lunes, 29 de junio de 2009

El primer PERA en arribar al Nuevo Mundo: América

(Mapa de la ruta de viaje de la expedición de Don Francisco de Montejo para la conquista de la península de Yucatán - México, en el año 1526)

Quizás muchos de nosotros, los que tenemos como apellido PERA, hemos pensado en algún momento que por la peculiaridad de nuestro apellido, así como por el desconocimiento y la escasa probabilidad respecto a que otras personas en nuestros países de origen porten el mismo, es poco menos que un imposible hallar otras personas, que sin ser familiares nuestros, tuviesen dicho mismo apellido. Yo mismo, durante buena parte de mi juventud, pensaba que ello sucedía con mi familia, aquí en el Perú; mas un día reparé que ello no era cierto, pues mi padre me comentó que había tenido el gusto de conocer a una familia de apellido PERA que vivía como nosotros en la ciudad de Lima, y que de modo comprobado no eran parientes nuestros. Grande fue su sorpresa, me refirió en aquella oportunidad, cuando ingresó a una farmacia en un distrito aledaño a nuestra casa, y se enteró que el propietario de la misma tenía nuestro mismo apellido. Mi padre, muy intrigado y hasta cierto punto consternado (pues él también creía que en Lima los únicos PERA eran los de nuestra familia), preguntó por dicho personaje, y hasta pudo entablar contacto con él, enterándose de que se trataba de un ciudadano de origen español, más concretamente catalán -como la gran mayoría de españoles de apellido PERA-, asentado en estas tierras desde hacía unas escasas décadas. Así, mi padre y luego yo, supimos de la existencia de esta otra familia PERA, en la misma ciudad en la que vivimos.

Algunos años después, sería yo quién tuviese de primera mano conocimiento sobre estos otros PERA, también emigrantes a este país y asentados en esta misma ciudad. Un día tuve la sorpresa, en extremo infrecuente, de oír que antes de mi nombre en la lista que pasaba el profesor en un curso de la Universidad en la que estudié, se nombraba a una chica con mi mismo apellido paterno (huelga decir que salvo ese y algunos otros cursos más que llevé con aquella misma chica, nunca jamás he escuchado en lista alguna que llamen a otro antes que a mí con mi apellido; por tal, hasta aquel momento siempre había sido yo el único PERA que oía nombrar en toda lista que no implicara a un familiar). Y fue así, primero la nombraron a ella y a continuación me nombraron a mí, reconociendo en su rostro la misma extrañeza que en el mío cuando la nombraron a ella. Ambos nos observamos, algo disimuladamente, bastante consternados (aunque quizás más ella que yo), y no fue sino hasta unas clases después, que nos decidimos a hablarnos sobre aquel curiosísimo hecho. En aquella ocasión le comenté que, como suponía yo, ella debía ser la hija de aquel señor de apellido igual al mío proveniente de España; así como le confirmé que yo era el hijo de aquel otro señor proveniente de Italia, del que su padre alguna vez le comentó también vivía en Lima y tenía su mismo peculiar apellido sin ser parientes. Así fue como por segunda vez, nos encontramos en Lima-Perú, dos familias de idéntico apellido pero con diversos orígenes, y que junto al mismo además compartíamos esa particular idea de creer que por la extrema singularidad de nuestro apellido, éramos los únicos que lo portábamos, no solo en la ciudad, sino en el país entero.

Leyendo algunos comentarios vertidos por diversas personas de apellido PERA, brindados los mismos en páginas del Facebook creadas para hacer que los PERA del mundo se conozcan e intercambien experiencias e ideas sobre el apellido, he tenido conocimiento de esta sensación generalizada entre las personas con dicho apellido; y me refiero aquí, al creer que por la particularidad extrema del apellido PERA, somos pertenecientes a la única familia que lo porta en nuestros países de origen, idea que muchas veces está totalmente errada.
(http://www.facebook.com/home.php?#/group.php?gid=36083353187&ref=mf
http://www.facebook.com/home.php?#/group.php?gid=39149484462)

Es así como muchos de nosotros hemos vivido errados, pensando que nuestra familia de apellido PERA, es la única en nuestra ciudad natal e incluso a veces hasta dentro del país de proveniencia. Como comento, casi siempre esta conjetura es errada, porque por supuesto en los dos países donde existe la mayor cantidad de familias con el apellido PERA, España e Italia, es de conocimiento público y masivo que existen otras familias con dicho idéntico apellido, y frente a las cuales no tienen ningún lazo de parentesco. Incluso yendo más allá del propio país, hasta hace poco yo mismo creía que en la República de Chile no existían familias de apellido PERA, mas hace aproximadamente un mes, tuve conocimiento de una familia de origen español-catalán que emigró a dicha tierra a inicios de la década de 1950, y que ya cuenta con al menos dos generaciones nacidas en el territorio de aquella república sudamericana; cosa semejante me pasó con Ecuador y Cuba, donde para ser honesto hasta hace poco conjeturaba que era bastante improbable que existiesen personas que portasen mi mismo apellido, PERA, idea que hoy sé está errada. Es así que me parece que dicho tema sucede netamente con aquellas familias que descendemos de emigrantes, principalmente al continente americano. Y he allí otra falsa creencia. Tal como hemos muchas veces pecado en creer que la propia, es la única familia con el apellido PERA en el país de destino de nuestro ascendiente; también muchos hemos pecado en creer que probablemente fuese nuestro antepasado (padre, abuelo, bisabuelo o tatarabuelo que emigró desde España o Italia -como es mi caso-), la primera persona de apellido PERA que emigró a América, sea Norte - Centro o Sudamérica. Sepan aquellos que llevan por apellido PERA y que tenían esta idea en mente, que la misma es absolutamente errada, y ahora les explicaré el por qué.

Hasta hace algunos meses, creía yo que mi familia posiblemente había sido una de las primeras familias de apellido PERA en emigrar cuando menos a América del Sur. No obstante, profundizando en una pequeña investigación respecto a los primeros emigrantes españoles a América luego de que ésta fuese descubierta por el genovés Cristoforo Colombo, y fuese nombrada como parte del territorio colonial del Reino de España, las “indias españolas”, tuve conocimiento del primer individuo de apellido PERA que llegó al Nuevo Mundo. Se trató del expedicionario español Don Cristóbal PERA, quien arribaría al Nuevo Mundo tan solo 35 años después del descubrimiento de América por parte de Colombo; ello según consta en el "Catálogo de Pasajeros a Indias durante los siglos XVI, XVII y XVIII", Tomo I, Pág. 129 de autoría de Don Cristóbal Bermúdez Plata (ex Director del Archivo General de Indias), publicación editada por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas "Instituto Gonzalo Fernández de Oviedo" de la ciudad de Sevilla, Andalucía - España, en el año de 1940. Dicha información se puede visitar en el siguiente link:
http://www.sologenealogia.com/Pasajeros/listadogeneral/1509-1534/apellidos/1509-1534-apellidos-158.htm

Pero, ¿quién fue Cristóbal PERA? Según se indica en el documento antes señalado, Don Cristóbal PERA fue un expedicionario español nacido en Ciudad Real, una pequeña localidad de actuales setenta y dos mil y tantos habitantes (por lo que imaginamos que para el año de nacimiento de este personaje, probablemente a finales de 1400, la población de dicha ciudad debe haber sido no mayor de los diez mil habitantes), asentada a doscientos kilómetros de Madrid, y perteneciente al entonces (Siglo XV) Reino de Castilla. Sus padres fueron Don Juan de Quirós y Doña Francisca de Treviño, y he aquí de disipar una duda saltante a primera vista, la discrepancia existente entre el apellido del expedicionario y de su padre. Ello tiene una explicación bastante simple, y es que pese a que por obligación religiosa cristiana - católica tras el Concilio de Trento (1545-63) se decretó la implementación obligatoria y legal canónica de bautizar a los nacidos en el seno de familias católicas, otorgándole para ello un nombre de pila y un apellido al recién nacido o bautizante, en ningún caso se reguló legalmente con obligatoriedad alguna respecto a qué apellido debía llevar el individuo que se estuviere bautizando. En ese sentido, como no existía regulación legal a ese respecto, al momento de bautizarlo, los padres o padrinos o cualquier pariente del menor podía elegir el apellido que este portaría en adelante; así como si aquel que se bautizaba era ya mayor de edad o con discernimiento, podía escoger el apellido que deseaba de entre los de sus familiares, o incluso adoptando el apellido de su padrino o madrina. En aquellos años, al no existir regulaciones legales específicas, el sistema de herencia legal de apellidos pues era realmente en extremo caótico, por el hecho de que básicamente se le podía imponer cualquier apellido al bautizante, así como la propia persona podía decidir en cualquier momento de su existencia, dejar de utilizar determinado apellido y usar otro por mera conveniencia personal, o tal vez para lograr una mejor identificación, o quizás simplemente, por apego a un determinado familiar. Un ejemplo de ello, fue el escritor y cronista hispano-peruano Inca Garcilaso de la Vega, quien nació y fue bautizado bajo el nombre de Gómez Suárez de Figueroa a pesar de ser hijo -aunque ilegítimo- de Sebastián Garcilaso de la Vega y Vargas. No obstante, dicho nombre y apellidos ilustres (Suárez de Figueroa), fueron los que le otorgó el mayor de sus tíos paternos al bautizarlo, quien pertenecía a la rancia casta de la Casa Nobiliaria de Feria, tiempo después, en el exilio auto-impuesto en España (donde fuere acompañado por otro de sus tíos paternos llamado Alonso de Vargas), el cronista dejaría el nombre de Gómez Suárez de Figueroa (el cual se dice que le fue impuesto en honor de su abuelo), y empezaría a utilizar por siempre el de Inca Garcilaso de la Vega, nombre en el que reuniría toda la tradición cultural hispánica de su padre, con la tradición noble incaica de su madre, y el cual tendría plena validez legal, pudiendo el cronista heredar aquellas tierras que su padre le dejaría en Paucartambo, así como una cantidad otorgada por su tío Alonso de Vargas -quien como se puede apreciar, utilizaba como primer apellido el apellido que el padre del Inca Garcilaso utilizaba como segundo, siendo hermanos-, pese a haber cambiado de nombre.

