jueves, 28 de mayo de 2009

Mayores precisiones sobre la toponímia PERA en Cataluña y Aragón (España) y Portugal

(Imagen Nº 1: tomada de http://www.cprcalahorra.org/alfaro/Histoesp.htm)
(Imagen Nº 2: tomada de http://www.doyma.es/libros/imag/mapa-espana.jpg)
(Imagen Nº 3: tomada de http://www.gencat.cat/catalunya/cas/llengua.htm)

En la presente "entrada" intentaré profundizar en mi tesis respecto al origen de la toponimia PERA tanto en las regiones españolas de Cataluña como Aragón, y en general, en la lengua portuguesa; todo ello atendiendo a mayores precisiones sobre este tema llegadas a mí por una atenta colaboración de un ciudadano chileno de origen español, el Sr. Roberto PERA, y de su amable, muy lúcida y moderna tía española de 92 años -actualmente afincada en Chile-, la Sra. Montserrat PERA.

Para empezar, debo ser honesto en referir que no tenía conocimiento de la existencia de personas con mi mismo apellido paterno, PERA, viviendo en la actual República de Chile. Por ello, ha sido para mí una grata sorpresa tener conocimiento de esta amigable familia con la que comparto el mismo apellido, mas aún debo también precisar, que quizás por un instinto propio de investigador, algo me llevó desde un inicio a suponer que se trataba de personas de origen español, suposición que ulteriormente me fue confirmada. En suma, la duda esencial que me planteaba Roberto se relacionaba al cómo había llegado yo como investigador, a la certeza o en todo caso suposición (pues en esto de los apellidos, yo que los estudio me planteo una regla de oro: "Nunca se puede dar cien por ciento como cierto el origen lingüístico-filológico de un apellido". Más toda regla siempre para confirmarse requiere de una excepción, y esta misma planteada por mí es la siguiente: "Salvo que, se trate de apellidos de origen Patro-Matronímicos, o de apellidos toponímicos") de que la palabra PERA en catalán indica piedra.

Siendo así, paso a explicarme, explayándome mucho más sobre la deducción lógica lingüística que me había llevado a indicar si mal no recuerdo en un par de "entradas" anteriores, que en lengua catalana antigua, en el devenir histórico de dicha lengua (así como en la variante de la propia lengua catalana, conocida como lengua catalana de Aragón, y mas detalladamente en la zona de la provincia de Huesca) la actual palabra PERA hacía referencia histórica a piedra, que debo referir la traducción actual del castellano Piedra al catalán moderno es Pedra. Explicaré dicho tema en particular, tanto para el caso del catalán (hablado en Cataluña) como para el caso del catalán derivado que se habla por ser zona de influencia geográfica, en la provincia de Huesca -Aragón antes referida.

Como es por todos conocido, uno de los mas recordados e importantes discípulos de Jesús de Nazareth, fue Simón Bariona. Este personaje, mas tarde fue re-denominado por el propio Jesús como Simón Pedro. Aquí debemos abrir un poco el espectro y referirnos al acontecimiento que generó dicho re-nombramiento. Es en el Nuevo Testamento de la Biblia judeo-cristiana, mas concretamente en el Evangelio de Mateo 16: 13-17, donde se dice que Jesús expresó ante sus discípulos, lo siguiente: "-¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre? Ellos contestaron: Algunos dicen que Juan el Bautista; otros dicen que Elías, y otros dicen que Jeremías o algún otro profeta". A lo que Jesús replicó: "Y ustedes, ¿quién dicen que soy?". El discípulo Simón Pedro le contestó: "Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios viviente". A lo que Jesús finalmente sentenció: "Dichoso tu Simón (cabe destacar que lo trata aquí al discípulo por su nombre originario), hijo de Jonás, porque ningún hombre te ha mostrado esto, sino mi Padre que está en el cielo. Y yo te digo que tú eres PEDRO, y sobre esta PIEDRA voy a construir mi iglesia; y ni siquiera el poder de la muerte podrá vencerla...". Es así entonces, como el propio Jesús rebautizó nominalmente a su discípulo Simón Bariona, como PEDRO, y lo ungió como la piedra, sobre la que el construiría su iglesia. Jesús así, re-denomina a este discípulo iluminado por el propio Dios, con un nuevo nombre que haga referencia expresa, y enfatizara la labor que tendría aquel discípulo en la posterior historia de la Iglesia Cristiana, y ello denota claramente que el Mesías quería que Simón Bariona, fuese Pedro: la piedra sobre la que construiría la iglesia de su credo, ya que ese era el elemento natural de mayor fortaleza conocido en ese entonces, y que le serviría como base o cimiento a la fe cristiana.

Debo precisar, que en arameo el nombre Pedro se tradujo como Kayfas o Kefa (palabra que fue directamente tomada del término griego "πετρos", en castellano "piedra"); y que posteriormente fue traducido directamente al latín como Petrus. Petrus a su vez es una palabra que indica a través de la utilización del sufijo -us, la pertenencia a la Petra (en castellano, Piedra). En ese sentido, Petrus indica "de la piedra" o "el que pertenece a la piedra" (o múltiples variantes que nos llevan todas a que el personaje que ostenta ese nombre, tiene una relación directa con aquel elemento natural, la piedra).

Mas tarde, con la posterior dominación que ejerció el Imperio Romano sobre el ex territorio que como extensión colonial ocupó la ciudad-estado de Cartago (tras las Guerras Púnicas), en la actual región de Cataluña y en general en casi toda la Península Ibérica, el período de romanización, iniciado en el Siglo III a. C., demarcó la gran influencia que ejerció la lengua oficial del Imperio, el latín, en la zona. Es en el año 218 a. C., con el desembarco de Cneo Cornelio Escipión Calvo en Ampurias, con el objetivo de cortar las fuentes de aprovisionamiento de los ejércitos del cartaginés Aníbal Barca durante la Segunda Guerra Púnica, que los romanos derrotan a las tribus ibéricas y a las tropas cartaginesas, con lo que dicho territorio pasa formalmente a ser parte del Imperio Romano. Es así que se dio inicio al proceso de romanización de dicho territorio, por medio del cual los distintos pueblos peninsulares fueron asimilados paulatinamente por la cultura romana, con la consecuencia final que los mismos fueran declinando sus propias costumbres en pro de las romanas como potencia. El actual territorio que ocupa Cataluña quedó entonces enmarcado en un primer momento dentro de la llamada provincia Hispania Citerior, para luego pasar a formar parte desde el 27 a. C. de la llamada Tarraconense, cuya capital fue la ciudad de Tarraco, en la actualidad denominada Tarragona.

Prontamente, el Imperio Romano fue moldeando dicha zona bajo sus intereses, para lo cual se dio la imposición de una nueva estructura administrativa -la romana- y la implantación de las instituciones propiamente romanas. Se desarrolló una gran red urbana y viaria, proliferaron los sistemas agrícolas basados en la trilogía mediterránea (cereales, viña y olivo), se implantó como ley el Derecho Romano, y como he mencionado antes, se impuso la adopción del idioma latín como lengua oficial.

De esta manera es que llega la palabra latina Petra (en castellano, piedra) y el nombre Petrus (en castellano, Pedro) a dicha zona geográfica, y ambos son implantados al ser términos de la lengua oficial, como palabras oficiales. Obviamente en el devenir histórico de la mezcla de las lenguas íberas que en aquella zona eran habladas en conjunción con el latín se dieron múltiples reciprocidades (una lengua influenció a la otra y viceversa, aunque claro con mayor predominancia del latín por ser la lengua de "los vencedores"). De esta manera pronto surge como variante propia del nombre latino Petrus una traducción a la lengua propia de la zona, el catalán, y pasa a traducirse como Pere, que a su vez surge como un diminutivo por mas ágil pronunciación de Peret. Es de este modo, que el griego πετρos pasa a ser el arameo Kayfas, que luego pasa al latino Petrus, que pasa luego al castellano Pedro, y finalmente al catalán Peret y en última instancia a su diminutivo Pere; todos significando lo mismo, "perteneciente a la Piedra" o "de piedra".

Como se puede apreciar, esto deviene de un breve pero fundamentado estudio filológico lingüístico, y hasta histórico-teológico, respecto al cómo con el tiempo se forman palabras por lenguas históricamente entrelazadas entre sí; así como también cómo estas van mutando, y entre ellas como es este caso en particular, los nombres propios. Si bien debo señalar que hasta el momento no he encontrado ni semi-modernas ni modernas mujeres con el nombre propio PERA; no obstante, se conoce de la utilización del nombre femenino en español Petra, que traducido semánticamente sería Piedra. La única y extranísima referencia a la traducción del nombre latino Petrus al nombre femenino en catalán en la morfología de PERA, es un libro de Francisco Xavier de Villanueva, titulado “Historia antigua de los egipcios, de los asirios, de los babilonios, de los medos, y de los persas, de los macedonios, de los griegos, de los cartagineses y de los romanos”; publicado en 1759. En dicha publicación, se hace referencia al nombre de la esposa de un Cónsul romano destacado en la zona de la Hispania Citerior (mujer cuyo probable origen sea de aquella misma tierra), donde se menciona a la Sra. PERA Caecus. Por lo antes mencionado, tanto en el correlativo desarrollo lingüístico, como la prueba histórica que he hallado, encuentro fundamento suficiente para argumentar que en lengua catalana la traducción del nombre latino Petrus para mujer, fue Petra, y que siendo Pere la traducción de Petrus al catalán, PERA fue la transliteración de PETRA en femenino que por un tema de mas ágil o fácilismo en su fonética, devino finalmente en PERA (ya que la letra T intermedia marca lingüísticamente un corte que "traba" la mas ágil pronunciación de dicha palabra); no olvidemos que muchas veces lo que se busca en el lenguaje es la simplificación del mismo, y por ello en este caso en particular se asimilaron las letras TR o DR en la simple R, y con ello la obtención del dinamismo fonético y mejor cadencia. Cabe destacarse, que hasta la actualidad es posible hallar en la España peninsular el nombre Petra para mujeres, por lo que me hace pensar que PERA es una variante en pro de lograr una mas dinámica fonética del término catalán Pedra, en castellano Piedra. De todas maneras, hay que mencionar que el nombre Petra es bastante inusual, pese a que en la actualidad podemos hallar a una que otra mujer que lo porte, por lo que no debería sernos del todo extraño no hallar en la actualidad mujeres de nombre PERA, puesto que se da el mismo caso con nombres propios en ambos sexos, que no tienen un traspaso al otro sexo. Jamás he sabido de una mujer llamada PEDRA en castellano (como femenino de Pedro), y es porque el nombre Pedro es pues uno en alto grado solo de uso masculino sin feminizantes. Algunos casos se dan así, creo que casi nunca oí de una mujer llamada Miguela, Rodriga, Diega, Gonzala o Marca; así como también es extraño oír de un hombre llamado Gracielo, Mónico, Isabelo, Vanesso o Carolino. No digo que no los haya, pero son en extremo raros.

