Cesare U. PERA y Giovanni B. Mazzi Guffanti prosperó, convirtiéndose en una de las mejores del rubro a escala nacional. A la par, el otrora negocio familiar que pasó a manos del primogénito don Antonio Francesco PERA Mariátegui, mantenía su rumbo siendo ahora dos los veleros que surcaban los puertos de sudamérica y Europa siendo su negocio principal el traslado de mercaderías (y a veces empresarios o viajeros) que a pedido efectuaban los clientes entre ambos continentes, uno de aquellos veleros era comandado por él mismo, y el otro por su concuñado, el Capitán alemán Guillermo Wriedt Claussen. En 1919 falleció su padre, don Antonio PERA Piccone, lo que le trajo un profundo desconsuelo a toda la familia, debido al carácter en extremo abnegado que siempre mostró éste con sus hijos y nietos, sin duda aquella fue una herida que quedó muy profunda en el corazón de sus hijos y demás familiares.

Lamentablemente, el régimen del Presidente peruano de facto Luis M. Sánchez Cerro, asesinado en funciones en 1933, ante una creciente y cada vez mas opresiva oleada anti-inmigracionista tanto de europeos como de asiáticos (chinos y japoneses), decidió expropiar ambos veleros de nacionalidad italiana y alemana a las familias PERA y Wriedt respectivamente, debido a que eran propiedad de extranjeros afincados en el país. Con ello y en particular, la suerte del velero de propiedad de Don Antonio F. PERA Maríategui estaba echada, pues el ente nacional que expropió la nave la dispuso como embarcación que debía efectuar un servicio de traslado de carbón llevando dicho producto por todos los puertos del litoral peruano, no tardó en llegar el momento en el que debido a que las características de dicha nave no eran las adecuadas para aquella labor, el velero "San Remo" fue absurdamente hundido en uno de los múltiples viajes que realizó debido al sobre exceso de carga. Felizmente, para dicha época, mediados de la década de 1930, el patriarca de la Familia PERA en el Perú, Don Antonio PERA Piccone ya se encontraba fallecido, sino el dolor de ver a su velero (con el que navegó por mas de 50 años todos los mares del mundo, y arribó a las costas mas distantes y fascinantes en Oceanía, África y Asia, y los antiguos puertos europeos y americanos) hundido por la mas ignominiosa estupidez e ignorancia, hubiese sido totalmente devastador.

Ante la pérdida del velero familiar, mi abuelo, Don Cesare Umberto le ofreció a su hermano Don Antonio Francesco ser su socio en el negocio del café, es así que ambos hermanos se unieron y fundaron el conocido y bastante popular entre las décadas de 1930-40 "Café PERA", empresa también dedicada al comercio mayorista y minorista de café traído de Chanchamayo. La nueva empresa, y el "Café PERA", que aglutinaba tanto al negocio del comercio del café en sí, como el establecimiento de un popular local donde se servía el café, tuvieron singular éxito por unos años. Sin embargo, de manera súbita Don Cesare U. sufrió un derrame cerebral producto de una hipertensión que para aquellos años era una enfermedad difícil de controlar, lo que le acarreó el que no pudiere por un tiempo encargarse del nuevo negocio que acababa de emprender, por lo que toda la labor del mismo recayó en su hermano, quien tan sólo logró mantener el mismo a flote por unos escasos años. Ya en la década de 1940, Don Cesare Umberto PERA Mariátegui decidió dar por terminada una etapa, que le había sido gratificante pero a la vez le había acarreado algunas complicaciones respecto a su salud, por lo que ante el imperativo de tener que continuar viajando constantemente a Chanchamayo a comprar el café y con ello, tener que verse expuesto con una hipertensión agresiva al cambio abrupto de altitudes debido al traslado que debía realizar de la costa a la sierra y luego a la ceja de selva, es que decidió retirarse del negocio de dicho negocio y poner con ello, fin a varios años dedicados a hacer empresa de la venta y negociación con el café.