Como he demostrado, al no existir normales legales respecto a la adopción de apellidos, era muy frecuente encontrar familias por ejemplo con diez hijos, donde tres utilizaban un patronímico (armado con el nombre de su padre como Álvarez, el hijo de Álvaro), dos utilizaban el apellido de la madre (Montes), otros dos utilizaban el apellido de su abuelo materno (Rodríguez), otro utilizaba el apellido de su padrino (López), otra el apellido de su madrina (Ávila) y finalmente el último decidiese utilizar el apellido de un tío paterno (Peralta); todos estos eran hermanos de padre y madre, y pese a ello portaban tanto válida como legalmente aceptada, una multiplicidad de apellidos, sin que ello mellara en ningún aspecto el tema familiar; era por tanto, perfectamente posible este tipo de casos, con hermanos que utilizaban apellidos totalmente distintos entre sí, así como el cambio de los propios apellidos "sobre la marcha" en la vida del sujeto, tal como en el caso del Inca Garcilaso de la Vega. Ello se dio tanto antes del citado Concilio de Trento, como después, hasta que finalmente dicho asunto fuese regulado dentro del proceso codificatorio iniciado por Napoleón Bonaparte emprendido desde el Siglo XIX, y que se aplicaría paulatinamente en todas las naciones occidentales a partir de dicho siglo. Es por ello, que pese a existir una obligación religiosa católica de portar un apellido, jamás se legisló sino hasta entrado el Siglo XIX, sobre reglas en cuanto a la adopción de apellidos o herencia de los mismos que fueran definitorias.

Habiendo sido necesaria esta explicación, puedo decir que no es de extrañar en ningún sentido que Don Cristóbal PERA utilizase el término PERA como apellido en diferencia del apellido portado por su padre, Quirós, o por su madre, de Treviño. Siguiendo esta breve explicación, podemos observar que Cristóbal PERA debió haber nacido a fines del Siglo XV, para tener una edad suficiente que le permitiera trabajar y viajar (quizás en sus treinta y tantos años al Nuevo Mundo), y que le haya sido impuesto o incluso él mismo haya decidido en su madurez, utilizar no el apellido de sus padres como es evidente, sino quizás el apellido materno de alguno de ellos, o el apellido de alguno de sus abuelos, tíos o hasta padrinos, pues como he referido, la única necesidad en aquellos años era portar un apellido, para lograr la más concreta y fácil identificación del sujeto en una comunidad, y la variación en tanto ello, era perfectamente permisible al no existir ley que lo regulase. Asimismo, Cristóbal PERA nació mucho tiempo antes que se realizara el Concilio de Trento, por lo que lo más probable es que haya sido objeto de una práctica común de los antiguos sacerdotes de la época, quienes pese a no tener la obligación canónica de hacerlo, era frecuente que desde el Siglo XII en adelante, los párrocos llevaran un registro muy básico pero fiable de los bautizados en sus parroquias, digamos que como un elemento no obligatorio pero muy útil de registro de sus fieles. Al ser Don Cristóbal PERA natural de Ciudad Real, es probable que haya sido bautizado en la Iglesia de Santiago -de dicha ciudad- la misma que data del Siglo XIII (y es la más antigua de la zona), o en la Iglesia de San Pedro que data del Siglo XV. Como he referido, al no existir normativa al respecto (ni religiosa ni civil), prácticamente el apellido del bautizante quedaba por entero en manos de la decisión y libre albedrío de quien lo llevara a actuar dicho sacramento ante el párroco. Por todo ello, no es de extrañar ni causa algún conflicto, en que el expedicionario Cristóbal PERA, usara un apellido distinto al de sus padres.

Respecto a la historia en sí de su arribo a América, debemos hacer un breve estudio de las circunstancias en las que se desenvolvieron aquellos hechos. En el año 1514, el potentado militar Francisco de Montejo se embarcó con destino a las indias españolas. En 1518, gracias a su fortuna personal, fue aceptado como socio y Capitán de uno de los barcos que ayudarían al famoso Francisco Hernández de Córdoba en la expedición que tendría como objetivo internarse en las tierras agrestes de Yucatán - México, y derrotar así a los mayas. Al mando de dicha expedición, se encontraba el sobrino de Hernández, Juan de Grijalva, amigo de Montejo y quien lo aceptaría como Capitán de uno de los cuatro navíos con los que realizarían dicha expedición, en la cual descubrirían la isla de Cozumel, así como las costas de la península de Yucatán. En 1519, Francisco de Montejo acompañaría al más célebre de los conquistadores españoles de Norteamérica, Hernán Cortés, en la conquista de México. A decir de quienes lo conocieron, de Montejo fue un hombre valiente que se distinguió por su gran sentido de la diplomacia, virtud que le valió para ser nombrado posteriormente por el propio Cortés, como mensajero suyo para que informara a la Corte Real de España de los resultados de su expedición en tierras norteamericanas.

Años más tarde, e incentivado por sus pasadas aventuras, Francisco de Montejo siendo ya un acaudalado y renombrado militar, consiguió que el propio Rey Carlos I lo autorizaría a emprender la conquista de la península de Yucatán, otorgándole los títulos de Adelantado, Gobernador y Capitán General de dicho territorio, para lo cual de Montejo ya había conformado un pequeño ejército en gran parte pagado y pertrechado por él mismo. Dicha autorización de expedición y conquista en nombre del Rey de España, fue finalmente emitida por el Monarca ibérico en fecha 08 de Diciembre de 1526, por lo que ya contando con el permiso legal, de Montejo se aprestó inmediatamente a zarpar con destino a la conquista de la aventura.

Pese a que la pequeña armada y los pertrechos de la misma habían sido pagados casi en su totalidad por el propio de Montejo, al ser una expedición que solo tenía legalidad con la autorización expresa del Rey, y asumiéndola en su pleno nombre, el Monarca español tenía la prerrogativa de informarse respecto a las condiciones logísticas de dicha escuadra. Es así que en aquel mismo momento, el Rey Carlos I de España designó a Don Cristóbal PERA en el cargo de Alarde frente a la tropa de Francisco de Montejo y su expedición de exploración y conquista de Yucatán. Dicho trabajo iniciaría para Cristóbal PERA en el Puerto de Sanlúcar de Barrameda, en Cádiz - España, desde donde partió la expedición de Montejo hacia la conquista final de Yucatán y Cozumel.

El cargo de Alarde era aquel por el cual quien lo ostentaba, se encontraba encargado de pasar revista de la cantidad de armas, alimentos, armaduras, caballos, etc. así como de enterarse de primera mano si los propietarios de los mismos se encontraban dispuestos a entrar en campaña de guerra bajo la espada del Rey y a su servicio. Básicamente, este era un cargo desempeñado por orden expresa del propio Rey, y por una persona allegada al mismo -dada la confianza depositaba en su labor-, ya que debía sostener un trato directo y en su nombre con personas tanto de la realeza tales como Duques, Condes o Vizcondes, como con burgueses, Caballeros, Escuderos y hasta vasallos. Su labor era lo que actualmente podría catalogarse como una logística general de guerra, puesto que debía encargarse de revisar tanto las necesidades de los que estuvieren luchando guerras (de expansión o colonialismo) en nombre del Rey de España, así como debía también manejar las cifras relacionadas a la cantidad de armamento, alimentos, caballos, barcos, etc. que se hacían necesarias en el desenvolvimiento de tales empresas; y en ese sentido, incluso fungía en cierto modo como un embajador directo del Rey, respecto a los individuos con las calidades antes señaladas, para saber a ciencia cierta con quienes podía contar el Rey para llevar a cabo la expansión de su territorio, fuese por medio de expediciones y colonización, o en el caso de que fuese por medio de una guerra.

En dicho caso en específico, tras ser nombrado Cristóbal PERA como Alarde de la expedición de Francisco de Montejo, debería hacerse del conocimiento no únicamente de la situación en cuanto a la cantidad y la calidad de las armas y soldados con los que contaba dicho expedicionario, sino además de la lealtad y conquista que en nombre del Rey de España de Montejo estaba dispuesto a efectuar en las tierras del Nuevo Mundo. Cristóbal PERA tenía entonces la especial tarea no solo de rendir cuentas ante Carlos I de España por las necesidades del ejército constituido por de Montejo, sino igualmente por la corroborada lealtad del mismo frente al Rey; y así lo hizo. PERA pasó revista a la escuadra conformada por de Montejo, y muy diplomáticamente se cercioró de su lealtad al monarca español. Tras efectuar dicha primera revisión y levantar un acta, Cristóbal PERA enrumbó con el tropel de Montejo para cumplir con su función ya en tierras americanas. Arribó a las costas de Yucatán y Cozumel el 29 de Junio del año 1527, un día como hoy hace 482 años, constituyéndose así como la primera persona de apellido PERA en emigrar al Nuevo Mundo de manera documentada, y como he referido, a solo 35 años del descubrimiento de aquella nueva tierra. Por lástima, no conozco ninguna otra referencia de Cristóbal PERA, por lo que no se sabe si tras el fracaso de aquella primera expedición realizada entre los años de 1527-28 regresó a España, o si continuó en Yucatán para el año de la segunda expedición conquistadora llevada a cabo por de Montejo entre los años 1531-35, segunda expedición que también fracasaría, hasta que finalmente Yucatán fuese conquistada en el año 1546, a veinte años de dada la primera expedición. El destino de este personaje, Don Cristóbal PERA, es por lo mismo incierto.