Ahora, está el tema esencial del por qué en dichas zonas Cataluña y Aragón (concretamente en Huesca) es que se halla la palabra PERA (piedra) como apellido. Ello se debe, a que como expliqué en alguna "entrada" anterior, dichos territorios se encuentran asentados a las faldas de los Pirineos, por lo que la conformación geológica de dicha zona, es la de un terreno rocoso o pedregoso. Al ser dicha la calidad del suelo sobre el que las personas de aquella zona habitaban, como es usual al surgir los apellidos, muchas familias decidieron utilizar la palabra PERA como acortamiento por mas ágil fonética de la palabra Pedra, con definición exacta de piedra. Así en una aldea asentada sobre un terreno pedregoso en dicha zona geográfica, cuyos habitantes catalanoparlantes que normalmente hubieren usado la palabra Pedra para indicar piedra, como ya he mencionado por una mas ágil pronunciación, devinieron en la supresión de la D (letra cortante y seca) y así se decayó en el término PERA, igual sucede con el nombre Petra, (mencionado en los párrafos precedentes) que al ser la letra T una cortante y buscando una pronunciación mas veloz, se suprime dicha letra teniendo nuevamente como conclusión que se devenga en la palabra PERA para indicar de la piedra. Así el apellido PERA sería uno que indique una toponímia menor, tal como los apellidos Torres, Arboleda, Avellaneda, Piedra, Pedregal, Ríos, etc. Quizás un ejemplo muy útil para entender este tema sean los Hipocorísticos, estos son los nombres coloquiales con los que por afecto utilizamos para llamar a una persona, en el caso castellano encontramos que a los llamados José les dicen por estima Pepe, a los Luis les dicen Lucho o a los Humberto les dicen Beto. Y ahora el ejemplo, en catalán a los llamados Joan (en castellano, Juan) les dan el hipocorístico de Jan, donde podemos observar que por lograr una mas ágil fonética, se suprime la letra O -que imprime cierto corte en la fuidez de la pronunciación- para con ello obtener una mejor y mas dinámica cadencia incluso. Nadie puede negar que decir Jan, resulta lingüísticamente mas rápido y facil que decir Joan. Siendo también un ejemplo la supresión de las letras OS en el nombre catalán Josep, que ostenta entre sus múltiples hipocorísticos Jep; como vemos en este caso se suprimieron dos letras siempre en pro de lograr la ágil fonética, de Josep a simplemente Jep. Ambos ejemplos como he mencionado, son de nombres propios en lengua catalana.

Es por ello, que existen como ejemplos toponímicos en esta zona, la villa balear mallorquí de CapdePERA (en castellano, Cabo de Piedra), o en el Bajo Ampurdán la villa La PERA; ambos villorrios se encuentran asentados sobre un terreno pedregoso, rocoso, y he ahí el por qué de su nombre. Lo mismo sucede en Huesca, ciudad de Aragón donde no son pocas las familias que portan el apellido PERA en atención a lo mismo, la toponimia del lugar, que también se asienta sobre un terreno rocoso-pedregoso, que nuevamente incentivó a los ciudadanos hace algunos cientos de años, ha adoptar dicha denominación toponímica como apellido. Y es así, que según mi tesis es muy probable que nada tenga que ver el apellido PERA, con el fruto del árbol del Peral, como usualmente el común de las personas suele atribuirle, para las familias de apellido PERA procedentes de dichas zonas geográficas.

Para mayor información referente a este tema en específico, se puede revisar el siguiente archivo PDF referido a una tesis denominada: "Toponimia del Valle Medio del Ésera (Huesca). Estudio lingüístico y cartografía", en la que se realiza un contundente estudio lingüístico de la toponimia del Valle Medio del Ésera en Huesca, efectuado por el investigador Moisés Selfa Sastre, en cuanto a la composición y tipos de terreno de dicha zona, y en detalle en las páginas Nº187 y Nº188, donde se menciona:

Pág. Nº 187 "Pedrificada... Normalmente, el apelativo pedra 'piedra' es sustituido en el habla de nuestra zona de estudio por PERA, con asimilación del grupo <-dr-> a <-r->".
Pág. Nº 188 "La voz PERA la hemos recogido en todos los casos con el significado de 'piedra' y nunca aplicado al 'ábol frutal cuyos frutos son las peras'. Procede del latín Pêtra 'piedra', con asimilación del grupo -TR- a [r]. Por su parte, el apelativo pereras, derivado de PERA mediante el sufijo colectivo -era, lo hemos anotado con el significado de 'lugar donde hay muchas piedras'. Paralelamente, perereta 'pequeño lugar de piedras' es un diminutivo de PERA". Revisar:

Respecto a la vertiente portuguesa, el tema es un poco mas ambiguo por cuanto a esta lengua pues piedra se traduce como Pedra, entonces como se hizo en el caso catalano-aragonés, por un tema de mas ágil fonética con el tiempo se suprimió la letra D, y devino así en la palabra PERA. No obstante, también se utiliza la palabra PÊRA para designar al fruto del peral. Podemos encontrar toponímia portuguesa en la que se ejemplifica claramente dicha eventualidad como en las villas portuguesas siguientes: Villa de PÊRA, Villa de Armação de PÊRA, Villa de Castanheira de PÊRA, Villa de PÊRA do Moço, aldea de PERAboa y finalmente, la Villa de PÊRA Velha. La complicación consta aquí, en que algunas de estas villas y aldeas refieren a PERA como fruto del árbol del Peral, y otras como una ágil pronunciación por mas fácil fonética de la palabra Pedra sin D intermedia, y que deviene en PERA. Por tanto, aquí se debe estudiar cada caso en particular para atribuirle a la toponímia PERA, un adecuado origen, que bien se deba a la composición del terreno sobre el que se asienta la villa (terreno usualmente pedregoso y por eso el paso de Pedra a PERA), o a que en dicho territorio ha habido un cultivo de la propia fruta PERA y por ello el motivo de dicha toponimia.

En suma, creo que he podido ahondar un poco mas en el presente tema de estudio, esperando haber podido con el mismo, satisfacer la curiosidad sobre un mayor y mejor detalle del cómo es que se relaciona la palabra PERA con el elemento piedra en la vertiente catalano aragonesa (de Huesca). Pero como siempre, debo indicar que este debate queda abierto a cualquier aporte, crítica o consulta que el lector desee, simplemente queda en él dejar su comentario, y pronto verá satisfecho su deseo.

sábado, 25 de abril de 2009

Algunos blasones del apellido Pera

(Imágenes de tres blasones distintos de familias de apellido PERA; tomados de la web: http://www.armoria.info/libro_de_armoria/PERA.html)

