lunes, 17 de marzo de 2008

Recuperando la memoria perdida

La historia de toda familia está íntimamente vinculada a la historia de su apellido; es por ello imprescindible conocer sobre nuestra propia herencia genética, a través de lo único que nuestros antepasados nos han podido legar generación tras generación de manera ininterrumpida desde que empezó la utilización de los apellidos. Son éstos nuestro mejor, quizás el único vínculo con nuestro pasado mas remoto (claro está a parte de la sangre), pero sin temor a equivocarme puedo manifestar contundentemente, que cuando una persona toma conciencia sobre el origen propio, el apellido se torna la única herramienta de la que puede hacer uso para poder conocer un poco mas sobre sí mismo. Y ahí radica la esencia del apellido, este se vuelve el lazo con nuestro pasado mas remoto, con la historia de los que vivieron antes (mucho antes) que nosotros, y que sin conocerlos, debemos agradecerles por nuestra existencia.

En la actualidad, practicar la Genealogía se ha tornado casi una "nueva moda". No es difícil hallar un sin número de páginas web las cuales nos ofrecen, en casi todos los idiomas y precios, establecer plenamente nuestros orígenes (cosa por entero imposible), desenmarañar esa madeja tan enrevesada que a veces se torna tan complicada de clarificar, y que hace que más de un investigador genealógico claudique en su intento por saber mas de sí; por supuesto, los que llevamos la investigación genealógica en la sangre, no nos amilanamos ante la dificultad, y por el contrario, ella misma nos incita con mayor efervescencia a indagar y persistir en una búsqueda que tal ves sólo se puede explicar como una necesidad innata, casi fuera de lo "normal", por conocer algo mas de uno, quizás una historia familiar perdida en el tiempo, pero que de modo innegable, nos involucra en todos los ordenes y nos lleva a intentar saciar una necesidad voraz por añadir poco a poco nombres, fechas, lugares, que nos dirigen a un mismo fin: saber algo mas sobre nuestra historia familiar, el por qué.

Personalmente, empecé a sentir esta "efervescencia genealógica" a penas cumplí la mayoría de edad. Hasta ese momento siempre había escuchado las historias que mi papá o mamá me contaban sobre sus padres (mis abuelos), y únicamente de ellos porque por lástima, ellos mismos tampoco conocieron a los suyos, como es mi caso. Sin embargo, todas aquellas historias, ahora entiendo, hicieron que anidara en mi esa necesidad, ese deseo febril por explicar mi existencia, a partir de la existencia de mis antepasados. Supongo que también algo de psicológico debe haber en esa inquietud que no conoce límites, por conocer mas sobre los orígenes propios. Un primo me comentó hace un par de años en medio de un almuerzo, que siempre es necesario que en cada familia exista aunque sea una persona que se encargue de compilar la historia de la misma; persona que cumpla algo así como una misión dictada por la propia sangre para preservar su propia conciencia e historia, quien sabe y tenga razón.

Es así que estando por cumplir mis dieciocho años, me sumergí sin saberlo poco a poco en el océano inacabable que es la Genealogía y la búsqueda onomástica y lingüística del origen etimológico de los diversos apellidos de mi familia tanto paterna como materna. Poco a poco una cosa me llevó a otra, y de la Genealogía pasé (como ya mencioné) a la Onomástica, lo que ha marcado el ritmo de mi vida en estos últimos nueve años, y a punto de cumplir muy sorprendido por ello, una década investigando mi historia familiar, en tanto a mis familiares en sí como a los posibles orígenes históricos de mis apellidos, puedo decir que mi ánimo se ha renovado, y por mas que a veces la rutina del quehacer diario distrae (mas no opaca) el deseo de investigación, siempre, como todo en la vida, cumple su ciclicidad y el instinto de búsqueda retorna, con mas fuerza y mas ímpetu, y toma posesión por un tiempo de mi mente y de mi cuerpo, y nuevamente me encuentro como tantas otras veces anteriores, envuelto en la necesidad de obtener mas información relacionada a mis antepasados, y continuar con ello armando el rompecabezas de mi historia familiar.

Para los que nunca han sentido tal necesidad, es difícil poder explicársela; tampoco tendría claro qué argumentar si me preguntan si la misma es un sólo hobbie, un oficio, un trabajo o una simple distracción, pues para mí representa todo ello y mas, casi un modus vivendi, ya que constantemente circulan por mi mente ideas relacionadas al tema. A los que no les interesa para nada su genealogía, a los que muchas veces me dicen que no viva atrapado en el pasado, o que no gano nada mas que perder mi tiempo... no los critico, pero así como quizás ellos no entienden el por qué de mis ansias de conocer mas sobre mis antepasados, mi historia familiar o la historia del origen de mis apellidos, yo no entiendo cómo es que una persona puede existir y vivir, algunos sin siquiera saber cuál fue el nombre de sus abuelos o peor aún, en que año nacieron sus padres o hermanos, sabiendo únicamente y con las justas su nombre y fecha y lugar de nacimiento. Aquello, en mi opinión, es pecar y caer en la ignorancia.