Esta fue en suma, la historia del primer PERA que emigró a América, del cual se tenga referencia exacta, documentada y específica, a pesar de que no sepamos nada mas del destino del mismo, de si retornó a España, o si permaneció en América hasta su muerte. Como podemos ver, la aparición de este individuo, nos demuestra clara y contundentemente, a todos aquellos que suponíamos que nuestros antepasados quizás habían sido los primeros de apellido PERA en emigrar a esta parte del mundo, que estabamos muy equivocados, puesto que pocos años después del descubrimiento de esta nueva tierra, un personaje de apellido PERA hundió sus pies en tierras americanas, siendo el primer sujeto de apellido PERA en respirar el aire puro y ver las espejadas aguas de este hermoso continente.

Actualmente algunos sobrinos míos viven en dicha misma zona Yucatán - México, y como le referí a ellos, pese a que me han dicho que son los únicos de apellido PERA que han vivido en dicho país, les debo corregir y decirles que un día, hace 482 años, un individuo español nacido en tierras del Reino de Castilla y llamado Cristóbal PERA, arribó a Cozumel, y tiempo después posó sus pies sobre la cálida arena atlántica de Yucatán, para luego iniciar la expedición y conquista de dicha tierra, y ser el primer PERA en visitar América del que se tenga conocimiento certero, allá por el año de 1527.

jueves, 28 de mayo de 2009

Mayores precisiones sobre la toponímia PERA en Cataluña y Aragón (España) y Portugal

(Imagen Nº 1: tomada de http://www.cprcalahorra.org/alfaro/Histoesp.htm)
(Imagen Nº 2: tomada de http://www.doyma.es/libros/imag/mapa-espana.jpg)
(Imagen Nº 3: tomada de http://www.gencat.cat/catalunya/cas/llengua.htm)

En la presente "entrada" intentaré profundizar en mi tesis respecto al origen de la toponimia PERA tanto en las regiones españolas de Cataluña como Aragón, y en general, en la lengua portuguesa; todo ello atendiendo a mayores precisiones sobre este tema llegadas a mí por una atenta colaboración de un ciudadano chileno de origen español, el Sr. Roberto PERA, y de su amable, muy lúcida y moderna tía española de 92 años -actualmente afincada en Chile-, la Sra. Montserrat PERA.

Para empezar, debo ser honesto en referir que no tenía conocimiento de la existencia de personas con mi mismo apellido paterno, PERA, viviendo en la actual República de Chile. Por ello, ha sido para mí una grata sorpresa tener conocimiento de esta amigable familia con la que comparto el mismo apellido, mas aún debo también precisar, que quizás por un instinto propio de investigador, algo me llevó desde un inicio a suponer que se trataba de personas de origen español, suposición que ulteriormente me fue confirmada. En suma, la duda esencial que me planteaba Roberto se relacionaba al cómo había llegado yo como investigador, a la certeza o en todo caso suposición (pues en esto de los apellidos, yo que los estudio me planteo una regla de oro: "Nunca se puede dar cien por ciento como cierto el origen lingüístico-filológico de un apellido". Más toda regla siempre para confirmarse requiere de una excepción, y esta misma planteada por mí es la siguiente: "Salvo que, se trate de apellidos de origen Patro-Matronímicos, o de apellidos toponímicos") de que la palabra PERA en catalán indica piedra.

Siendo así, paso a explicarme, explayándome mucho más sobre la deducción lógica lingüística que me había llevado a indicar si mal no recuerdo en un par de "entradas" anteriores, que en lengua catalana antigua, en el devenir histórico de dicha lengua (así como en la variante de la propia lengua catalana, conocida como lengua catalana de Aragón, y mas detalladamente en la zona de la provincia de Huesca) la actual palabra PERA hacía referencia histórica a piedra, que debo referir la traducción actual del castellano Piedra al catalán moderno es Pedra. Explicaré dicho tema en particular, tanto para el caso del catalán (hablado en Cataluña) como para el caso del catalán derivado que se habla por ser zona de influencia geográfica, en la provincia de Huesca -Aragón antes referida.

Como es por todos conocido, uno de los mas recordados e importantes discípulos de Jesús de Nazareth, fue Simón Bariona. Este personaje, mas tarde fue re-denominado por el propio Jesús como Simón Pedro. Aquí debemos abrir un poco el espectro y referirnos al acontecimiento que generó dicho re-nombramiento. Es en el Nuevo Testamento de la Biblia judeo-cristiana, mas concretamente en el Evangelio de Mateo 16: 13-17, donde se dice que Jesús expresó ante sus discípulos, lo siguiente: "-¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre? Ellos contestaron: Algunos dicen que Juan el Bautista; otros dicen que Elías, y otros dicen que Jeremías o algún otro profeta". A lo que Jesús replicó: "Y ustedes, ¿quién dicen que soy?". El discípulo Simón Pedro le contestó: "Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios viviente". A lo que Jesús finalmente sentenció: "Dichoso tu Simón (cabe destacar que lo trata aquí al discípulo por su nombre originario), hijo de Jonás, porque ningún hombre te ha mostrado esto, sino mi Padre que está en el cielo. Y yo te digo que tú eres PEDRO, y sobre esta PIEDRA voy a construir mi iglesia; y ni siquiera el poder de la muerte podrá vencerla...". Es así entonces, como el propio Jesús rebautizó nominalmente a su discípulo Simón Bariona, como PEDRO, y lo ungió como la piedra, sobre la que el construiría su iglesia. Jesús así, re-denomina a este discípulo iluminado por el propio Dios, con un nuevo nombre que haga referencia expresa, y enfatizara la labor que tendría aquel discípulo en la posterior historia de la Iglesia Cristiana, y ello denota claramente que el Mesías quería que Simón Bariona, fuese Pedro: la piedra sobre la que construiría la iglesia de su credo, ya que ese era el elemento natural de mayor fortaleza conocido en ese entonces, y que le serviría como base o cimiento a la fe cristiana.

Debo precisar, que en arameo el nombre Pedro se tradujo como Kayfas o Kefa (palabra que fue directamente tomada del término griego "πετρos", en castellano "piedra"); y que posteriormente fue traducido directamente al latín como Petrus. Petrus a su vez es una palabra que indica a través de la utilización del sufijo -us, la pertenencia a la Petra (en castellano, Piedra). En ese sentido, Petrus indica "de la piedra" o "el que pertenece a la piedra" (o múltiples variantes que nos llevan todas a que el personaje que ostenta ese nombre, tiene una relación directa con aquel elemento natural, la piedra).

Mas tarde, con la posterior dominación que ejerció el Imperio Romano sobre el ex territorio que como extensión colonial ocupó la ciudad-estado de Cartago (tras las Guerras Púnicas), en la actual región de Cataluña y en general en casi toda la Península Ibérica, el período de romanización, iniciado en el Siglo III a. C., demarcó la gran influencia que ejerció la lengua oficial del Imperio, el latín, en la zona. Es en el año 218 a. C., con el desembarco de Cneo Cornelio Escipión Calvo en Ampurias, con el objetivo de cortar las fuentes de aprovisionamiento de los ejércitos del cartaginés Aníbal Barca durante la Segunda Guerra Púnica, que los romanos derrotan a las tribus ibéricas y a las tropas cartaginesas, con lo que dicho territorio pasa formalmente a ser parte del Imperio Romano. Es así que se dio inicio al proceso de romanización de dicho territorio, por medio del cual los distintos pueblos peninsulares fueron asimilados paulatinamente por la cultura romana, con la consecuencia final que los mismos fueran declinando sus propias costumbres en pro de las romanas como potencia. El actual territorio que ocupa Cataluña quedó entonces enmarcado en un primer momento dentro de la llamada provincia Hispania Citerior, para luego pasar a formar parte desde el 27 a. C. de la llamada Tarraconense, cuya capital fue la ciudad de Tarraco, en la actualidad denominada Tarragona.

Prontamente, el Imperio Romano fue moldeando dicha zona bajo sus intereses, para lo cual se dio la imposición de una nueva estructura administrativa -la romana- y la implantación de las instituciones propiamente romanas. Se desarrolló una gran red urbana y viaria, proliferaron los sistemas agrícolas basados en la trilogía mediterránea (cereales, viña y olivo), se implantó como ley el Derecho Romano, y como he mencionado antes, se impuso la adopción del idioma latín como lengua oficial.

De esta manera es que llega la palabra latina Petra (en castellano, piedra) y el nombre Petrus (en castellano, Pedro) a dicha zona geográfica, y ambos son implantados al ser términos de la lengua oficial, como palabras oficiales. Obviamente en el devenir histórico de la mezcla de las lenguas íberas que en aquella zona eran habladas en conjunción con el latín se dieron múltiples reciprocidades (una lengua influenció a la otra y viceversa, aunque claro con mayor predominancia del latín por ser la lengua de "los vencedores"). De esta manera pronto surge como variante propia del nombre latino Petrus una traducción a la lengua propia de la zona, el catalán, y pasa a traducirse como Pere, que a su vez surge como un diminutivo por mas ágil pronunciación de Peret. Es de este modo, que el griego πετρos pasa a ser el arameo Kayfas, que luego pasa al latino Petrus, que pasa luego al castellano Pedro, y finalmente al catalán Peret y en última instancia a su diminutivo Pere; todos significando lo mismo, "perteneciente a la Piedra" o "de piedra".