Es muy frecuente encontrar en la actualidad, un sinfín de ofrecimientos vía internet respecto al envío (previo pago de una cantidad dineraria normalmente poco módica) del blasón familiar, o lo que popularmente se conoce como el escudo de familia. Hasta hace algunos años, y cuando el internet aún no gozaba del furor que tiene en la actualidad, este servicio también se brindaba en persona; es decir, en tiendas "especializadas" a las que cualquiera podía acudir y con sólo dar unos cuantos billetes y deletrear el apellido propio, en menos de 15 segundos tenía ubicado ya un blasón familiar, incluida la "explicación" de su procedencia, etimología lingüística y personajes célebres que portaron dicho apellido, como si en la mayoría de los casos tuvieren ciertamente algo que ver con la familia adquiriente, cosa normalmente descabellada. Ante tales afirmaciones, pues me resultaba -y aún resulta- bastante risible dicha idea, esto porque obviamente la gran mayoría de aquellos "blasones" que se ofrecen al mejor postor, no son sino únicamente creaciones de alucinados personajes que ven en ello una posibilidad de lucrar, a través del ensalzamiento del sentimiento de egolatría o egocentrismo que el común de las personas suele "encontrar" en el supuesto escudo familiar. En mi opinión, huelga decir que en el 99.999999% (periódico puro) de los casos, dichos escudos nada -absolutamente nada- tienen que ver con la real procedencia del sujeto que lo adquiere. Es una situación tan disparatada como creer que una persona de apellido Smith, Domínguez, Rossi, Dupont, Silva, Kovacs, Van der Meer, Gustavson, Jürgensen, Von Hausen, Papadopoulos, Petrovic o Petrovich, Aleksandrov, etc. acudiesen a solicitar dicho escudo pretendiendo, que el mismo le correponda a todos quienes portan ese apellido en el mundo. Obviamente, en lo que concierne a cada apellido que he mencionado (perteneciente a varias culturas del Occidente Europeo) estos son tan comunes, que si bien dicho apellido lo podría estar utilizando efectivamente aquel cuya familia goza desde antaño (o desde épocas mas modernas) de dicho blasón, también lo podría estar usurpando una persona que nada tiene que ver (en lo absoluto) con aquella familia que lo porta, sino que por una mera coincidencia ostentan el mismo apellido. Ello sin mencionar además, la gran cantidad de blasones que cual actual "delivery" fueron mandados a hacer por los burgueses con ánimos de ascensión social, tanto en épocas post Edad Media, como en los tiempos modernos. Tras todo ello, solo podemos ver que una cosa es cierta, dichos negocios que ofrecen otorgar al cliente el escudo de su apellido, y una breve y concisa explicación del surgimiento histórico filológico el mismo, son a mi entender una completa patraña, de cabo a rabo una total mentira, cuyo único afán es el lucro indiscriminado apelando a ese "ego" que todos sentimos, al intentar ensalzar nuestros verdaderos orígenes, que la mayoría -como los míos- son siempre de procedencia "clase trabajadora". En mi caso en particular, he podido hallar dos blasones del apellido PERA, uno de procedencia pseudo española, y otro de origen pseudo italiano. A mi parecer, de mas está mencionar que con solo verlos me reí, no únicamente por la opinión que aquí estoy virtiendo, sino además porque habiendo estudiado digamos que bastante a fondo -en los últimos 10 años de mi vida- los orígenes ancestrales de mi familia paterna, así como el posible orígen histórico lingüístico de mi apellido (PERA) en lo que a mi rama concierne, me consta de primera mano que mi familia, al menos desde el año 1700 en adelante, nunca tuvieron un blasón o escudo familiar; se trató de una simple familia cuyo sustento siempre fue el comercio de ultramar; y en ello, se basó toda su "hidalguía", en vivir de su trabajo sin hacerse de nada que no le fuera suyo por propio derecho y por trabajo realizado, nunca hubo Condes, Condesas, Marqueses, Duques u otros Títulos nobiliarios, al menos que yo sepa. Mi familia es entonces, de la mas pura raigambre popular; y sé que algunas tías y tías-abuelas se escandalizarán al leer esto, más es la cruda realidad, no todos somos de la nobleza como la gran mayoría de personas pretende creer, juego al que apelan aquellas webs que venden blasones inexistentes o que no le pertenecen a sus adquirientes.
Tampoco es que quiera aquí menospreciar a aquellos que movidos por el deseo de tener un documento que refrende su "pedigree", compraron o fabricaron su propio blasón, no. Cada uno es libre de hacer lo que mejor le plazca en ese aspecto, y en casi todos creo; pero en cuanto a ello sí debo decir que personalmente juzgo aquel acto como uno de menosprecio y otorgamiento de poca valía al verdadero origen familiar. Obviamente, todos quisieramos descender de cuna noble, con archifamosos personajes que nos hayan legado un apellido de rancio abolengo y reconocida estirpe, todo ello porque el ser humano siempre quiere ensalzar sus orígenes, y en ese objeto tergiversamos algunas cuantas verdades incómodas y las retocamos, para que sean socialmente aceptables, y ser así, a los ojos de los demás, la mejor familia que se pueda ser socialmente. Ese es un deseo tan natural en los seres humanos, que es innegable y por lo mismo tal ves hasta justificable. Si te sientes bien observando un blasón familiar comprado o hecho "Prêt-à-porter" (en la actualidad gracias al internet y en pleno delivery), quiénes somos nosotros para objetarlo; así tengamos la plena convicción que dicho blasón aún siendo cierto que existe y consta inscrito en la Real Maestranza correspondiente, no pertenece a la familia que lo ubica tras un vidrio protector en medio del muro de su sala, donde mejor se luce ante los invitados ocasionales de la familia. En ese sentido, cada uno es libre de ubicar dicho blasón como un "adorno más" de la casa, o como "el adorno" de la casa y la familia. En suma, ya corresponde a cada cual darle valor o no a aquello que fácilmente se adquiere, sea en una tienda en un mall concurrido, o en una página web muy visitada. O quizás al blasón propio que por siglos la familia atesora, estoy seguro, en la mínima cantidad de casos. Yo particularmente no he conocido ninguno de este último tipo.

Pasando al ámbito científico, dentro de la ciencia heráldica, que encierra el estudio profesional de las armas o armerías y cuyo principal desarrollo se dio en épocas de la Edad Media en toda Europa, uno de los elementos mas investigados es el blasón. El origen histórico etimológico de dicha palabra aún es incierto, puesto que los lingüísticas debaten respecto a un probable origen ya sea de la lengua franconia: blasjan (en castellano, antorcha o tor encendida), o del latín blasus (en castellano, arma de guerra). Teniendo en consideración ambas definiciones, particularmente me inclino por la segunda, ello en virtud de la mayor similitud lingüísitica, así como de la mayor cercanía en cuanto al concepto que encierra dicho término. En ese sentido, la acción de blasonar, es aquella por la que se describe la armería utilizando las reglas establecidas por la ciencia de la heráldica, sea ello de manera oral, o preferiblemente escrita. No obstante las correspondencias, aún existen ciertas diferencias entre las armas y el escudo dentro de la heráldica. Las armas se refieren al conjunto de emblemas o símbolos que se ubican en un escudo, deben ser posibles de describirse y expresan las características de quien lo porta, por lo que a través de las mismas se tiene que poder identificar heráldicamente a su dueño. Mientras que el escudo, es aquel elemento primordial dentro de la armería en base al cual se soporta a esta última. Así, los escudos representan a una o mas armas, incluso existen escudos que denotan la unión matrimonial a través de mostrar en conjunción las armas de cada familia.

Dentro de la amplia cantidad de escudos, existen los llamados escudos de familia (también los hay de ciudades, provincias, comunidades, naciones, países, etc.) que hacen alusión a la conjunción tan interesante de otorgarle a una familia por algún acontecimiento en particular o circunstancia especial, un escudo de armas con la característica esencial de ser hereditario. A su vez, los escudos de familia se dividen en:

a. Por sucesión: aquellos heredados sin expresar ninguna variación en su morfología, y que le devienen al sujeto como un activo mas de la herencia que le sea otorgada.

b. Por alianza: aquellos conformados por la unión entre varias familias portadoras de escudos propios, y que al enlazarse matrimonialmente, únen a su vez sus blasones para otorgarle un mayor peso a quien lo porte.

c. Por sustitución: aquellos que actuando bajo las reglas de un contrato o autorización legal correspondiente, se permite generar cambios verbi gratia emblemas, en el escudo adoptado.

d. Por conmemoración y recargo: aquellos en los que legalmente se efectúa alguna añadidura de un elemento extra al escudo heredado familiarmente; elemento añadido que a su vez puede hacer referencia a alguna nueva condición que enaltece la nobleza de la persona.

Asimismo, existen múltiples formas de escudos. Las mas usuales son:

a. Escudo francés antiguo: aquel que tiene la punta inferior en forma de ojiva, y flancos redondeados a la altura de la mitad de los mismos.

b. Escudo francés moderno: aquel con forma de cuadrilátero, de tipo estandarte pero con los ángulos inferiores redondeados con un cuarto de círculo. Igualmente, la punta inferior se conforma por la unión de dos cuartos de círculo.

c. Escudo suizo: aquel que muestra tres puntas en la parte superior.

d. Escudo inglés: aquel que es angulado con la linea superior prolongada en sus dos extremos.

e. Escudo italiano: aquel cuya forma representa la cabeza de un equino visto de frente.

f. Escudo español, portugués o flamenco (de Flandes): aquel cuyo borde inferior es redondeado.

(Fuente de ambas divisiones por características: Wikipedia)


En cuanto a los colores utilizados, estos en términos heráldicos son denominados "esmaltes". Existen dos esmaltes ligados a los metales: el oro y la plata; y a su vez existen cinco esmaltes ligados a colores comúnes: gules (rojo intenso; cuya etimología viene del francés gueule, en castellano "fauces" y esto por la similitud con el color rojizo del interior de las fauces de los animales. Su representanción en escudos en b/n es de rayas verticales paralelas); azur (azul intenso; cuya etimología viene del francés azur, en castellano "azur mar", aunque puede que devenga del término árabigo lazur que indica "color azul". Su representación en escudos en b/n es de rayas horizontales paralelas); sable (negro intenso; cuya etimología viene del alemán zobel, en castellano "marta negra o cibelina". Su representación en escudos en b/n es un entramado de rayas horizontales y verticales); sinople (verde intenso, cuya etimología se dice deviene de una tierra fangosa de color verdoso traida a Europa de la ciudad de Sinope - Asia Menor. Su representación en escudos en b/n son líneas diagonales que bajan de derecha a izquierda); púrpura (violáceo oscuro, es poco utilizado en la heráldica común pero sí entre la heráldica de los monarcas quienes lo vinculan con el color usado por los emperadores del Imperio Romano. Su representación en escudos en b/n son líneas diagonales que bajan de derecha a izquierda). A su vez, existen dos forros: Armiños y Contrarmiños (en heráldica se representa al armiño como un fondo blanco con "colillas" negras; mientras que el contraarmiño es su negativo; un fondo negro con colitas blancas); y Veros ordinarios, Contraveros, Veros en Punta o Veros en Ondas (en heráldica se representa a los veros ordinarios como copas, o campanas pequeñas alternadamente en seis filas de plata, y azur; a los contraveros cuando las bases de las campanas son tangentes las de metal a las de metal, y las de color a las de color; los veros en punta si están colocados en líneas perpendiculares, unos a otros, de suerte que la punta de uno, remate con la base de otro; y veros en ondas si las formas de los veros en sí, son redondeadas en vez de angulosas).