Empezó a trabajar así en su profesión como Contador en el en aquel entonces llamado Banco Italiano, que mas tarde se convertiría en el aún existente Banco de Crédito del Perú. El año 1947 sería completamente infausto para Don Cesare U. ya que el 01 de Enero de dicho año moriría su esposa tras un mortal derrame cerebral, y el 18 de Mayo asimismo, fallecería su hermano mayor Don Antonio Francesco, lo que lo sumió en el mas absoluto y dificultoso trance producto de la pérdida prematura de dos de sus seres mas queridos. Tras la irremediable pérdida su carácter, antes risueño, extrovertido, amiguero y en extremo cariñoso con su familia (muy típico de todo italiano), se tornaría mas tranquilo, nostálgico y taciturno, por lo que quizás ello le acarrearía pocos años mas tarde un nuevo derrame cerebral que lo golpearía tanto física como anímicamente, ya que perdería algunas facultades físicas por lo que quedó al cuidado abnegado de su hija menor Perla Celeste PERA, para fallecer al promediar la 05:45 a.m. del día 14 de Julio de 1951, producto de un nuevo y fulminante derrame cerebral.


Don Cesare Umberto PERA Mariátegui dejaba tras de sí una larga estela dedicada a la labor marítima según manda la tradición paterna familiar, mas tarde una labor dedicada al café, y finalmente desempeñándose dentro de su profesión en el banco mas exitoso del Perú. Dejó siete hijos e hijas (ya que otros siete fallecieron de niños o sin dejar descendencia), de los cuales se forjó el núcleo de la Familia PERA en Lima, Perú. Con ello, nos legó no únicamente un apellido, sino toda una enseñanza de amor por el trabajo y la familia, una vida dispuesta a servir a los demás siempre, siendo alegre y mostrando fe ante la adversidad, y luchando, luchando siempre y a cada instante por los suyos y para lograr para ellos un futuro mejor, como es el anhelo de todo inmigrante.

Ahora llega el turno de hablar de mi padre, Don Mario Enrico PERA Balestra, quien nació a las 4:00 a.m. del 23 de Diciembre de 1924. Desde muy joven mostró esa eterna inquietud y búsqueda que lo llevó, quizás por el designio de su sangre, a enrolarse como aspirante a cadete de la Marina de Guerra del Perú en 1939, contando con apenas catorce años de edad recién cumplidos. Creció teniendo como escuela la férrea disciplina militar, convirtiéndo en su casa a la Marina peruana en la que estuvo en el servicio activo por mas veinticinco años, llegando al grado de Capitán de Fragata y sirviendo en la élite de la fuerza marina, como submarinista especializado de la que por casi un siglo fue la mas potente arma de la milicia peruana (y es que la fuerza peruana de submarinos sólo ha podido ser mejorada en sudamérica por la armada chilena y esto hace pocos años). Con la marina de guerra viajó por los siete mares, conoció los cinco continentes, y en suma visitó 116 países, se casó en primeras nupcias en el año 1947 teniendo sólo una hija, y en segundas nupcias dos (varón y mujer). En 1945, fue enviado por dos años a hacer una pasantía en la base de la Marina Estadouniense llamada Kingspoint, en North Carolina-E.E.U.U., en la que pudo continuar con la rama que mas le atraía, los submarinos. Por lástima, estando allá es que recibió la funesta noticia de la muerte de su madre, siendo el único hijo que no pudo estar presente en dicho álgido momento familiar. En 1951 perdería igualmente a su padre, no obstante, la vida de depararía aún un momento mas aciago que la muerte de un ascendiente, ya que en 1977 tras un accidente automovilístico en Lugano, Suiza y tras un penoso mes internada en una clínica de Milán-Italia, murió su hasta ese momento única hija, hecho que sin lugar a dudas lo despedazó por el imprevisto e impensado final que tendría el viaje a tierras europeas de la misma. Poco tiempo después, nacen los hijos de su segundo matrimonio, hecho que de cierta manera lo ayudó a seguir adelante y a soportar la dura etapa vivida años antes.