Como se puede apreciar, esto deviene de un breve pero fundamentado estudio filológico lingüístico, y hasta histórico-teológico, respecto al cómo con el tiempo se forman palabras por lenguas históricamente entrelazadas entre sí; así como también cómo estas van mutando, y entre ellas como es este caso en particular, los nombres propios. Si bien debo señalar que hasta el momento no he encontrado ni semi-modernas ni modernas mujeres con el nombre propio PERA; no obstante, se conoce de la utilización del nombre femenino en español Petra, que traducido semánticamente sería Piedra. La única y extranísima referencia a la traducción del nombre latino Petrus al nombre femenino en catalán en la morfología de PERA, es un libro de Francisco Xavier de Villanueva, titulado “Historia antigua de los egipcios, de los asirios, de los babilonios, de los medos, y de los persas, de los macedonios, de los griegos, de los cartagineses y de los romanos”; publicado en 1759. En dicha publicación, se hace referencia al nombre de la esposa de un Cónsul romano destacado en la zona de la Hispania Citerior (mujer cuyo probable origen sea de aquella misma tierra), donde se menciona a la Sra. PERA Caecus. Por lo antes mencionado, tanto en el correlativo desarrollo lingüístico, como la prueba histórica que he hallado, encuentro fundamento suficiente para argumentar que en lengua catalana la traducción del nombre latino Petrus para mujer, fue Petra, y que siendo Pere la traducción de Petrus al catalán, PERA fue la transliteración de PETRA en femenino que por un tema de mas ágil o fácilismo en su fonética, devino finalmente en PERA (ya que la letra T intermedia marca lingüísticamente un corte que "traba" la mas ágil pronunciación de dicha palabra); no olvidemos que muchas veces lo que se busca en el lenguaje es la simplificación del mismo, y por ello en este caso en particular se asimilaron las letras TR o DR en la simple R, y con ello la obtención del dinamismo fonético y mejor cadencia. Cabe destacarse, que hasta la actualidad es posible hallar en la España peninsular el nombre Petra para mujeres, por lo que me hace pensar que PERA es una variante en pro de lograr una mas dinámica fonética del término catalán Pedra, en castellano Piedra. De todas maneras, hay que mencionar que el nombre Petra es bastante inusual, pese a que en la actualidad podemos hallar a una que otra mujer que lo porte, por lo que no debería sernos del todo extraño no hallar en la actualidad mujeres de nombre PERA, puesto que se da el mismo caso con nombres propios en ambos sexos, que no tienen un traspaso al otro sexo. Jamás he sabido de una mujer llamada PEDRA en castellano (como femenino de Pedro), y es porque el nombre Pedro es pues uno en alto grado solo de uso masculino sin feminizantes. Algunos casos se dan así, creo que casi nunca oí de una mujer llamada Miguela, Rodriga, Diega, Gonzala o Marca; así como también es extraño oír de un hombre llamado Gracielo, Mónico, Isabelo, Vanesso o Carolino. No digo que no los haya, pero son en extremo raros.

Ahora, está el tema esencial del por qué en dichas zonas Cataluña y Aragón (concretamente en Huesca) es que se halla la palabra PERA (piedra) como apellido. Ello se debe, a que como expliqué en alguna "entrada" anterior, dichos territorios se encuentran asentados a las faldas de los Pirineos, por lo que la conformación geológica de dicha zona, es la de un terreno rocoso o pedregoso. Al ser dicha la calidad del suelo sobre el que las personas de aquella zona habitaban, como es usual al surgir los apellidos, muchas familias decidieron utilizar la palabra PERA como acortamiento por mas ágil fonética de la palabra Pedra, con definición exacta de piedra. Así en una aldea asentada sobre un terreno pedregoso en dicha zona geográfica, cuyos habitantes catalanoparlantes que normalmente hubieren usado la palabra Pedra para indicar piedra, como ya he mencionado por una mas ágil pronunciación, devinieron en la supresión de la D (letra cortante y seca) y así se decayó en el término PERA, igual sucede con el nombre Petra, (mencionado en los párrafos precedentes) que al ser la letra T una cortante y buscando una pronunciación mas veloz, se suprime dicha letra teniendo nuevamente como conclusión que se devenga en la palabra PERA para indicar de la piedra. Así el apellido PERA sería uno que indique una toponímia menor, tal como los apellidos Torres, Arboleda, Avellaneda, Piedra, Pedregal, Ríos, etc. Quizás un ejemplo muy útil para entender este tema sean los Hipocorísticos, estos son los nombres coloquiales con los que por afecto utilizamos para llamar a una persona, en el caso castellano encontramos que a los llamados José les dicen por estima Pepe, a los Luis les dicen Lucho o a los Humberto les dicen Beto. Y ahora el ejemplo, en catalán a los llamados Joan (en castellano, Juan) les dan el hipocorístico de Jan, donde podemos observar que por lograr una mas ágil fonética, se suprime la letra O -que imprime cierto corte en la fuidez de la pronunciación- para con ello obtener una mejor y mas dinámica cadencia incluso. Nadie puede negar que decir Jan, resulta lingüísticamente mas rápido y facil que decir Joan. Siendo también un ejemplo la supresión de las letras OS en el nombre catalán Josep, que ostenta entre sus múltiples hipocorísticos Jep; como vemos en este caso se suprimieron dos letras siempre en pro de lograr la ágil fonética, de Josep a simplemente Jep. Ambos ejemplos como he mencionado, son de nombres propios en lengua catalana.

Es por ello, que existen como ejemplos toponímicos en esta zona, la villa balear mallorquí de CapdePERA (en castellano, Cabo de Piedra), o en el Bajo Ampurdán la villa La PERA; ambos villorrios se encuentran asentados sobre un terreno pedregoso, rocoso, y he ahí el por qué de su nombre. Lo mismo sucede en Huesca, ciudad de Aragón donde no son pocas las familias que portan el apellido PERA en atención a lo mismo, la toponimia del lugar, que también se asienta sobre un terreno rocoso-pedregoso, que nuevamente incentivó a los ciudadanos hace algunos cientos de años, ha adoptar dicha denominación toponímica como apellido. Y es así, que según mi tesis es muy probable que nada tenga que ver el apellido PERA, con el fruto del árbol del Peral, como usualmente el común de las personas suele atribuirle, para las familias de apellido PERA procedentes de dichas zonas geográficas.

Para mayor información referente a este tema en específico, se puede revisar el siguiente archivo PDF referido a una tesis denominada: "Toponimia del Valle Medio del Ésera (Huesca). Estudio lingüístico y cartografía", en la que se realiza un contundente estudio lingüístico de la toponimia del Valle Medio del Ésera en Huesca, efectuado por el investigador Moisés Selfa Sastre, en cuanto a la composición y tipos de terreno de dicha zona, y en detalle en las páginas Nº187 y Nº188, donde se menciona:

Pág. Nº 187 "Pedrificada... Normalmente, el apelativo pedra 'piedra' es sustituido en el habla de nuestra zona de estudio por PERA, con asimilación del grupo <-dr-> a <-r->".
Pág. Nº 188 "La voz PERA la hemos recogido en todos los casos con el significado de 'piedra' y nunca aplicado al 'ábol frutal cuyos frutos son las peras'. Procede del latín Pêtra 'piedra', con asimilación del grupo -TR- a [r]. Por su parte, el apelativo pereras, derivado de PERA mediante el sufijo colectivo -era, lo hemos anotado con el significado de 'lugar donde hay muchas piedras'. Paralelamente, perereta 'pequeño lugar de piedras' es un diminutivo de PERA". Revisar:

Respecto a la vertiente portuguesa, el tema es un poco mas ambiguo por cuanto a esta lengua pues piedra se traduce como Pedra, entonces como se hizo en el caso catalano-aragonés, por un tema de mas ágil fonética con el tiempo se suprimió la letra D, y devino así en la palabra PERA. No obstante, también se utiliza la palabra PÊRA para designar al fruto del peral. Podemos encontrar toponímia portuguesa en la que se ejemplifica claramente dicha eventualidad como en las villas portuguesas siguientes: Villa de PÊRA, Villa de Armação de PÊRA, Villa de Castanheira de PÊRA, Villa de PÊRA do Moço, aldea de PERAboa y finalmente, la Villa de PÊRA Velha. La complicación consta aquí, en que algunas de estas villas y aldeas refieren a PERA como fruto del árbol del Peral, y otras como una ágil pronunciación por mas fácil fonética de la palabra Pedra sin D intermedia, y que deviene en PERA. Por tanto, aquí se debe estudiar cada caso en particular para atribuirle a la toponímia PERA, un adecuado origen, que bien se deba a la composición del terreno sobre el que se asienta la villa (terreno usualmente pedregoso y por eso el paso de Pedra a PERA), o a que en dicho territorio ha habido un cultivo de la propia fruta PERA y por ello el motivo de dicha toponimia.

En suma, creo que he podido ahondar un poco mas en el presente tema de estudio, esperando haber podido con el mismo, satisfacer la curiosidad sobre un mayor y mejor detalle del cómo es que se relaciona la palabra PERA con el elemento piedra en la vertiente catalano aragonesa (de Huesca). Pero como siempre, debo indicar que este debate queda abierto a cualquier aporte, crítica o consulta que el lector desee, simplemente queda en él dejar su comentario, y pronto verá satisfecho su deseo.

sábado, 25 de abril de 2009

Algunos blasones del apellido Pera

(Imágenes de tres blasones distintos de familias de apellido PERA; tomados de la web: http://www.armoria.info/libro_de_armoria/PERA.html)