Las figuras que pueden contener los escudos, se dividen en dos: heráldicas y naturales. Las figuras heráldicas son aquellas que manifiestan formas geométricas, limitadas al trazo por líneas geométricas que las separan del campo y que a veces usan efectos de relieves. Tienen un lugar fijo dentro del escudo, y se extienden normalmente hasta el borde de la región que ocupan, no siendo figurativas. Algunas figuras herádicas más usadas son las siguientes: la faja, el palo, la banda, la barra, el jefe, la campaña, la cruz, el sotuer, la perla, la pila, la punta, el calzado, la capa, la bordura, el franco-cuartel, el cantón, el jirón, los gemelos, el triángulo, la vergeta, el escusón en el corazón (o en el abismo), la orla y el lambel. Las figuras heráldicas naturales por el contrario, están referidas a cualquier figura de la realidad o del imaginario que normalmente son representadas en base a alguna sugerencia particular del apellido que la ubica. Algunas de las figuras naturales mas usadas son: astros, cuadrúpedos, aves, insectos, frutas, figuras humanas (o partes del cuerpo humano), figuras artificiales o creadas por el hombre (castillos, cadenas, torres, puentes, etc.), y figuras quiméricas (dragones, grifos, unicornios, etc.).

Luego de contar con esta breve descripción, puedo pasar a explicar algunos escudos que hacen referencia a una supuesta creación y utilización por parte de personas que ostentaban el apellido PERA en España. Pasamos a blasonar:

En el blasón Nº1, se ve claramente que por su morfología se trata de un escudo de origen español, portugués o flamenco. El mismo se encuentra esmaltado con color Gules (rojo intenso) y dentro de la ciencia heráldica es claro símbolo de fortaleza, triunfo, valentía, magnificencia, aristocracia y astucia de quien lo porta; ello según refieren diversos tratados sobre heráldica. Ahora bien, dicho escudo goza además de un último elemento -sin duda el más trascendente-, y este es el situar tres PERAS, ubicada una en el flanco diestro y otra en el flanco siniestro, y finalmente una tercera PERA ubicada en el punto conocido como "ombligo" del escudo (abajo al medio). Todas estas son meras referencias de posicionamiento de los elementos principales del escudo familiar; el cual utiliza una de las llamadas "figuras naturales" (la PERA) como referencia extrema o máxima de identificación clara y precisa del escudo con la familia que lo porta. Un elemento final pero no por ello menos importante, es el color de las PERAS, las cuales son esmaltadas con el esmalte oro (también conocido como esmalte sol o topacio), el haber utilizado este color (poco usual en la naturaleza para el fruto del árbol del peral, la PERA, que usualmente se mantiene con algún matiz dentro del color verde) hace referencia a la nobleza (remarcando el tema aristocrático de la familia que lo portó), la magnanimidad (remarcando el tema de la magnificencia de la familia que lo usó), la riqueza económica, el poder, la luz, la perseverancia y el conocimiento y sabiduría en las decisiones tomadas; nuevamente, todas estas son características dadas a denotar según explican los diversos tratados que manejan el tema de significancia heráldica de los elementos utilizados.

En suma, referente a este primer escudo heráldico, podemos indicar que probablemente fue utilizado por alguna familia de apellido PERA y de origen español, portugués o flamenco (esta última opción quizás menos probable), que a través de las características esenciales de su escudo familiar quisieron dar a entender a los estudiosos del tema, y público en general, que se trataba de una familia que ensalzaba en sí, los elementos de la fortaleza, valentía, magnificencia, aristocracia y astucia; y que intentaba a través de la perseverancia, la sabiduría, el conocimiento, el poder y la prosperidad económica, lograr siempre la luz del triunfo.

En cuanto al blasón Nº2, se ve claramente que por su morfología de trata de un escudo de origen francés antiguo. El mismo se encuentra esmaltado con color sinople (verde intenso) y dentro de la ciencia heráldica es claro símbolo de esperanza y fe, amistad, voluntad de servicio y respeto; ello según refieren diversos tratados sobre heráldica. La utilización de este tipo de color en este escudo familiar, hace presumir su modernidad, ya que según indican los estudiosos, el color sinople o verde intenso tuvo una utilización ulterior al momento del descubrimiento del cómo obtener (a través de la mezcla de otros colores) dicho color. Ahora bien, dicho escudo goza además de un elemento importante, que es una bordura de ocho piezas de en sinople. El escudo remata con la utilización de una "figura natural" (la PERA) que nuevamente hace referencia directa y específica al apellido de la familia que lo portaba, ofrecida en sinople haciendo quizás mas clara referencia al color mas usual del fruto del peral. Se dice que este escudo familiar perteneció a los PERA según indica en su obra "Tractac d'Armoria" de 1638, el reconocido investigador herádico catalán Jaume Ramon Vila.

En suma, referente a este segundo escudo heráldico, podemos indicar que probablemente fue utilizado por alguna familia de apellido PERA y de origen quizás catalano-aragonés (con influencia francesa), que a través de sus características esenciales quisieron dar a entender a los estudiosos del tema, y público en general, que se trataba de una familia que ensalzaba en sí, los elementos de la esperanza, la fe (probablemente cristiana católica), una severa conciencia del valor de la amistad, una gran voluntad de servicio y respeto a las tradiciones. Asimismo, la utilizacion de borduras casi siempre denotaban una profunda fe religiosa.

Finalmente, en el blasón Nº3, se ve claramente que por su morfología se trata de un escudo también de origen francés antiguo. El mismo se encuentra esmaltado con color Azur (azul intenso) y dentro de la ciencia heráldica es claro símbolo de justicia (equidad), precaución, verdad, lealtad, compasión y belleza; ello según refieren diversos tratados sobre heráldica. Ahora bien, dicho escudo goza además de un último elemento -sin duda el más trascendente y repetido en el escudo Nº1-, y este es el situar tres PERAS, ubicada una en el flanco diestro y otra en el flanco siniestro, y finalmente una tercera PERA ubicada en el punto conocido como "ombligo" del escudo (abajo al medio). Todas estas son meras referencias de posicionamiento de los elementos principales del escudo familiar; el cual utiliza una de las llamadas "figuras naturales" (la PERA) como referencia extrema o máxima de identificación clara y precisa del escudo con la familia que lo porta. Debido a que es un escudo tallado en piedra no se puede apreciar si es que los elementos naturales que porta el escudo, las PERAS, llevaban algún esmalte que indicase algo más.

Se trata este último blasón, de uno fotografiado por el investigador heráldico José María Alós i de Dou, y descrito en su libro "La Heráldica en la Parroquial Basílica de Santa María del Mar"; Barcelona, 1925. Se hace referencia a que dicho blasón catalán perteneció a Bonnatus de Petra, y el mismo se encuentra tallado en piedra en la Iglesia de Santa María del Mar, probablemente su año de esculpido date de 1342. Es interesante resaltar además del blasón -objeto primero de esta "entrada"-, que siendo un poco mas minuciosos podemos ver que este escudo que muestra como elemento primordial a tres PERAS, perteneció comprobadamente al Sr. Bonnatus de Petra, de origen catalán, con lo que se reafirma la relación lingüística afirmada por mí en anteriores "entradas", respecto a la relación en lengua catalana y latín y la derivación directa posterior según mi planteamiento, como sigue a continuación: Petrus (latín) > Petra (lazo intermedio) > PERA (catalán)= piedra (en castellano).

Además de estos tres blasones, he encontrado referencia a otros blasones hallados por diversos investigadores heráldicos, la gran mayoría de origen catalán, y que reflejan una o mas PERAS como signo distintivo de sí, al ser aquel el apellido de la familia. Estos son:

- Blasón de plata, con una PERA tijada, de sinople; con bordura de ocho piezas de lo mismo. Encontrado por Jaume Ramon Vila, descrito en el libro antes citado.

- Blasón de plata, con una PERA de sinople; con bordura componada de dieciséis piezas: ocho de sinople y ocho de plata. Encontrado por Pedro Mártir Rigalt i Fargas, descrito en su libro "Tratado de Nobleza".

- Blasón de plata, con una PERA de sinople; con bordura componada de lo mismo. Encontrado por Francisco Alós i de Dou, descrito en la Revista: "Hidalguía", con el titulo "Armorial Catalán".

- Blasón de plata, tres PERAS tijadas y hojadas de sinople. Encontrado por Phillipe Lazerme, descrito en su libro "Noblese Catalana, La Roche-Sur-Yon"; Francia, 1976.

- Un chevron acompañado de tres PERAS. Este consta como sello del Sr. Bonanat PERA, quien ocupaba el cargo de Procurador en Cataluña, hacia el año de 1445. Encontrado por Ferran de Segarra, descrito en su libro "Sigilografia Catalana".

- Blasón de plata, con una PERA de sinople. Este fue un blasón de un linaje de infanzones aragoneses, afincada situados en la localidad de Banastón (Huesca), en el año de 1626, esto según datos proporcionados por la Real Audiencia de Aragón. Dicha familia tuvo ramas en los pueblos aragoneses de Aínsa y Boltaña (ambos ubicados en Huesca). Encontrado por Vicente de Cárdenas y Vicent, descrito en su libro "Repertorio de Blasones de la Comunidad Hispánica"; Madrid, 1966.