Tras dejar la Marina de Guerra del Perú, se embarcó en varios negocios, fue socio de una compañia maderera, del laboratorio Pharvet, incluso fue actor en comerciales de televisión en vivo y comerciales en prensa escrita, hasta que finalmente entró a trabajar como Gerente de Relaciones Públicas de la Empresa Nacional de Comercialización de Insumos -ENCI-, empresa en la que trabajo por un largo periodo de mas de quince años hasta que finalmente se jubiló en 1991. Pese a estar jubilado, aún mantenía el vigor, fortaleza y la alegría de vivir que siempre lo caracterizó, a pesar de los crueles avatares del destino, y se desempeño por algunos años mas como Gerente de Relaciones Públicas de la Beneficencia Pública de Lima, siendo el principal promotor de la organización de la Feria del Señor de los Milagros de Acho, donde pudo conocer a los mejores toreros del momento. En el mes de Octubre del año 2001 sufriría un pequeño derrame cerebral, que le generó una afasia, lo que melló grandemente su salud y sobre todo su espíritu de vivir, pese a ello, continuó dando batalla aunque ya retirado a su casa. Finalmente, debido a complicaciones propias de dos enfermedades que menguaron su salud por mas de veinte años, la hipertensión arterial y la diabetes, su ánimo se resquebrajó ya próximo a cumplir los 80 años de edad, mas no fue así, pues fallecería el 24 de Julio del 2004, pocos meses antes de cumplir efectivamente los ochenta años. Su legado fue sin duda ejemplar, supo ser un padre como los que hay pocos, situación que ahora entiendo es una constante en la familia, al repasar la calidad de persona y ejemplo que fue sin duda en lo moral, familiar y personal. Sin temor a equivocarme, puedo mencionar con plena convicción y fe ciega, que fue el mejor padre que un hijo pueda tener, con sus aciertos (muchísimos mas) y sus defectos, no obstante, siempre se mantuvo íntegro, honesto y probo, cualidades personales que muy pocos pueden afirmar en sus progenitores actualmente.

Hoy, 23 de Diciembre del 2008, mi abuelo Don Cesare Umberto PERA Mariátegui cumpliría 122 años de edad, y mi padre Don Mario Enrico PERA Balestra, 84. Por medio de estas breves pero muy sentidas semblanzas, he querido reseñar de alguna manera, y celebrar a mi modo un aniversario mas del natalicio de mis ascendientes. A pesar de que a mi abuelo por lástima debido a obvias razones temporales no lo conocí, pude saber mucho de él a través de mi padre y diversos familiares, sintiendome muy próximo a ambos, reconociéndome en algún gesto físico, en alguna palabra incluso en algunas letras que escritas por mi padre y por mí lucen, muy similares. Ambos no sólo me heredaron un apellido, PERA, sino además me heredaron cosas de las mas trascendentales, experiencias y ejemplos de vida, recuerdos, historias y características no únicamente físicas -las mas evidentes-, sino también características espirituales, algunas difíciles de reconocer a simple vista, otras no tanto. Sin embargo, el recuerdo de ambos permanece en mí, como huella indeleble marcada con hierro y sangre, fraguada por siempre en lo único que jamás nadie me podrá arrebatar sea donde fuere que esté, en mi mente y corazón.

¡Buon Compleanno Nonno! ¡Buon Compleanno papá! Donde estén, siempre vivirán presentes en mí.

 

Blog de la Familia PERA ©2008-2009 (Webmaster y Webeditor)| Crédito: Mario Pera © Copyright | Todos los artículos publicados en el presente Blog han sido escritos por su editor, cualquier consulta comunicarse con el mismo | Licencia de publicación de la información contenida en este blog revisar: Creative Commons. Por lo tanto: 1. Si Ud. desea copiar y utilizar para fines propios o de difusión pública un artículo o una parte de un artículo mostrado en este Blog, sírvase solicitar el permiso y autorización correspondientes al editor, así como a citar debidamente la fuente que está utilizando. 2. Ud. no puede alterar, transformar o crear ningún tipo de información sobre esta obra, o derivada de la información contenida en este Blog sin permiso y autorización del editor de este Blog. 3. Ud. no puede usar la información contenida en este Blog con fines comerciales o económicos. Recuerde que en internet se otorga una alta condena moral a quien roba o plagia los diversos contenidos de Webs y Blogs, en especial, a aquellos protegidos por licencias Creative Commons como este.