Es muy frecuente encontrar en la actualidad, un sinfín de ofrecimientos vía internet respecto al envío (previo pago de una cantidad dineraria normalmente poco módica) del blasón familiar, o lo que popularmente se conoce como el escudo de familia. Hasta hace algunos años, y cuando el internet aún no gozaba del furor que tiene en la actualidad, este servicio también se brindaba en persona; es decir, en tiendas "especializadas" a las que cualquiera podía acudir y con sólo dar unos cuantos billetes y deletrear el apellido propio, en menos de 15 segundos tenía ubicado ya un blasón familiar, incluida la "explicación" de su procedencia, etimología lingüística y personajes célebres que portaron dicho apellido, como si en la mayoría de los casos tuvieren ciertamente algo que ver con la familia adquiriente, cosa normalmente descabellada. Ante tales afirmaciones, pues me resultaba -y aún resulta- bastante risible dicha idea, esto porque obviamente la gran mayoría de aquellos "blasones" que se ofrecen al mejor postor, no son sino únicamente creaciones de alucinados personajes que ven en ello una posibilidad de lucrar, a través del ensalzamiento del sentimiento de egolatría o egocentrismo que el común de las personas suele "encontrar" en el supuesto escudo familiar. En mi opinión, huelga decir que en el 99.999999% (periódico puro) de los casos, dichos escudos nada -absolutamente nada- tienen que ver con la real procedencia del sujeto que lo adquiere. Es una situación tan disparatada como creer que una persona de apellido Smith, Domínguez, Rossi, Dupont, Silva, Kovacs, Van der Meer, Gustavson, Jürgensen, Von Hausen, Papadopoulos, Petrovic o Petrovich, Aleksandrov, etc. acudiesen a solicitar dicho escudo pretendiendo, que el mismo le correponda a todos quienes portan ese apellido en el mundo. Obviamente, en lo que concierne a cada apellido que he mencionado (perteneciente a varias culturas del Occidente Europeo) estos son tan comunes, que si bien dicho apellido lo podría estar utilizando efectivamente aquel cuya familia goza desde antaño (o desde épocas mas modernas) de dicho blasón, también lo podría estar usurpando una persona que nada tiene que ver (en lo absoluto) con aquella familia que lo porta, sino que por una mera coincidencia ostentan el mismo apellido. Ello sin mencionar además, la gran cantidad de blasones que cual actual "delivery" fueron mandados a hacer por los burgueses con ánimos de ascensión social, tanto en épocas post Edad Media, como en los tiempos modernos. Tras todo ello, solo podemos ver que una cosa es cierta, dichos negocios que ofrecen otorgar al cliente el escudo de su apellido, y una breve y concisa explicación del surgimiento histórico filológico el mismo, son a mi entender una completa patraña, de cabo a rabo una total mentira, cuyo único afán es el lucro indiscriminado apelando a ese "ego" que todos sentimos, al intentar ensalzar nuestros verdaderos orígenes, que la mayoría -como los míos- son siempre de procedencia "clase trabajadora". En mi caso en particular, he podido hallar dos blasones del apellido PERA, uno de procedencia pseudo española, y otro de origen pseudo italiano. A mi parecer, de mas está mencionar que con solo verlos me reí, no únicamente por la opinión que aquí estoy virtiendo, sino además porque habiendo estudiado digamos que bastante a fondo -en los últimos 10 años de mi vida- los orígenes ancestrales de mi familia paterna, así como el posible orígen histórico lingüístico de mi apellido (PERA) en lo que a mi rama concierne, me consta de primera mano que mi familia, al menos desde el año 1700 en adelante, nunca tuvieron un blasón o escudo familiar; se trató de una simple familia cuyo sustento siempre fue el comercio de ultramar; y en ello, se basó toda su "hidalguía", en vivir de su trabajo sin hacerse de nada que no le fuera suyo por propio derecho y por trabajo realizado, nunca hubo Condes, Condesas, Marqueses, Duques u otros Títulos nobiliarios, al menos que yo sepa. Mi familia es entonces, de la mas pura raigambre popular; y sé que algunas tías y tías-abuelas se escandalizarán al leer esto, más es la cruda realidad, no todos somos de la nobleza como la gran mayoría de personas pretende creer, juego al que apelan aquellas webs que venden blasones inexistentes o que no le pertenecen a sus adquirientes.
Tampoco es que quiera aquí menospreciar a aquellos que movidos por el deseo de tener un documento que refrende su "pedigree", compraron o fabricaron su propio blasón, no. Cada uno es libre de hacer lo que mejor le plazca en ese aspecto, y en casi todos creo; pero en cuanto a ello sí debo decir que personalmente juzgo aquel acto como uno de menosprecio y otorgamiento de poca valía al verdadero origen familiar. Obviamente, todos quisieramos descender de cuna noble, con archifamosos personajes que nos hayan legado un apellido de rancio abolengo y reconocida estirpe, todo ello porque el ser humano siempre quiere ensalzar sus orígenes, y en ese objeto tergiversamos algunas cuantas verdades incómodas y las retocamos, para que sean socialmente aceptables, y ser así, a los ojos de los demás, la mejor familia que se pueda ser socialmente. Ese es un deseo tan natural en los seres humanos, que es innegable y por lo mismo tal ves hasta justificable. Si te sientes bien observando un blasón familiar comprado o hecho "Prêt-à-porter" (en la actualidad gracias al internet y en pleno delivery), quiénes somos nosotros para objetarlo; así tengamos la plena convicción que dicho blasón aún siendo cierto que existe y consta inscrito en la Real Maestranza correspondiente, no pertenece a la familia que lo ubica tras un vidrio protector en medio del muro de su sala, donde mejor se luce ante los invitados ocasionales de la familia. En ese sentido, cada uno es libre de ubicar dicho blasón como un "adorno más" de la casa, o como "el adorno" de la casa y la familia. En suma, ya corresponde a cada cual darle valor o no a aquello que fácilmente se adquiere, sea en una tienda en un mall concurrido, o en una página web muy visitada. O quizás al blasón propio que por siglos la familia atesora, estoy seguro, en la mínima cantidad de casos. Yo particularmente no he conocido ninguno de este último tipo.

Pasando al ámbito científico, dentro de la ciencia heráldica, que encierra el estudio profesional de las armas o armerías y cuyo principal desarrollo se dio en épocas de la Edad Media en toda Europa, uno de los elementos mas investigados es el blasón. El origen histórico etimológico de dicha palabra aún es incierto, puesto que los lingüísticas debaten respecto a un probable origen ya sea de la lengua franconia: blasjan (en castellano, antorcha o tor encendida), o del latín blasus (en castellano, arma de guerra). Teniendo en consideración ambas definiciones, particularmente me inclino por la segunda, ello en virtud de la mayor similitud lingüísitica, así como de la mayor cercanía en cuanto al concepto que encierra dicho término. En ese sentido, la acción de blasonar, es aquella por la que se describe la armería utilizando las reglas establecidas por la ciencia de la heráldica, sea ello de manera oral, o preferiblemente escrita. No obstante las correspondencias, aún existen ciertas diferencias entre las armas y el escudo dentro de la heráldica. Las armas se refieren al conjunto de emblemas o símbolos que se ubican en un escudo, deben ser posibles de describirse y expresan las características de quien lo porta, por lo que a través de las mismas se tiene que poder identificar heráldicamente a su dueño. Mientras que el escudo, es aquel elemento primordial dentro de la armería en base al cual se soporta a esta última. Así, los escudos representan a una o mas armas, incluso existen escudos que denotan la unión matrimonial a través de mostrar en conjunción las armas de cada familia.

Dentro de la amplia cantidad de escudos, existen los llamados escudos de familia (también los hay de ciudades, provincias, comunidades, naciones, países, etc.) que hacen alusión a la conjunción tan interesante de otorgarle a una familia por algún acontecimiento en particular o circunstancia especial, un escudo de armas con la característica esencial de ser hereditario. A su vez, los escudos de familia se dividen en:

a. Por sucesión: aquellos heredados sin expresar ninguna variación en su morfología, y que le devienen al sujeto como un activo mas de la herencia que le sea otorgada.

b. Por alianza: aquellos conformados por la unión entre varias familias portadoras de escudos propios, y que al enlazarse matrimonialmente, únen a su vez sus blasones para otorgarle un mayor peso a quien lo porte.

c. Por sustitución: aquellos que actuando bajo las reglas de un contrato o autorización legal correspondiente, se permite generar cambios verbi gratia emblemas, en el escudo adoptado.

d. Por conmemoración y recargo: aquellos en los que legalmente se efectúa alguna añadidura de un elemento extra al escudo heredado familiarmente; elemento añadido que a su vez puede hacer referencia a alguna nueva condición que enaltece la nobleza de la persona.

Asimismo, existen múltiples formas de escudos. Las mas usuales son:

a. Escudo francés antiguo: aquel que tiene la punta inferior en forma de ojiva, y flancos redondeados a la altura de la mitad de los mismos.

b. Escudo francés moderno: aquel con forma de cuadrilátero, de tipo estandarte pero con los ángulos inferiores redondeados con un cuarto de círculo. Igualmente, la punta inferior se conforma por la unión de dos cuartos de círculo.

c. Escudo suizo: aquel que muestra tres puntas en la parte superior.

d. Escudo inglés: aquel que es angulado con la linea superior prolongada en sus dos extremos.

e. Escudo italiano: aquel cuya forma representa la cabeza de un equino visto de frente.

f. Escudo español, portugués o flamenco (de Flandes): aquel cuyo borde inferior es redondeado.

(Fuente de ambas divisiones por características: Wikipedia)


En cuanto a los colores utilizados, estos en términos heráldicos son denominados "esmaltes". Existen dos esmaltes ligados a los metales: el oro y la plata; y a su vez existen cinco esmaltes ligados a colores comúnes: gules (rojo intenso; cuya etimología viene del francés gueule, en castellano "fauces" y esto por la similitud con el color rojizo del interior de las fauces de los animales. Su representanción en escudos en b/n es de rayas verticales paralelas); azur (azul intenso; cuya etimología viene del francés azur, en castellano "azur mar", aunque puede que devenga del término árabigo lazur que indica "color azul". Su representación en escudos en b/n es de rayas horizontales paralelas); sable (negro intenso; cuya etimología viene del alemán zobel, en castellano "marta negra o cibelina". Su representación en escudos en b/n es un entramado de rayas horizontales y verticales); sinople (verde intenso, cuya etimología se dice deviene de una tierra fangosa de color verdoso traida a Europa de la ciudad de Sinope - Asia Menor. Su representación en escudos en b/n son líneas diagonales que bajan de derecha a izquierda); púrpura (violáceo oscuro, es poco utilizado en la heráldica común pero sí entre la heráldica de los monarcas quienes lo vinculan con el color usado por los emperadores del Imperio Romano. Su representación en escudos en b/n son líneas diagonales que bajan de derecha a izquierda). A su vez, existen dos forros: Armiños y Contrarmiños (en heráldica se representa al armiño como un fondo blanco con "colillas" negras; mientras que el contraarmiño es su negativo; un fondo negro con colitas blancas); y Veros ordinarios, Contraveros, Veros en Punta o Veros en Ondas (en heráldica se representa a los veros ordinarios como copas, o campanas pequeñas alternadamente en seis filas de plata, y azur; a los contraveros cuando las bases de las campanas son tangentes las de metal a las de metal, y las de color a las de color; los veros en punta si están colocados en líneas perpendiculares, unos a otros, de suerte que la punta de uno, remate con la base de otro; y veros en ondas si las formas de los veros en sí, son redondeadas en vez de angulosas).