En suma, ha sido mi anhelo con esta "entrada" el poder ofrecer al lector una idea general de algunos de los escudos familiares o blasones de algunas familias -sobretodo de origen catalán-, sin ser mi deseo en ningún sentido pretender afirmar que estos blasones pertenezcan a todas las familias que portan el apellido PERA, menos a la mía, así sean de comprobada raigambre catalana o aragonesa. Ya queda, como siempre apelo, al deseo que cada uno tenga por desenrollar mas la madeja intrincada que es nuestro origen personal, y logre con ello la certeza de comprobar que determinado blasón perteneció a su familia.


lunes, 5 de enero de 2009

Una historia muy antigua que habla sobre origenes arcaicos.

(Mapa de los principales asentamientos Sabinos -señalados en rojo- de la Italia Prerromana
Fuente: Wikipedia)

En la presente "entrada", abordaré una historia extra familiar relativa a los origenes del apellido PERA y su creación histórico-filológica-lingüística, llegada a mí a través de una persona que ostenta mi mismo apellido, pero con la cual no tengo hasta ahora, una comprobada parentela, el Sr. Gino PERA , natural de la ciudad de Pescina en Abruzzo-Italia.

Esta es una historia familiar que se ha transmitido por varias generaciones en la familia del mencionado personaje, la misma refiere que el apellido PERA tiene un origen muy antiguo, procedente presumiblemente de la nación Sabina, la que en junto con los pueblos etrusco, ecuo, hérnico, samnita, ligur y latino habitaron el territorio que posteriormente conformaría el Imperio Romano. El origen y la historia de este antiguo pueblo, no son factibles de determinación a ciencia cierta, puesto que dada la antiguedad del mismo, no existen registros escritos que nos hablen fehacientemente de ello; mas lo que se presume, es que al consolidarse la República Romana, los Sabinos se asimilaron prontamente a la nueva mega cultura, llegando a ser considerados legalmente como ciudadanos de Roma siglos después. Básicamente, los Sabinos eran un pueblo ganadero que habitaba las colinas cercanas a la llamada Cittá eterna en el antiguo Lacio. Este pueblo se ubicó al oeste de los Montes Apeninos, ocupando toda la ribera este del río Nera, y a ambos lados del río Velino, hasta llegar al famoso río Tíber y el río Aniene en el sur. Se cree que posiblemente los también antiguos pueblos marsis, marrucinos (marruquinos) y vestinos eran de origen Sabino, por lo que en la actualidad a este conjunto de pueblos se les denomina sabélicos.

El origen histórico de este arcaico pueblo es a su vez controvertido, personajes de renombre como Mestrio Plutarco (historiador griego) indica que los Sabinos procedían de Laconia en la Grecia antigua, cuya ciudad principal fue Esparta, siendo debido a esta conjetura, que el citado historiador denominaba a este pueblo como los lacedemonios. Asimismo, Dionisio de Halicarnaso (historiador griego de inicios de la era cristiana) refirió que la tribu Sabina constituía una rama del pueblo umbro, ya que hallaba entre ambas naciones muchas similitudes, sobre todo en el ámbito religioso-cultural, siendo la mas importante aquella que indica que las dos estirpes veneraban a una deidad común: Sancus. Otro tópico de semejanza básico era su lengua, donde ambas tribus compartían un origen lingüístico probablemente común, la lengua osca, a pesar que no se puede determinar fehacientemente la procedencia del mismo.

Sin embargo, quizás la voz de mas credibilidad respecto a este tema, es la del historiador romano Marcus Porcio Catón conocido como Catón el viejo, primer historiador en prosa latina y primer autor de una íntegra historia de Italia en idioma latín, quien refiere en su obra que el término Sabino deriva de la palabra Sabus, cuya definición refiere "hijo de Sancus" (nombre del dios principal de este pueblo), así como que el núcleo originario del pueblo Sabino, se encontraba cerca de una antigua ciudad italiana asentada en el actual Abruzzo, llamada Amiternum (referida en la Eneida, y ciudad natal del archifamoso Poncio Pilato), dicha ciudad vecina sería Testrina. Es luego del fin de las Guerras Samnitas, que los romanos conquistan la ciudad de Amiternum, en el año 293 a.C.; tiempo después, cuando la República Romana le concedió el llamado plenum ius civitates (derecho a la ciudadanía romana) al pueblo Sabino, se incluyó a la ciudad de Amiternum como Praefectura (prefectura romana), llegando después a ser elevada a la calidad de Municipium optimo iure (Municipio romano por derecho), siendo adscrita a la Tribu Quirina. Es importante señalar, que una característica fundamental del pueblo Sabino y su cultura, fue el desarrollar una importante cantidad de obras arquitectónicas (termas, acueductos, anfiteatros, esculturas y principalmente caminos), con la utilización de técnicas de edificación bastante avanzadas para su época, destacándose esencialmente por la construcción de una compleja red de caminos asfaltados (conocidas luego como calzadas romanas), la misma que los comunicaba con Roma y con prácticamente todas las ciudades (grandes y pequeñas) del territorio vecino. De la Amiternum partían así la Via Claudia Nova, y las famosas Via Aemilia, Via Flaminia, dos ramificaciones de la Via Salaria, llamada así porque era la calzada por la cual los sabinos transportaban la sal, elemento indispensable en casi todas las culturas, hacia el río Tiber, y la Via Salaria-Picena. Incluso algunos estudiosos de la era prerromana, indican que este sendero y el comercio de sal que se hacía posible gracias al mismo, estuvieron íntimamente ligados a la fundación de Roma, lo que se corrobora a través de la existencia actual de restos de algunas secciones de esta calzada.

Respecto a la tribu Sabina y sus costumbres poco es lo certeramente comprobado, los historiadores mas diversos, griegos y romanos les atribuyen diversas características, algunos creen que eran un pueblo en extremo religioso y culto (y que incluso su propio influjo religioso luego repercutió en las deidades romanas y el culto a las mismas), otros no obstante los sindican como un pueblo guerrero y sin educación aunque moralmente "puros" (como indica el célebre historiador romano Tito Livio en su obra "Historia de Roma desde su fundación"). Hay quienes incluso han dicho que la institución romana de la Tria Nomine (sistema de apellidación romano), halla su base en una vieja costumbre Sabina de otorgar a cada persona un nombre propio y un apellido, por lo que los Sabinos de ser cierta esta suposición, serían el primer pueblo europeo occidental en utilizar un sistema de denominación e identificación de los sujetos tal como lo conocemos en la actualidad, en el que se le impone a todo recién nacido, un nombre de pila y un apellido indicativo de la familia a la que pertenece.

La "leyenda del rapto de las sabinas" nos ofrece una perfecta muestra de la en alto grado estrecha relación que tuvieron los pueblos Sabino y romano, dicha leyenda expresa que para poblar Roma, los romanos debieron raptar mujeres de la tribu vecina, los Sabinos, mas cuando estos quisieron entrar en guerra con los romanos, las mujeres Sabinas raptadas les hicieron desistir, y finalmente todo se zanjó con un banquete de reconciliación, llegando a tal punto de unidad, que el Rey de Sabinia, Tito Tácio, y el Rey de Roma, Rómulo, a partir de dicho acontecimiento gobernaron como una diarquía en Roma hasta la muerte del primero. Romanos y Sabinos tenían muchas cosas en común, lo que generó una alianza que se hizo con el paso del tiempo indisoluble, y que se vio sellada con un comercio activo al encontrarse ambos pueblos interconectados por la ya citada Vía Salaria, la cual unía a Roma con la mas importante población Sabina instalada en la antigua ciudad de Reate, actualmente identificada como Rieti. Así vemos que desde la fundación de la ciudad capital del mas poderoso imperio que el mundo occidental a visto, el Imperio Romano, la tribu Sabina nombró a tres reyes que gobernarían alternándose con los etruscos la llamada Monarquía Romana, hasta que finalmente, el último Rey etrusco Tarquinio el Soberbio, fue depuesto por los romanos quienes instauraron así el periodo conocido como la República Romana.

Ya en tiempos de la República, los Sabinos continuaron teniendo problemas diversos con los latinos, respecto a la supremacía en el gobierno de Roma, incluso se ha descrito que en el año 504 a.C., uno de los clanes Sabinos mas importantes, dirigidos por Atta Clausus, emigraron a Roma descontentos por la política interna Sabina, y recibieron la ciudadanía romana con lo que formaron una de las dinastías mas importantes en la política romana, la gens Claudius. En el año 290 a. C., después de doscientos años en los que hay un vacío histórico referido al pueblo Sabino, éstos reaparecen en la escena romana, cuando al final de la tercera guerra samnita, el Cónsul romano Manio Curio Dentato conquistó las regiones Sabinas que aún permanecían autónomas respecto a la autoridad en Roma. Luego de dicha guerra, muchos prisioneros fueron vendidos como soldados, mientras a otros con mucha mas suerte les otorgaron la ciudadanía romana, pero sin derecho al sufragio. Aquellas ciudades Sabinas que habían permanecido independientes, fueron rápidamente subordinadas. Es recién en el año 268 a. C., que a dichos ciudadanos romanos de origen Sabino se les otorga el derecho de sufragio, con lo que fueron incluidos en la tribu sergia y pasaron a ser ciudadanos romanos plenos. Es así que progresivamente la tribu Sabina desapareció como pueblo autónomo, tal es así que cuando tuvo lugar la denominada Guerra Social (91-88 a.C.), la misma que fue un conflicto armado al estilo de una sublevación que tuvo lugar entre la República Romana y los pueblos italianos aliados de la misma, ello debido a la promulgación de la Lex Licinia Mucia por la que Roma decretó el retiro de la ciudadanía romana a todos sus aliados italianos que la hubieran obtenido de manera fraudulenta, y en la que participaron de esta revuelta los pueblos piceno, lucano, marso, samnita y apulio, a los que luego se les unirían los etruscos y umbros, declarándose todos estos como independientes de la República Romana, pasando a constituir una nueva República a la cual llamaron Italia, los Sabinos no actuaron. Se dice que para aquella época los Sabinos estaban a tal punto asimilados a los romanos, que no apoyaron en ningún sentido a los rebeldes, y se mantuvieron como aliados de los romanos incluso frente a las presiones por adoptar una posición contraria. Pese a la derrota final de los insurgentes, los mismos lograron su objetivo cuando tras constituir un propio Senado, se dictaron tres leyes que otorgarían la ciudadanía romana a los itálicos y que serían luego reconocidas como válidas por el Senado Romano, estas son: la Ley Julia, la Ley Plautia-Papiria y la Ley Pompeya. Finalmente, tras aquella muestra de respeto y unidad con Roma, el territorio Sabino pasó a ser incluido por el Emperador César Augusto (el mas importante de los emperadores romanos) en la cuarta región del territorio romano, después pasaría a ser parte de la Provincia de Valeria, y más tarde aquella provincia sería incorporada a la región de Picenum.