En el tiempo que llevo investigando mis mas antiguos orígenes familiares, he podido hallar en mi camino todo tipo de personas. Desde los cien por ciento investigadores genealógicos (a los que brindo mi máximo respeto), hasta los que únicamente indagan por obtener un beneficio, y claro está, siempre podemos hallar como en todos los ámbitos de la vida, quienes lucran para bien o para mal con el ejercicio de esta ciencia, arte, deseo, necesidad, o como quieran llamarlo.

Hace cierto tiempo, un gran amigo quien a su vez comparte conmigo además de amigos en común, esa necesidad y anhelo por realizar indagaciones genealógicas, me dijo una frase que recuerdo constantemente con cierto humor cada vez que la fiebre de investigación renace en mi. Lo que hacemos, me dijo, es coleccionar abuelos. Esta frase tan sencilla, pero a la vez tan elocuente, me hace pensar en la Genealogía como una forma de reconstruir un pasado y con ello, armar el rompecabezas de mi historia para darle una coherencia a mi existencia actual. ¿Colecciono abuelos, nombres, fechas, lugares?, yo diría que en realidad colecciono historias de vida, que siendo particularmente de mi familia, me interesan con suma avidez por recobrar algo así como una memoria perdida.

En mi caso, el que la historia de mi familia haya estado plagada de viajes transoceánicos por al menos siete generaciones de marinos mercantes y de guerra, aumenta la curiosidad por establecer conexiones con los mismos, que me lleven a armar el rompecabezas de mil piezas que es mi historia familiar. Por momentos, he pensado que ello enriquece mi búsqueda y hace mas satisfactorios mis hallazgos, pero no puedo negar que también han habido momentos en los que he pensado que esa misma condición me ha impuesto un mayor reto de investigación que a las personas cuyas familias han permanecido por siglos en una misma villa, aldea, ciudad o región. Quizás para ellos lograr conocer mas sobre sus antepasados sea mas fácil, pero por eso mismo pienso que esa condición hace que la búsqueda sea menos impactante, estremecedora o simplemente divertida. El indagar en distintos continentes, países y ciudades, le da un sentimiento particular de perenne innovación a la búsqueda. Y mi búsqueda por suerte, ha deparado siempre para mi ese permanente acertijo que me motiva hallazgo tras hallazgo, a seguir indagando, pues a pesar que algún día quizás llegue a establecer que mi búsqueda científicamente ha terminado, estoy seguro que el anhelo por la investigación onomástica generará constantemente un nuevo reto en mi. ¿Cuál será aquel nuevo reto?... eso sólo lo sabe la vida.

Investigar sobre nuestras familias, y a través de ello, sobre el origen de nuestros apellidos, es una fuente inagotable de conocimientos sobre uno mismo. Nuestros rasgos físicos, nuestra personalidad, nuestra cosmovisión, lo malo y lo bueno que guardamos en nosotros se explica en gran parte por el factor genético, y éste a su vez, sólo puede explicarse por medio del desarrollo de la Genealogía.

Los invito a ingresar en el mundo de nuestros antepasados, en las vidas de los que vivieron antes que nosotros y nos legaron su historia, su sangre y sus apellidos. Indaguen, investiguen y verán como poco a poco encuentran explicaciones hasta para lo mas oculto de ustedes mismos.
Y siempre recuerden que, como reza el dicho... "Los apellidos famosos, en vez de enaltecer, rebajan a quienes no saben llevarlos".

7 comentarios:

R.Pera dijo...

Mario, execelente trabajo sobre nuestra familia.
Soy chileno, de padre catalán y siempre he querido saber de mi familia y mi apellido.
Si te puedo aportar algo hazmelo saber, mi padre ya falleció pero tengo una tía de más de 90 años viviendo en Chile.
Muchas gracias,
Roberto Pera
rpera@vtr.net

R.Pera dijo...

Mario:

Como sabes que la traducción de piedra al catalán antiguo es pera?.
Tu razonamiento me parece de toda lógica pero tengo la curiosida de saber el origen de la traducción al catalán.
Saludos,
Roberto Pera

Mario Pera dijo...

Estimado Roberto,

antes que nada gracias por comentar en el blog. No sabía de la existencia de personas con apellido PERA en Chile, por lo que me has dado una gran noticia. Desde luego cualquier aporte que puedas darme respecto a alguna historia familiar sobre el origen histórico de nuestro apellido, se muy bien recibido por mi parte, y si me das los elementos para poder desarrollar una "entrada" en el blog donde ubique esta historia por mi sería excelente. De esta si tu familiar, que como me dices cuenta ya con 90 años, conoce de algún dato en especifico mucho te agradeceré me lo hagas llegar. Justamente ese ha sido mi deseo al crear este blog, que se convierta en un punto de reunión y debate sobre los orígenes lingüísticos de la formación de nuestro muy peculiar apellido.