Las figuras que pueden contener los escudos, se dividen en dos: heráldicas y naturales. Las figuras heráldicas son aquellas que manifiestan formas geométricas, limitadas al trazo por líneas geométricas que las separan del campo y que a veces usan efectos de relieves. Tienen un lugar fijo dentro del escudo, y se extienden normalmente hasta el borde de la región que ocupan, no siendo figurativas. Algunas figuras herádicas más usadas son las siguientes: la faja, el palo, la banda, la barra, el jefe, la campaña, la cruz, el sotuer, la perla, la pila, la punta, el calzado, la capa, la bordura, el franco-cuartel, el cantón, el jirón, los gemelos, el triángulo, la vergeta, el escusón en el corazón (o en el abismo), la orla y el lambel. Las figuras heráldicas naturales por el contrario, están referidas a cualquier figura de la realidad o del imaginario que normalmente son representadas en base a alguna sugerencia particular del apellido que la ubica. Algunas de las figuras naturales mas usadas son: astros, cuadrúpedos, aves, insectos, frutas, figuras humanas (o partes del cuerpo humano), figuras artificiales o creadas por el hombre (castillos, cadenas, torres, puentes, etc.), y figuras quiméricas (dragones, grifos, unicornios, etc.).

Luego de contar con esta breve descripción, puedo pasar a explicar algunos escudos que hacen referencia a una supuesta creación y utilización por parte de personas que ostentaban el apellido PERA en España. Pasamos a blasonar:

En el blasón Nº1, se ve claramente que por su morfología se trata de un escudo de origen español, portugués o flamenco. El mismo se encuentra esmaltado con color Gules (rojo intenso) y dentro de la ciencia heráldica es claro símbolo de fortaleza, triunfo, valentía, magnificencia, aristocracia y astucia de quien lo porta; ello según refieren diversos tratados sobre heráldica. Ahora bien, dicho escudo goza además de un último elemento -sin duda el más trascendente-, y este es el situar tres PERAS, ubicada una en el flanco diestro y otra en el flanco siniestro, y finalmente una tercera PERA ubicada en el punto conocido como "ombligo" del escudo (abajo al medio). Todas estas son meras referencias de posicionamiento de los elementos principales del escudo familiar; el cual utiliza una de las llamadas "figuras naturales" (la PERA) como referencia extrema o máxima de identificación clara y precisa del escudo con la familia que lo porta. Un elemento final pero no por ello menos importante, es el color de las PERAS, las cuales son esmaltadas con el esmalte oro (también conocido como esmalte sol o topacio), el haber utilizado este color (poco usual en la naturaleza para el fruto del árbol del peral, la PERA, que usualmente se mantiene con algún matiz dentro del color verde) hace referencia a la nobleza (remarcando el tema aristocrático de la familia que lo portó), la magnanimidad (remarcando el tema de la magnificencia de la familia que lo usó), la riqueza económica, el poder, la luz, la perseverancia y el conocimiento y sabiduría en las decisiones tomadas; nuevamente, todas estas son características dadas a denotar según explican los diversos tratados que manejan el tema de significancia heráldica de los elementos utilizados.

En suma, referente a este primer escudo heráldico, podemos indicar que probablemente fue utilizado por alguna familia de apellido PERA y de origen español, portugués o flamenco (esta última opción quizás menos probable), que a través de las características esenciales de su escudo familiar quisieron dar a entender a los estudiosos del tema, y público en general, que se trataba de una familia que ensalzaba en sí, los elementos de la fortaleza, valentía, magnificencia, aristocracia y astucia; y que intentaba a través de la perseverancia, la sabiduría, el conocimiento, el poder y la prosperidad económica, lograr siempre la luz del triunfo.

En cuanto al blasón Nº2, se ve claramente que por su morfología de trata de un escudo de origen francés antiguo. El mismo se encuentra esmaltado con color sinople (verde intenso) y dentro de la ciencia heráldica es claro símbolo de esperanza y fe, amistad, voluntad de servicio y respeto; ello según refieren diversos tratados sobre heráldica. La utilización de este tipo de color en este escudo familiar, hace presumir su modernidad, ya que según indican los estudiosos, el color sinople o verde intenso tuvo una utilización ulterior al momento del descubrimiento del cómo obtener (a través de la mezcla de otros colores) dicho color. Ahora bien, dicho escudo goza además de un elemento importante, que es una bordura de ocho piezas de en sinople. El escudo remata con la utilización de una "figura natural" (la PERA) que nuevamente hace referencia directa y específica al apellido de la familia que lo portaba, ofrecida en sinople haciendo quizás mas clara referencia al color mas usual del fruto del peral. Se dice que este escudo familiar perteneció a los PERA según indica en su obra "Tractac d'Armoria" de 1638, el reconocido investigador herádico catalán Jaume Ramon Vila.

En suma, referente a este segundo escudo heráldico, podemos indicar que probablemente fue utilizado por alguna familia de apellido PERA y de origen quizás catalano-aragonés (con influencia francesa), que a través de sus características esenciales quisieron dar a entender a los estudiosos del tema, y público en general, que se trataba de una familia que ensalzaba en sí, los elementos de la esperanza, la fe (probablemente cristiana católica), una severa conciencia del valor de la amistad, una gran voluntad de servicio y respeto a las tradiciones. Asimismo, la utilizacion de borduras casi siempre denotaban una profunda fe religiosa.

Finalmente, en el blasón Nº3, se ve claramente que por su morfología se trata de un escudo también de origen francés antiguo. El mismo se encuentra esmaltado con color Azur (azul intenso) y dentro de la ciencia heráldica es claro símbolo de justicia (equidad), precaución, verdad, lealtad, compasión y belleza; ello según refieren diversos tratados sobre heráldica. Ahora bien, dicho escudo goza además de un último elemento -sin duda el más trascendente y repetido en el escudo Nº1-, y este es el situar tres PERAS, ubicada una en el flanco diestro y otra en el flanco siniestro, y finalmente una tercera PERA ubicada en el punto conocido como "ombligo" del escudo (abajo al medio). Todas estas son meras referencias de posicionamiento de los elementos principales del escudo familiar; el cual utiliza una de las llamadas "figuras naturales" (la PERA) como referencia extrema o máxima de identificación clara y precisa del escudo con la familia que lo porta. Debido a que es un escudo tallado en piedra no se puede apreciar si es que los elementos naturales que porta el escudo, las PERAS, llevaban algún esmalte que indicase algo más.

Se trata este último blasón, de uno fotografiado por el investigador heráldico José María Alós i de Dou, y descrito en su libro "La Heráldica en la Parroquial Basílica de Santa María del Mar"; Barcelona, 1925. Se hace referencia a que dicho blasón catalán perteneció a Bonnatus de Petra, y el mismo se encuentra tallado en piedra en la Iglesia de Santa María del Mar, probablemente su año de esculpido date de 1342. Es interesante resaltar además del blasón -objeto primero de esta "entrada"-, que siendo un poco mas minuciosos podemos ver que este escudo que muestra como elemento primordial a tres PERAS, perteneció comprobadamente al Sr. Bonnatus de Petra, de origen catalán, con lo que se reafirma la relación lingüística afirmada por mí en anteriores "entradas", respecto a la relación en lengua catalana y latín y la derivación directa posterior según mi planteamiento, como sigue a continuación: Petrus (latín) > Petra (lazo intermedio) > PERA (catalán)= piedra (en castellano).

Además de estos tres blasones, he encontrado referencia a otros blasones hallados por diversos investigadores heráldicos, la gran mayoría de origen catalán, y que reflejan una o mas PERAS como signo distintivo de sí, al ser aquel el apellido de la familia. Estos son:

- Blasón de plata, con una PERA tijada, de sinople; con bordura de ocho piezas de lo mismo. Encontrado por Jaume Ramon Vila, descrito en el libro antes citado.

- Blasón de plata, con una PERA de sinople; con bordura componada de dieciséis piezas: ocho de sinople y ocho de plata. Encontrado por Pedro Mártir Rigalt i Fargas, descrito en su libro "Tratado de Nobleza".

- Blasón de plata, con una PERA de sinople; con bordura componada de lo mismo. Encontrado por Francisco Alós i de Dou, descrito en la Revista: "Hidalguía", con el titulo "Armorial Catalán".

- Blasón de plata, tres PERAS tijadas y hojadas de sinople. Encontrado por Phillipe Lazerme, descrito en su libro "Noblese Catalana, La Roche-Sur-Yon"; Francia, 1976.

- Un chevron acompañado de tres PERAS. Este consta como sello del Sr. Bonanat PERA, quien ocupaba el cargo de Procurador en Cataluña, hacia el año de 1445. Encontrado por Ferran de Segarra, descrito en su libro "Sigilografia Catalana".

- Blasón de plata, con una PERA de sinople. Este fue un blasón de un linaje de infanzones aragoneses, afincada situados en la localidad de Banastón (Huesca), en el año de 1626, esto según datos proporcionados por la Real Audiencia de Aragón. Dicha familia tuvo ramas en los pueblos aragoneses de Aínsa y Boltaña (ambos ubicados en Huesca). Encontrado por Vicente de Cárdenas y Vicent, descrito en su libro "Repertorio de Blasones de la Comunidad Hispánica"; Madrid, 1966.