Luego de esta breve explicación sobre la cultura y nación Sabina y su posterior influjo tanto en la fundación de Roma como Monarquía, así como República, y la unión final con la misma, paso a indicar lo que refiere a la unión y origen del apellido PERA con los Sabinos. El Sr. Gino PERA indica que tras su investigación genealógica-filológica-histórica familiar, ha tenido como resultado que PERA es un apellido que históricamente debe su origen a los constructores Sabinos de calzadas romanas llamados Pietraioli. Los Pietraioli, eran aquellos trabajadores de la piedra que edificaron el intrincado sistema o red de caminos de la época prerromana, y con la posterior ascención al poder de Roma como ciudad preponderante en dicho territorio, la construcción de las mas famosas Vias romanas que comunicaban a la capital de la Monarquía-República-Imperio, con las demás ciudades y pueblos asentados en la península itálica. Debido a la gran maestría que habían demostrado los Sabinos en la construcción y empedrado de lo que ahora podríamos considerar "carreteras" (demostrada en la gran cantidad de obras que se podían apreciar en su territorio desde tiempos inmemoriables), es que los romanos ya en el poder vieron la importancia de dotar a su naciente imperio de una red viaria capaz de permitir a su ejército la conquista y dominación pronta de los territorios vecinos, ya que gracias a dicha red los mismos se podían movilizar en masa y con una rapidez nunca vista hasta entonces. Asimismo, estas calzadas de largos kilómetros, jugaron un rol fundamental en el aspecto económico y social, ya que el transporte de mercancías se agilizó inmediatamente, así como se permitió la difusión y expansión de la nueva cultura imperante, con la consecuente romanización de los territorios aledaños.

Cuando los romanos observaron la gran ineficacia de su sistema defensivo respecto de los ataques de las tribus bárbaras y en especial de los Galos, ello debido principalmente a la lentitud en el movimiento de su tropas por los antiguos caminos, vieron la necesidad de una mejor defensa, que les permitiese además hacer realidad su deseo de expansión y hegemonía sobre toda Italia. Estos fueron los motivos que en suma, convencieron a una República Romana todavía frágil y amenazada desde el exterior, para establecer una red de caminos que se adaptase a sus necesidades de sólidas vías empedradas y postas, que como venas de un cuerpo humano, le sirvieran a Roma para defenderse y expandir su poderío. Es así que vieron la prolijidad con la que el pueblo Sabino había construido sus principales calzadas (obras de infraestructura cívica y monumentos), las mismas que luego de asentadas eran "selladas" a través de un empedramiento, el cual era efectuado por expertos Sabinos de la construcción y talla en piedra. Como ya he mencionado, a aquellos maestros se les denominó pietraioli, que se podría traducir al español como trabajadores de la piedra o "pedreros".

Según cuenta la historia, debido a la gran importancia que cobró la construcción de estas extensas vías terrestres, que le permitían a Roma mantenerse y consolidarse como la potencia dominante en la zona por la agilidad que las mismas le daban a Roma en cuanto al traslado de los informantes (quienes facilitaban la comunicación y paso de la información) así como de las mercancías, los pietraioli adquirieron con el paso del tiempo una posición preponderante puesto que Roma dependía tanto de sus políticos y militares, como de sus "hacedores de caminos" para la consecución de sus fines y anhelos de dominación. Dicha situación acarreó que luego de un tiempo los gobernantes romanos vieren el poder que habían adquirido los Capi pietraioli (en castellano, jefes pedreros), por lo que no permitieron que se crearan grupos articulados de los mismos (al estilo actual de los sindicatos) y paulatinamente y tras acabar cada porción de camino asignada, reubicaban a los Capi pietraioli en funciones, y los dispersaban en nuevas obras lejanas unas de otras para zanjar con ello la posibilidad de que se reagrupen y consoliden mas aún su poder "sindicalista". Pese a ello, las autoridades romanas no pudieron evitar que tras años los jefes pedreros consolidaran su poder y sus relaciones, por lo que ante tal contexto, los gobernantes romanos se decidieron por llevar a cabo una persecución y ejecución draconiana de los principales capi pietraioli.

Como he indicado líneas arriba, los historiadores mas importantes que hablan sobre los pueblos prerromanos, indican que entre aquellas naciones los Sabinos se destacaban además de su religiosidad, por su cultura y "civilidad", siendo una muestra de aquello el uso de nombres propios y apellidos (en una estructura tal como la actual) para la identificación de sus miembros, así como por su prolijidad en el trabajo de caminos empedrados. Atendiendo a estas dos condiciones podemos observar que los romanos utilizaron a los Capi pietraioli Sabinos para la construcción de sus extensas redes viales. Siendo aquel el panorama, y ante el poder que los Capi pietraioli Sabinos llegaron a detentar por el desempeño de su trabajo y el principal objetivo del mismo, las autoridades romanas decidieron perseguirlos y eliminar con ello la amenaza que se cernía con los mismo sobre el Imperio. Debido a esto, aquellos Capi pietraioli Sabinos debieron huir de los lugares en los que se encontraban trabajando, para escapar de la muerte segura. Para ese momento, se presume que los mismos ya hacían uso de un sistema de nombres y apellidos, propio de su cultura, y distante del sistema de la Tria Nomine romana; no obstante, al ser perseguidos con sentencia de muerte sobre sí, no tuvieron mas salida que cambiarse de nombres y apellidos, para intentar con ello cambiar de identidad. Como la gran mayoría de estos Capi pietraioli perseguidos eran de origen Sabino, regresaron eventualmente a su región de origen, la Toscana, pero con al menos sus apellidos cambiados. Se dice que gran parte de estos jefes de la construcción de caminos romanos de piedra, tomaron por apellido la palabra latina Petrae derivada del material con el que trabajaban, la piedra. No obstante, con la persecución tuvieron que variar dicho término como apellido, y empezaron a utilizar un término griego parecido Petra que al pasar de los años, finalmente mutó a PERA, logrando así la confusión respecto al significado y real origen del apellido y de las familias y linajes que lo portaban, usualmente ligado por la generalidad de los individuos al fruto (y siendo un apellido de probable origen para alguien que poseía un huerto donde crecía el Peral, o para alguien que realizaba un comercio de dicho fruto), eliminando casi de hecho y prontamente, cualquier posible suspicacia respecto al antiguo oficio de la persona, Capo pietraioli o Jefe picapedrero.

En ese sentido, es que actualmente podemos observar que el apellido PERA se encuentra bastante diseminado, aunque en pequeñas cantidades de entre uno a cinco individuos en las distintas regiones de la actual Italia, con una predominancia media en las regiones de Lazio, Liguria, Sicilia, Lombardia y Piemonte, regiones todas a las cuales se presume que llegaron los Capi Pietraioli desde la supuesta "región matriz", Toscana, y su especial predominancia dentro de la Toscana en las ciudades de Pisa, Lucca, Livorno y Pistoia.

Esta es en suma, la historia que mi colombroño de apellido, el Sr. Gino PERA, me ha referido sobre lo que tras su investigación ha podido él hallar como una posibilidad de origen histórico del apellido PERA, como derivación de la palabra Petra o Pietra -derivación que ya ha sido sugerida por mí en entradas anteriores referidas a la posibilidad que el término PERA devenga de las palabras Piedra (castellano), Pedra (portugués), Pietra (italiano) o Petra (griego)-. En todo caso, esta es una posibilidad mas que alcanzo al lector para que el mismo, según el conocimiento histórico que posea sobre el posible origen de su familia apellidada PERA, pueda encontrar una vía de investigación posible. Como ya he mencionado en anteriores entradas, en cuanto al orígen de un apellido tan poco frencuente y tan peculiar como lo es PERA, no hay nada que sea 100% seguro. Queda entonces en el lector iniciar el tránsito de la búsqueda respecto al probable orígen de su apellido.

martes, 23 de diciembre de 2008

23 de Diciembre, una fecha especial por generaciones

(Foto Nº1: don Cesare Umberto PERA Mariátegui, año apróx. 1940; Foto Nº 2: don Mario Enrico PERA Balestra, año apróx. 1988)



Cada 23 de Diciembre mi familia paterna, los PERA, recordamos un aniversario mas de los natalicios de dos de sus miembros, me refiero a mi abuelo: don CESARE UMBERTO PERA MARIÁTEGUI; y mi padre: don MARIO ENRICO PERA BALESTRA. Ambos nacieron en la misma fecha, dos días antes de la Navidad, y siendo esta una fecha sumamente especial para la Familia PERA, que siempre ha guardado una singular predilección por no sólo celebrar el natalicio de Jesús de Nazareth, al ser una familia de marcado acento religioso católico-apostólico-romano, sino porque además se rememora la fecha de nacimiento de mi padre y abuelo, de los cuales puedo decir lo siguiente.