Respecto a tu pregunta sobre mi fundamento lingüístico para argumentar que en catalán antiguo Piedra se traduce como Pera, te explico a través de un ejemplo. Como bien sabemos el nombre propio masculino Pedro deriva del latín Petrus que a su vez indica PIEDRA. En ese sentido, la traducción del nombre latín Petrus al catalán antiguo y moderno siempre ha sido PERE, y en catalán antiguo (cuya base precisamente para esta palabra cayó en completo desuso) el femenino del nombre propio PERE devenía en PERA, cuya traducción actual sería Pedra, que como Pedro ambos nombre derivan del latín Petrus que hace referencia al elemento Piedra. Por ello, se dice que Jesús rebautizó como Kayfas, en traducción al latín Petrus a su discípulo Pedro, puesto que al ponerle ese nombre enfatizaba la labor que este tendría a posterior en la religión, el ser "la PIEDRA sobre la que se fundaría su iglesia". Como ves Roberto, esto parte de un breve estudio filológico lingüístico e histórico respecto a como con el tiempo se forman palabras, y entre ellas los nombres. Como ves, hasta ahora no he encontrado ni semi-modernas ni modernas mujeres con el nombre propio Pera; no obstante, en la antigüedad si se utilizó como nombre femenino Pera, la referencia única que he hallado es una de un libro de Francisco Xavier de Villanueva, titulado “Historia antigua de los egipcios, de los asirios, de los babilonios, de los medos, y de los persas, de los macedonios, de los griegos, de los cartagineses y de los romanos”; publicado en 1759 donde se refiere a la mujer de un Cónsul romano destacado en que en ese libro llaman ex región cartaginesa (dicha así por los romanos y basado en el influjo que tuvo en la zona de la actual Cataluña la ex gran ciudad-estado de Cartago). En ese libro en particular, encontre una mención a la Sra. Pera Caecus esposa de un Cónsul romano destacado a esa zona.

Por lo antes mencionado, tanto en el correlativo desarrollo lingüístico como la prueba histórica que hallé, he encontrado base en opinión suficiente para argumentar que en el antiguo catalán la traducción del nombre latino Petrus para mujer fue Petra, en castellano Piedra, y que siendo Pere la traducción de Petrus al Catalán, PERA fue la traducción de PETRA en femenino. Por ello en mi humilde concepto, creo que tengo suficiente fundamento para esgrimir el comentario que en antiguo idioma catalán PERA deriva de piedra. Lo auq se aúna al tema que comoe explique en alguna entrada existen los villorios de Capdepera (en catalán Cabo de PIEDRA) por ser esa la conformación geológica de dicha zona, así como la Villa de La PERA que se encuentra asentada en un terreno rocoso por excelencia, todo lo que me parece refrenda mi posición al respecto.

Bueno, ha sido un gusto para mi Roberto el haber podido explayarme un poco mas sobre este tema, y no te quepa la duda que si aún te causa mas intriga o tienes nuevas acotaciones que efectuar sobre algun tema escrito por mi o en general que incumba a nuestro apellido, bienvenido sea, y tratare de responderte en mis mejores posibilidades.

Un gran saludo,

Mario Pera

galper dijo...

Acabo de llegar por azar a este blog y me quedé muy sorprendido.
Mi nombre es Gustavo Pera, soy de Argentina; mi abuelo era de Italia originario del Piamonte, Costiglioli D'Asti, se llamaba Cristobal emigró a Brasil y de allí vino a Argentina.
Mis felicitaciones a Mario y espero leer todo
Saludos.

Cristian Pereira dijo...

Mario, te digo, mi apellido es en gallego pereira "que significa pera" quisiera saber si es o no pera o es una traducción solamente te dejo mi nombre completo es cristian pereira valenzuela soy paraguayo de familia española y italiana mi mail es cristianpereira777@hotmail.com

Cristian Pereira dijo...

Mario, te digo, mi apellido está gallego pereira o sea "significa pera"!
Quiero saber si es o no pera o es una traducción en gallego dime, mi nombre completo es cristian pereira valenzuela de familia española y italiana y soy paraguayo
mi mail es cristianpereira777@hotmail.com

Mario Pera dijo...

Estimado Cristian, muchas gracias por tu comentario. En torno al mismo te puedo decir que tu apellido como bien dices es de origen gallego-portugués, y que en su traducción exacta y directa al castellano se refiere al término "pereda" (que es un apellido algo común en castellano)es decir hace referencia al lugar donde abundan los árboles de la pera o los perales. Pereda deriva del vocablo Peraleda que es el lugar de los perales, árboles de la pera.
Ene se sentido, no tiene una relación tan directa con el apellido Pera.
Espero haber podido esclarecer tu duda.
Saludos,

 

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