En suma, ha sido mi anhelo con esta "entrada" el poder ofrecer al lector una idea general de algunos de los escudos familiares o blasones de algunas familias -sobretodo de origen catalán-, sin ser mi deseo en ningún sentido pretender afirmar que estos blasones pertenezcan a todas las familias que portan el apellido PERA, menos a la mía, así sean de comprobada raigambre catalana o aragonesa. Ya queda, como siempre apelo, al deseo que cada uno tenga por desenrollar mas la madeja intrincada que es nuestro origen personal, y logre con ello la certeza de comprobar que determinado blasón perteneció a su familia.


lunes, 5 de enero de 2009

Una historia muy antigua que habla sobre origenes arcaicos.

(Mapa de los principales asentamientos Sabinos -señalados en rojo- de la Italia Prerromana
Fuente: Wikipedia)

En la presente "entrada", abordaré una historia extra familiar relativa a los origenes del apellido PERA y su creación histórico-filológica-lingüística, llegada a mí a través de una persona que ostenta mi mismo apellido, pero con la cual no tengo hasta ahora, una comprobada parentela, el Sr. Gino PERA , natural de la ciudad de Pescina en Abruzzo-Italia.

Esta es una historia familiar que se ha transmitido por varias generaciones en la familia del mencionado personaje, la misma refiere que el apellido PERA tiene un origen muy antiguo, procedente presumiblemente de la nación Sabina, la que en junto con los pueblos etrusco, ecuo, hérnico, samnita, ligur y latino habitaron el territorio que posteriormente conformaría el Imperio Romano. El origen y la historia de este antiguo pueblo, no son factibles de determinación a ciencia cierta, puesto que dada la antiguedad del mismo, no existen registros escritos que nos hablen fehacientemente de ello; mas lo que se presume, es que al consolidarse la República Romana, los Sabinos se asimilaron prontamente a la nueva mega cultura, llegando a ser considerados legalmente como ciudadanos de Roma siglos después. Básicamente, los Sabinos eran un pueblo ganadero que habitaba las colinas cercanas a la llamada Cittá eterna en el antiguo Lacio. Este pueblo se ubicó al oeste de los Montes Apeninos, ocupando toda la ribera este del río Nera, y a ambos lados del río Velino, hasta llegar al famoso río Tíber y el río Aniene en el sur. Se cree que posiblemente los también antiguos pueblos marsis, marrucinos (marruquinos) y vestinos eran de origen Sabino, por lo que en la actualidad a este conjunto de pueblos se les denomina sabélicos.

El origen histórico de este arcaico pueblo es a su vez controvertido, personajes de renombre como Mestrio Plutarco (historiador griego) indica que los Sabinos procedían de Laconia en la Grecia antigua, cuya ciudad principal fue Esparta, siendo debido a esta conjetura, que el citado historiador denominaba a este pueblo como los lacedemonios. Asimismo, Dionisio de Halicarnaso (historiador griego de inicios de la era cristiana) refirió que la tribu Sabina constituía una rama del pueblo umbro, ya que hallaba entre ambas naciones muchas similitudes, sobre todo en el ámbito religioso-cultural, siendo la mas importante aquella que indica que las dos estirpes veneraban a una deidad común: Sancus. Otro tópico de semejanza básico era su lengua, donde ambas tribus compartían un origen lingüístico probablemente común, la lengua osca, a pesar que no se puede determinar fehacientemente la procedencia del mismo.

Sin embargo, quizás la voz de mas credibilidad respecto a este tema, es la del historiador romano Marcus Porcio Catón conocido como Catón el viejo, primer historiador en prosa latina y primer autor de una íntegra historia de Italia en idioma latín, quien refiere en su obra que el término Sabino deriva de la palabra Sabus, cuya definición refiere "hijo de Sancus" (nombre del dios principal de este pueblo), así como que el núcleo originario del pueblo Sabino, se encontraba cerca de una antigua ciudad italiana asentada en el actual Abruzzo, llamada Amiternum (referida en la Eneida, y ciudad natal del archifamoso Poncio Pilato), dicha ciudad vecina sería Testrina. Es luego del fin de las Guerras Samnitas, que los romanos conquistan la ciudad de Amiternum, en el año 293 a.C.; tiempo después, cuando la República Romana le concedió el llamado plenum ius civitates (derecho a la ciudadanía romana) al pueblo Sabino, se incluyó a la ciudad de Amiternum como Praefectura (prefectura romana), llegando después a ser elevada a la calidad de Municipium optimo iure (Municipio romano por derecho), siendo adscrita a la Tribu Quirina. Es importante señalar, que una característica fundamental del pueblo Sabino y su cultura, fue el desarrollar una importante cantidad de obras arquitectónicas (termas, acueductos, anfiteatros, esculturas y principalmente caminos), con la utilización de técnicas de edificación bastante avanzadas para su época, destacándose esencialmente por la construcción de una compleja red de caminos asfaltados (conocidas luego como calzadas romanas), la misma que los comunicaba con Roma y con prácticamente todas las ciudades (grandes y pequeñas) del territorio vecino. De la Amiternum partían así la Via Claudia Nova, y las famosas Via Aemilia, Via Flaminia, dos ramificaciones de la Via Salaria, llamada así porque era la calzada por la cual los sabinos transportaban la sal, elemento indispensable en casi todas las culturas, hacia el río Tiber, y la Via Salaria-Picena. Incluso algunos estudiosos de la era prerromana, indican que este sendero y el comercio de sal que se hacía posible gracias al mismo, estuvieron íntimamente ligados a la fundación de Roma, lo que se corrobora a través de la existencia actual de restos de algunas secciones de esta calzada.

Respecto a la tribu Sabina y sus costumbres poco es lo certeramente comprobado, los historiadores mas diversos, griegos y romanos les atribuyen diversas características, algunos creen que eran un pueblo en extremo religioso y culto (y que incluso su propio influjo religioso luego repercutió en las deidades romanas y el culto a las mismas), otros no obstante los sindican como un pueblo guerrero y sin educación aunque moralmente "puros" (como indica el célebre historiador romano Tito Livio en su obra "Historia de Roma desde su fundación"). Hay quienes incluso han dicho que la institución romana de la Tria Nomine (sistema de apellidación romano), halla su base en una vieja costumbre Sabina de otorgar a cada persona un nombre propio y un apellido, por lo que los Sabinos de ser cierta esta suposición, serían el primer pueblo europeo occidental en utilizar un sistema de denominación e identificación de los sujetos tal como lo conocemos en la actualidad, en el que se le impone a todo recién nacido, un nombre de pila y un apellido indicativo de la familia a la que pertenece.

La "leyenda del rapto de las sabinas" nos ofrece una perfecta muestra de la en alto grado estrecha relación que tuvieron los pueblos Sabino y romano, dicha leyenda expresa que para poblar Roma, los romanos debieron raptar mujeres de la tribu vecina, los Sabinos, mas cuando estos quisieron entrar en guerra con los romanos, las mujeres Sabinas raptadas les hicieron desistir, y finalmente todo se zanjó con un banquete de reconciliación, llegando a tal punto de unidad, que el Rey de Sabinia, Tito Tácio, y el Rey de Roma, Rómulo, a partir de dicho acontecimiento gobernaron como una diarquía en Roma hasta la muerte del primero. Romanos y Sabinos tenían muchas cosas en común, lo que generó una alianza que se hizo con el paso del tiempo indisoluble, y que se vio sellada con un comercio activo al encontrarse ambos pueblos interconectados por la ya citada Vía Salaria, la cual unía a Roma con la mas importante población Sabina instalada en la antigua ciudad de Reate, actualmente identificada como Rieti. Así vemos que desde la fundación de la ciudad capital del mas poderoso imperio que el mundo occidental a visto, el Imperio Romano, la tribu Sabina nombró a tres reyes que gobernarían alternándose con los etruscos la llamada Monarquía Romana, hasta que finalmente, el último Rey etrusco Tarquinio el Soberbio, fue depuesto por los romanos quienes instauraron así el periodo conocido como la República Romana.

Ya en tiempos de la República, los Sabinos continuaron teniendo problemas diversos con los latinos, respecto a la supremacía en el gobierno de Roma, incluso se ha descrito que en el año 504 a.C., uno de los clanes Sabinos mas importantes, dirigidos por Atta Clausus, emigraron a Roma descontentos por la política interna Sabina, y recibieron la ciudadanía romana con lo que formaron una de las dinastías mas importantes en la política romana, la gens Claudius. En el año 290 a. C., después de doscientos años en los que hay un vacío histórico referido al pueblo Sabino, éstos reaparecen en la escena romana, cuando al final de la tercera guerra samnita, el Cónsul romano Manio Curio Dentato conquistó las regiones Sabinas que aún permanecían autónomas respecto a la autoridad en Roma. Luego de dicha guerra, muchos prisioneros fueron vendidos como soldados, mientras a otros con mucha mas suerte les otorgaron la ciudadanía romana, pero sin derecho al sufragio. Aquellas ciudades Sabinas que habían permanecido independientes, fueron rápidamente subordinadas. Es recién en el año 268 a. C., que a dichos ciudadanos romanos de origen Sabino se les otorga el derecho de sufragio, con lo que fueron incluidos en la tribu sergia y pasaron a ser ciudadanos romanos plenos. Es así que progresivamente la tribu Sabina desapareció como pueblo autónomo, tal es así que cuando tuvo lugar la denominada Guerra Social (91-88 a.C.), la misma que fue un conflicto armado al estilo de una sublevación que tuvo lugar entre la República Romana y los pueblos italianos aliados de la misma, ello debido a la promulgación de la Lex Licinia Mucia por la que Roma decretó el retiro de la ciudadanía romana a todos sus aliados italianos que la hubieran obtenido de manera fraudulenta, y en la que participaron de esta revuelta los pueblos piceno, lucano, marso, samnita y apulio, a los que luego se les unirían los etruscos y umbros, declarándose todos estos como independientes de la República Romana, pasando a constituir una nueva República a la cual llamaron Italia, los Sabinos no actuaron. Se dice que para aquella época los Sabinos estaban a tal punto asimilados a los romanos, que no apoyaron en ningún sentido a los rebeldes, y se mantuvieron como aliados de los romanos incluso frente a las presiones por adoptar una posición contraria. Pese a la derrota final de los insurgentes, los mismos lograron su objetivo cuando tras constituir un propio Senado, se dictaron tres leyes que otorgarían la ciudadanía romana a los itálicos y que serían luego reconocidas como válidas por el Senado Romano, estas son: la Ley Julia, la Ley Plautia-Papiria y la Ley Pompeya. Finalmente, tras aquella muestra de respeto y unidad con Roma, el territorio Sabino pasó a ser incluido por el Emperador César Augusto (el mas importante de los emperadores romanos) en la cuarta región del territorio romano, después pasaría a ser parte de la Provincia de Valeria, y más tarde aquella provincia sería incorporada a la región de Picenum.