Mi abuelo, don Cesare Umberto PERA Mariátegui nació un 23 de Diciembre de 1886 en medio del eterno compás y vaivén de las olas y las aguas del Océano Pacífico, esto pues mi bisabuelo (don Antonio PERA Piccone) y su familia, habían decidido establecer como su residencia y hogar, el barco velero de cuatro mástiles "San Remo", propiedad del mismo y en el cual navegaba junto a toda su familia nuclear, principalmente entre los diversos puertos de las costas sudamericana, africana y europea, actuando como comerciantes interoceánicos. Es así que en la mencionada fecha, mi abuelo vio por primera vez la luz en este mundo de constantes tribulaciones, siendo el segundo hijo del matrimonio constituido en el año 1883 por el ya referido don Antonio PERA Piccone (natural del puerto ligur de Sanremo, Italia) y doña Francisca Mariátegui Escrusería (natural del puerto de Tumaco, Colombia). Al haber nacido en lo que se conoce en el Derecho como "aguas internacionales", "altamar" (fue a inicios del Siglo XVII, que sustentado en principios del Derecho Romano, Hugo Grocio postuló la llamada "doctrina del mar libre" en su obra Mare Liberum -Mar Libre-. Siglos mas tarde, se establecería la denominada Convención de Derecho del Mar, que indica que el libre mar se constituye por aquellas zonas marítimas que no se encuentran incluidas ya sea en la zona económica exclusiva, en el mar territorial o en las aguas interiores de un Estado, ni en las aguas archipelágicas de los conocidos como Estados archipelágicos), por lo referido el altamar es considerado patrimonio común de la humanidad. Según manda el Art. 91º de dicha Convención, "Los buques poseerán la nacionalidad del Estado cuyo pabellón estén autorizados a enarbolar", en ese sentido al siempre haber sido un uso propio del Derecho Consuetudinario, todos aquellos sujetos (como mi abuelo) nacidos en Altamar adoptan, inmediata y automáticamente, la nacionalidad del barco o buque que los transporta. Siendo así, a mi abuelo don Cesare Umberto, nacido en Altamar en el barco velero "San Remo" de nacionalidad italiana perteneciente a mi bisabuelo, y con enarbolada bandera de idéntica procedencia, le correspondía por derecho propio, la nacionalidad italiana. No obstante ello, al haber nacido cerca a las costas colombianas del Mar Pacífico, y siendo su madre natural de San Andrés de Tumaco, el segundo puerto mas importante de Colombia en dicho mar (sólo superado por el Puerto de Buenaventura), conocido también como "la perla del Pacífico", ya que en sus playas se halló la perla mas grande encontrada hasta la actualidad, mis bisabuelos decidieron inscribir a su segundo hijo en dicha ciudad portuaria, tras lo cual mi abuelo obtuvo desde su nacimiento la doble nacionalidad, italiano-colombiana (siéndole refrendado el reconocimiento de la nacionalidad italiana, a través de la suscripción de la partida efectuada por el Cónsul de Francia en dicha localidad, quien en base a las normas del Derecho Internacional hizo las veces de funcionario extranjero acreditado en nombre de la República Italiana).


Tal como he referido en una "entrada" anterior relacionada al aniversario del natalicio de mi bisabuelo don Antonio PERA Piccone, la esposa de éste murió en Agosto de 1899 víctima de una infección puerperal, con lo que dejó huérfano de madre a mi abuelo a la escasa edad de 12 años, con el consiguiente duro golpe que para todo niño constituye el fallecimiento a edad tan temprana de su progenitora. Pese a la trágica pérdida familiar, ya desde aquellos jóvenes años y junto con su hermano mayor don Antonio Francesco PERA Mariátegui (de 14 años), el aprendiz Cesare Umberto se inició en las labores marítimas del comercio, inter regional e intercontinental, bajo la atenta batuta y dirección de su padre y hermano, por lo que pronto aprendió de la rudeza y la persistencia que debía lograr en su accionar para ser útil en el negocio familiar. Los viajes se sucedieron por varios países del mundo, y el hablar fluidamente como lenguas nativas el castellano, tanto como el italiano y genovés, y además defendiéndose muy bien en el francés e inglés, fue un factor que lo ayudó a poder rápidamente comprender la mecánica del comercio de ultramar. Quizás en compensación por la irreparable pérdida temprana de su madre, la vida lo bendijo con un padre que pese a no contar siempre con los mayores recursos económicos, trabajó incansablemente y con eterna dedicación exclusiva a sus hijos, para darles todo lo que podían necesitar básicamente. don Antonio PERA Piccone vivió hasta los 76 años de edad (algo poco frecuente para la época) lo que hizo que viéndose reflejado en su padre, don Cesare U. entendiera cuál era la labor central que le correspondería a futuro como padre de familia.

Los años pasaron, y mi abuelo se retiró junto a su padre del recio e incansable trabajo en altamar, dejándole la posta del barco velero y el negocio familiar, a su hermano don Antonio Francesco, quien desde aquel momento se convirtió en el nuevo Capitán PERA (tomando con ello la posta que le ofrecía su padre, en un acto que se había visto repetido por mas de siete generaciones de marinos mercantes y de guerra en la familia). Siendo Contador de profesión, mi abuelo pronto halló una oportunidad de un negocio bastante lucrativo naciente por aquellas épocas (primeras décadas del Siglo XX), este era el negocio del café. A inicios de la década de 1910, viajó a la ciudad de San Ramón en la Provincia de Chanchamayo, ubicada geográficamente en la zona central del Perú, llamada también "La puerta de oro de la selva central" ya que estando en la ceja de selva, sus tierras son en alto grado pródigas para el cultivo entre muchas especies, y entre ellas el privilegiado siempre fue el café. Es así que su vida empezó a transcurrir en constantes viajes entre Lima, San Ramón y La Merced, y es en este último lugar que se desposó con la inmigrante francesa de origen italiano ligur, Jeane Balestra Pastorelli (nacida en el puerto francés de Niza) con quien se casó en acto canónico celebrado por el Párroco Franciscano don Antonio Battle, un 30 de Abril de 1908 en la Iglesia de La Merced, siendo sus padrinos de boda don Andrés Gabiño (quien actuó en representación y por poder otorgado en Lima por el padre del novio, don Antonio PERA Piccone) y doña Giovanna Pastorelli Alberti, madre de la novia, para aquel momento él contaba con 21 años y ella con 15. Pronto vino el primer embarazo, lamentablemente fueron gemelos que quizás por la escasa edad de la madre, mi abuela, nacieron muertos. No obstante, ello fue superado, y en los próximos años el matrimonio PERA-BALESTRA vería el nacimiento de una profusa estirpe conformada por doce vástagos, entre ellos mi padre, quienes nacerían en diversas ciudades.

Así, don Cesare Umberto PERA Mariátegui ya siendo padre de familia y sustento principal no sólo de la misma, sino en conjunto con su hermano mayor, de su padre y hermanas solteras, fundó a mediados de la década de 1910 en sociedad con el también comerciante de origen italiano Giovanni B. Mazzi Guffanti, una empresa dedicada al comercio exclusivo del mejor café de la zona central del país, denominando a la misma como "Café Chanchamayo". A la par abrieron dos locales, uno en el centro de la ciudad capital Lima, situado en la calle Lechugal, y otro en el puerto del Callao, desde donde se ofrecía un servicio de venta al por mayor y menor de café, así como fiel al estilo de las pulperías italianas asentadas en el Perú, se dispuso dentro del mismo establecimiento un lugar que sirviese como tostaduría de café (y venta del mismo) así como una panadería en la que todos los trabajadores de la zona y público en general, pudiesen degustar de uno de los mejores y mas selectos café's del mundo entero. Estos primeros años fueron de pleno apogeo en el negocio mundial de la venta del café, por lo que prontamente la empresa de don Cesare U. PERA y Giovanni B. Mazzi Guffanti prosperó, convirtiéndose en una de las mejores del rubro a escala nacional. A la par, el otrora negocio familiar que pasó a manos del primogénito don Antonio Francesco PERA Mariátegui, mantenía su rumbo siendo ahora dos los veleros que surcaban los puertos de sudamérica y Europa siendo su negocio principal el traslado de mercaderías (y a veces empresarios o viajeros) que a pedido efectuaban los clientes entre ambos continentes, uno de aquellos veleros era comandado por él mismo, y el otro por su concuñado, el Capitán alemán Guillermo Wriedt Claussen. En 1919 falleció su padre, don Antonio PERA Piccone, lo que le trajo un profundo desconsuelo a toda la familia, debido al carácter en extremo abnegado que siempre mostró éste con sus hijos y nietos, sin duda aquella fue una herida que quedó muy profunda en el corazón de sus hijos y demás familiares.