Luego de esta breve explicación sobre la cultura y nación Sabina y su posterior influjo tanto en la fundación de Roma como Monarquía, así como República, y la unión final con la misma, paso a indicar lo que refiere a la unión y origen del apellido PERA con los Sabinos. El Sr. Gino PERA indica que tras su investigación genealógica-filológica-histórica familiar, ha tenido como resultado que PERA es un apellido que históricamente debe su origen a los constructores Sabinos de calzadas romanas llamados Pietraioli. Los Pietraioli, eran aquellos trabajadores de la piedra que edificaron el intrincado sistema o red de caminos de la época prerromana, y con la posterior ascención al poder de Roma como ciudad preponderante en dicho territorio, la construcción de las mas famosas Vias romanas que comunicaban a la capital de la Monarquía-República-Imperio, con las demás ciudades y pueblos asentados en la península itálica. Debido a la gran maestría que habían demostrado los Sabinos en la construcción y empedrado de lo que ahora podríamos considerar "carreteras" (demostrada en la gran cantidad de obras que se podían apreciar en su territorio desde tiempos inmemoriables), es que los romanos ya en el poder vieron la importancia de dotar a su naciente imperio de una red viaria capaz de permitir a su ejército la conquista y dominación pronta de los territorios vecinos, ya que gracias a dicha red los mismos se podían movilizar en masa y con una rapidez nunca vista hasta entonces. Asimismo, estas calzadas de largos kilómetros, jugaron un rol fundamental en el aspecto económico y social, ya que el transporte de mercancías se agilizó inmediatamente, así como se permitió la difusión y expansión de la nueva cultura imperante, con la consecuente romanización de los territorios aledaños.

Cuando los romanos observaron la gran ineficacia de su sistema defensivo respecto de los ataques de las tribus bárbaras y en especial de los Galos, ello debido principalmente a la lentitud en el movimiento de su tropas por los antiguos caminos, vieron la necesidad de una mejor defensa, que les permitiese además hacer realidad su deseo de expansión y hegemonía sobre toda Italia. Estos fueron los motivos que en suma, convencieron a una República Romana todavía frágil y amenazada desde el exterior, para establecer una red de caminos que se adaptase a sus necesidades de sólidas vías empedradas y postas, que como venas de un cuerpo humano, le sirvieran a Roma para defenderse y expandir su poderío. Es así que vieron la prolijidad con la que el pueblo Sabino había construido sus principales calzadas (obras de infraestructura cívica y monumentos), las mismas que luego de asentadas eran "selladas" a través de un empedramiento, el cual era efectuado por expertos Sabinos de la construcción y talla en piedra. Como ya he mencionado, a aquellos maestros se les denominó pietraioli, que se podría traducir al español como trabajadores de la piedra o "pedreros".

Según cuenta la historia, debido a la gran importancia que cobró la construcción de estas extensas vías terrestres, que le permitían a Roma mantenerse y consolidarse como la potencia dominante en la zona por la agilidad que las mismas le daban a Roma en cuanto al traslado de los informantes (quienes facilitaban la comunicación y paso de la información) así como de las mercancías, los pietraioli adquirieron con el paso del tiempo una posición preponderante puesto que Roma dependía tanto de sus políticos y militares, como de sus "hacedores de caminos" para la consecución de sus fines y anhelos de dominación. Dicha situación acarreó que luego de un tiempo los gobernantes romanos vieren el poder que habían adquirido los Capi pietraioli (en castellano, jefes pedreros), por lo que no permitieron que se crearan grupos articulados de los mismos (al estilo actual de los sindicatos) y paulatinamente y tras acabar cada porción de camino asignada, reubicaban a los Capi pietraioli en funciones, y los dispersaban en nuevas obras lejanas unas de otras para zanjar con ello la posibilidad de que se reagrupen y consoliden mas aún su poder "sindicalista". Pese a ello, las autoridades romanas no pudieron evitar que tras años los jefes pedreros consolidaran su poder y sus relaciones, por lo que ante tal contexto, los gobernantes romanos se decidieron por llevar a cabo una persecución y ejecución draconiana de los principales capi pietraioli.

Como he indicado líneas arriba, los historiadores mas importantes que hablan sobre los pueblos prerromanos, indican que entre aquellas naciones los Sabinos se destacaban además de su religiosidad, por su cultura y "civilidad", siendo una muestra de aquello el uso de nombres propios y apellidos (en una estructura tal como la actual) para la identificación de sus miembros, así como por su prolijidad en el trabajo de caminos empedrados. Atendiendo a estas dos condiciones podemos observar que los romanos utilizaron a los Capi pietraioli Sabinos para la construcción de sus extensas redes viales. Siendo aquel el panorama, y ante el poder que los Capi pietraioli Sabinos llegaron a detentar por el desempeño de su trabajo y el principal objetivo del mismo, las autoridades romanas decidieron perseguirlos y eliminar con ello la amenaza que se cernía con los mismo sobre el Imperio. Debido a esto, aquellos Capi pietraioli Sabinos debieron huir de los lugares en los que se encontraban trabajando, para escapar de la muerte segura. Para ese momento, se presume que los mismos ya hacían uso de un sistema de nombres y apellidos, propio de su cultura, y distante del sistema de la Tria Nomine romana; no obstante, al ser perseguidos con sentencia de muerte sobre sí, no tuvieron mas salida que cambiarse de nombres y apellidos, para intentar con ello cambiar de identidad. Como la gran mayoría de estos Capi pietraioli perseguidos eran de origen Sabino, regresaron eventualmente a su región de origen, la Toscana, pero con al menos sus apellidos cambiados. Se dice que gran parte de estos jefes de la construcción de caminos romanos de piedra, tomaron por apellido la palabra latina Petrae derivada del material con el que trabajaban, la piedra. No obstante, con la persecución tuvieron que variar dicho término como apellido, y empezaron a utilizar un término griego parecido Petra que al pasar de los años, finalmente mutó a PERA, logrando así la confusión respecto al significado y real origen del apellido y de las familias y linajes que lo portaban, usualmente ligado por la generalidad de los individuos al fruto (y siendo un apellido de probable origen para alguien que poseía un huerto donde crecía el Peral, o para alguien que realizaba un comercio de dicho fruto), eliminando casi de hecho y prontamente, cualquier posible suspicacia respecto al antiguo oficio de la persona, Capo pietraioli o Jefe picapedrero.

En ese sentido, es que actualmente podemos observar que el apellido PERA se encuentra bastante diseminado, aunque en pequeñas cantidades de entre uno a cinco individuos en las distintas regiones de la actual Italia, con una predominancia media en las regiones de Lazio, Liguria, Sicilia, Lombardia y Piemonte, regiones todas a las cuales se presume que llegaron los Capi Pietraioli desde la supuesta "región matriz", Toscana, y su especial predominancia dentro de la Toscana en las ciudades de Pisa, Lucca, Livorno y Pistoia.

Esta es en suma, la historia que mi colombroño de apellido, el Sr. Gino PERA, me ha referido sobre lo que tras su investigación ha podido él hallar como una posibilidad de origen histórico del apellido PERA, como derivación de la palabra Petra o Pietra -derivación que ya ha sido sugerida por mí en entradas anteriores referidas a la posibilidad que el término PERA devenga de las palabras Piedra (castellano), Pedra (portugués), Pietra (italiano) o Petra (griego)-. En todo caso, esta es una posibilidad mas que alcanzo al lector para que el mismo, según el conocimiento histórico que posea sobre el posible origen de su familia apellidada PERA, pueda encontrar una vía de investigación posible. Como ya he mencionado en anteriores entradas, en cuanto al orígen de un apellido tan poco frencuente y tan peculiar como lo es PERA, no hay nada que sea 100% seguro. Queda entonces en el lector iniciar el tránsito de la búsqueda respecto al probable orígen de su apellido.

 

Blog de la Familia PERA ©2008-2009 (Webmaster y Webeditor)| Crédito: Mario Pera © Copyright | Todos los artículos publicados en el presente Blog han sido escritos por su editor, cualquier consulta comunicarse con el mismo | Licencia de publicación de la información contenida en este blog revisar: Creative Commons. Por lo tanto: 1. Si Ud. desea copiar y utilizar para fines propios o de difusión pública un artículo o una parte de un artículo mostrado en este Blog, sírvase solicitar el permiso y autorización correspondientes al editor, así como a citar debidamente la fuente que está utilizando. 2. Ud. no puede alterar, transformar o crear ningún tipo de información sobre esta obra, o derivada de la información contenida en este Blog sin permiso y autorización del editor de este Blog. 3. Ud. no puede usar la información contenida en este Blog con fines comerciales o económicos. Recuerde que en internet se otorga una alta condena moral a quien roba o plagia los diversos contenidos de Webs y Blogs, en especial, a aquellos protegidos por licencias Creative Commons como este.