Lamentablemente, el régimen del Presidente peruano de facto Luis M. Sánchez Cerro, asesinado en funciones en 1933, ante una creciente y cada vez mas opresiva oleada anti-inmigracionista tanto de europeos como de asiáticos (chinos y japoneses), decidió expropiar ambos veleros de nacionalidad italiana y alemana a las familias PERA y Wriedt respectivamente, debido a que eran propiedad de extranjeros afincados en el país. Con ello y en particular, la suerte del velero de propiedad de Don Antonio F. PERA Maríategui estaba echada, pues el ente nacional que expropió la nave la dispuso como embarcación que debía efectuar un servicio de traslado de carbón llevando dicho producto por todos los puertos del litoral peruano, no tardó en llegar el momento en el que debido a que las características de dicha nave no eran las adecuadas para aquella labor, el velero "San Remo" fue absurdamente hundido en uno de los múltiples viajes que realizó debido al sobre exceso de carga. Felizmente, para dicha época, mediados de la década de 1930, el patriarca de la Familia PERA en el Perú, Don Antonio PERA Piccone ya se encontraba fallecido, sino el dolor de ver a su velero (con el que navegó por mas de 50 años todos los mares del mundo, y arribó a las costas mas distantes y fascinantes en Oceanía, África y Asia, y los antiguos puertos europeos y americanos) hundido por la mas ignominiosa estupidez e ignorancia, hubiese sido totalmente devastador.

Ante la pérdida del velero familiar, mi abuelo, Don Cesare Umberto le ofreció a su hermano Don Antonio Francesco ser su socio en el negocio del café, es así que ambos hermanos se unieron y fundaron el conocido y bastante popular entre las décadas de 1930-40 "Café PERA", empresa también dedicada al comercio mayorista y minorista de café traído de Chanchamayo. La nueva empresa, y el "Café PERA", que aglutinaba tanto al negocio del comercio del café en sí, como el establecimiento de un popular local donde se servía el café, tuvieron singular éxito por unos años. Sin embargo, de manera súbita Don Cesare U. sufrió un derrame cerebral producto de una hipertensión que para aquellos años era una enfermedad difícil de controlar, lo que le acarreó el que no pudiere por un tiempo encargarse del nuevo negocio que acababa de emprender, por lo que toda la labor del mismo recayó en su hermano, quien tan sólo logró mantener el mismo a flote por unos escasos años. Ya en la década de 1940, Don Cesare Umberto PERA Mariátegui decidió dar por terminada una etapa, que le había sido gratificante pero a la vez le había acarreado algunas complicaciones respecto a su salud, por lo que ante el imperativo de tener que continuar viajando constantemente a Chanchamayo a comprar el café y con ello, tener que verse expuesto con una hipertensión agresiva al cambio abrupto de altitudes debido al traslado que debía realizar de la costa a la sierra y luego a la ceja de selva, es que decidió retirarse del negocio de dicho negocio y poner con ello, fin a varios años dedicados a hacer empresa de la venta y negociación con el café.

Empezó a trabajar así en su profesión como Contador en el en aquel entonces llamado Banco Italiano, que mas tarde se convertiría en el aún existente Banco de Crédito del Perú. El año 1947 sería completamente infausto para Don Cesare U. ya que el 01 de Enero de dicho año moriría su esposa tras un mortal derrame cerebral, y el 18 de Mayo asimismo, fallecería su hermano mayor Don Antonio Francesco, lo que lo sumió en el mas absoluto y dificultoso trance producto de la pérdida prematura de dos de sus seres mas queridos. Tras la irremediable pérdida su carácter, antes risueño, extrovertido, amiguero y en extremo cariñoso con su familia (muy típico de todo italiano), se tornaría mas tranquilo, nostálgico y taciturno, por lo que quizás ello le acarrearía pocos años mas tarde un nuevo derrame cerebral que lo golpearía tanto física como anímicamente, ya que perdería algunas facultades físicas por lo que quedó al cuidado abnegado de su hija menor Perla Celeste PERA, para fallecer al promediar la 05:45 a.m. del día 14 de Julio de 1951, producto de un nuevo y fulminante derrame cerebral.


Don Cesare Umberto PERA Mariátegui dejaba tras de sí una larga estela dedicada a la labor marítima según manda la tradición paterna familiar, mas tarde una labor dedicada al café, y finalmente desempeñándose dentro de su profesión en el banco mas exitoso del Perú. Dejó siete hijos e hijas (ya que otros siete fallecieron de niños o sin dejar descendencia), de los cuales se forjó el núcleo de la Familia PERA en Lima, Perú. Con ello, nos legó no únicamente un apellido, sino toda una enseñanza de amor por el trabajo y la familia, una vida dispuesta a servir a los demás siempre, siendo alegre y mostrando fe ante la adversidad, y luchando, luchando siempre y a cada instante por los suyos y para lograr para ellos un futuro mejor, como es el anhelo de todo inmigrante.

Ahora llega el turno de hablar de mi padre, Don Mario Enrico PERA Balestra, quien nació a las 4:00 a.m. del 23 de Diciembre de 1924. Desde muy joven mostró esa eterna inquietud y búsqueda que lo llevó, quizás por el designio de su sangre, a enrolarse como aspirante a cadete de la Marina de Guerra del Perú en 1939, contando con apenas catorce años de edad recién cumplidos. Creció teniendo como escuela la férrea disciplina militar, convirtiéndo en su casa a la Marina peruana en la que estuvo en el servicio activo por mas veinticinco años, llegando al grado de Capitán de Fragata y sirviendo en la élite de la fuerza marina, como submarinista especializado de la que por casi un siglo fue la mas potente arma de la milicia peruana (y es que la fuerza peruana de submarinos sólo ha podido ser mejorada en sudamérica por la armada chilena y esto hace pocos años). Con la marina de guerra viajó por los siete mares, conoció los cinco continentes, y en suma visitó 116 países, se casó en primeras nupcias en el año 1947 teniendo sólo una hija, y en segundas nupcias dos (varón y mujer). En 1945, fue enviado por dos años a hacer una pasantía en la base de la Marina Estadouniense llamada Kingspoint, en North Carolina-E.E.U.U., en la que pudo continuar con la rama que mas le atraía, los submarinos. Por lástima, estando allá es que recibió la funesta noticia de la muerte de su madre, siendo el único hijo que no pudo estar presente en dicho álgido momento familiar. En 1951 perdería igualmente a su padre, no obstante, la vida de depararía aún un momento mas aciago que la muerte de un ascendiente, ya que en 1977 tras un accidente automovilístico en Lugano, Suiza y tras un penoso mes internada en una clínica de Milán-Italia, murió su hasta ese momento única hija, hecho que sin lugar a dudas lo despedazó por el imprevisto e impensado final que tendría el viaje a tierras europeas de la misma. Poco tiempo después, nacen los hijos de su segundo matrimonio, hecho que de cierta manera lo ayudó a seguir adelante y a soportar la dura etapa vivida años antes.

Tras dejar la Marina de Guerra del Perú, se embarcó en varios negocios, fue socio de una compañia maderera, del laboratorio Pharvet, incluso fue actor en comerciales de televisión en vivo y comerciales en prensa escrita, hasta que finalmente entró a trabajar como Gerente de Relaciones Públicas de la Empresa Nacional de Comercialización de Insumos -ENCI-, empresa en la que trabajo por un largo periodo de mas de quince años hasta que finalmente se jubiló en 1991. Pese a estar jubilado, aún mantenía el vigor, fortaleza y la alegría de vivir que siempre lo caracterizó, a pesar de los crueles avatares del destino, y se desempeño por algunos años mas como Gerente de Relaciones Públicas de la Beneficencia Pública de Lima, siendo el principal promotor de la organización de la Feria del Señor de los Milagros de Acho, donde pudo conocer a los mejores toreros del momento. En el mes de Octubre del año 2001 sufriría un pequeño derrame cerebral, que le generó una afasia, lo que melló grandemente su salud y sobre todo su espíritu de vivir, pese a ello, continuó dando batalla aunque ya retirado a su casa. Finalmente, debido a complicaciones propias de dos enfermedades que menguaron su salud por mas de veinte años, la hipertensión arterial y la diabetes, su ánimo se resquebrajó ya próximo a cumplir los 80 años de edad, mas no fue así, pues fallecería el 24 de Julio del 2004, pocos meses antes de cumplir efectivamente los ochenta años. Su legado fue sin duda ejemplar, supo ser un padre como los que hay pocos, situación que ahora entiendo es una constante en la familia, al repasar la calidad de persona y ejemplo que fue sin duda en lo moral, familiar y personal. Sin temor a equivocarme, puedo mencionar con plena convicción y fe ciega, que fue el mejor padre que un hijo pueda tener, con sus aciertos (muchísimos mas) y sus defectos, no obstante, siempre se mantuvo íntegro, honesto y probo, cualidades personales que muy pocos pueden afirmar en sus progenitores actualmente.

Hoy, 23 de Diciembre del 2008, mi abuelo Don Cesare Umberto PERA Mariátegui cumpliría 122 años de edad, y mi padre Don Mario Enrico PERA Balestra, 84. Por medio de estas breves pero muy sentidas semblanzas, he querido reseñar de alguna manera, y celebrar a mi modo un aniversario mas del natalicio de mis ascendientes. A pesar de que a mi abuelo por lástima debido a obvias razones temporales no lo conocí, pude saber mucho de él a través de mi padre y diversos familiares, sintiendome muy próximo a ambos, reconociéndome en algún gesto físico, en alguna palabra incluso en algunas letras que escritas por mi padre y por mí lucen, muy similares. Ambos no sólo me heredaron un apellido, PERA, sino además me heredaron cosas de las mas trascendentales, experiencias y ejemplos de vida, recuerdos, historias y características no únicamente físicas -las mas evidentes-, sino también características espirituales, algunas difíciles de reconocer a simple vista, otras no tanto. Sin embargo, el recuerdo de ambos permanece en mí, como huella indeleble marcada con hierro y sangre, fraguada por siempre en lo único que jamás nadie me podrá arrebatar sea donde fuere que esté, en mi mente y corazón.

¡Buon Compleanno Nonno! ¡Buon Compleanno papá! Donde estén, siempre vivirán presentes en mí.

 

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